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Marzo 2006
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Personalidad

El Salvador Con Su Gente.

El Valor de la Persona no Radica en su Condición

Por: Carlos A. Velásquez Blanco (Esta y muchas otras vivencias serán parte de su próximo libro "VIVENCIAS DE MI PUEBLO Y MAS")

Después de viajar por más de cuatro horas desde Washington a El Salvador, masturbar mi mente y al mismo tiempo enriquecer mis instintos literarios con un libro muy interesante: "El Príncipe de los Mendigos", un libro escrito por el periodista Guillermo Descalzi donde narra su vida de pordiosero en la ciudad de Washington...

Cuando me encontraba en espera de mi equipaje en el carrusel número dos del aeropuerto Internacional de Comalapa, observé un hombre que se encontraba sentado en una silla de ruedas (muy joven por cierto, que por su acento y timbre de voz, parecía de muy buenos modales); por su mirada me percaté que era un hombre sencillo con una educación en "La Escuela de la Vida". Me dijo: "Caballero, ¿sería posible que cuando salga mi valija, usted la saque del carrusel? Por su condición física no creo que tendría dificultad para hacerlo", me dijo, en un tono sarcástico. Yo le contesté: "No hay ningún problema hermano, para eso estamos: Para ayunarnos unos a otros…"

Mientras esperamos por nuestro equipaje, le Pregunté: "¿Y usted cuándo regresa a los Estados Unidos? Veo que trae mucho equipaje, ¿viene por unas largas vacaciones?" Y él me contestó con una voz muy segura y sin claudicar: "Yo ya nunca voy a regresar a los EU... vengo a pasar los últimos días de mi vida con mis hijos, esposa y mis "viejitos"; a quienes ya tengo unos 12 años de no verlos. ¿Sabes? Yo tengo una enfermedad renal, y de la única manera que pudiera salvar mi pellejo, fuese con un transplante de órganos; pero en los hospitales que me trataron, me dijeron que en este momento hay que esperar varios años para encontrar un donante, y eso no es seguro que suceda (encontrar el donante voluntario)".

En la forma tan característica que me narró parte de su vida, ¡este hombre me dejó anonadado! Por las palabras expresadas de su muerte de una manera tan escueta, como si se tratara de un evento de gala. Me dejó, literalmente hablando, sin palabras en la boca. Lo único que yo le pude decir fue que en los Estados Unidos estaba la ciencia y la tecnología. Él me contestó: "Usted tiene mucha razón; aquí tengo todos los documentos de todos los exámenes que me efectuaron en el hospital de George Washington, vea: Aquí están (yo pude comprobar que era verdad). Pero le voy a decir una cosa: Ya el reloj marca mi partida, mi dios ya me pide y tengo que obedecer órdenes."

Ante ese planteamiento de su vida, se me acabaron las palabras para ese hombre; lo único que me quedaba de hacer por Él era escucharlo; no por lástima, sino porque su historia me tenía intrigado: "Yo fui una persona que no me quise a mí mismo, no cuidé mi salud por ofrecerle a mi familia lo que nunca tuvimos: Un techo común para que nos protegiera de las inclemencias del tiempo. Pero hoy gracias a mi señor, mis padres y mis hijos poseémos una vivienda digna; aunque para lograrlo tuve que laborar en dos trabajos. Durante el día trabajaba en la construcción y por la noche en un restaurante. Solamente disponía de 3 horas diarias para dormir. Durante esa época padecía de muchas fiebres y de un dolor persistente en mi espalda pero yo nunca visité un doctor y cuando lo hice, ya era demasiado tarde..."

Este hombre me demostró que él ya estaba preparado para hacer ese viaje de nunca regresar, en sus palabras se manifestaba sinceridad y en su existir, ya mantenía resignación por su vida. En sus ojos veía felicidad con un espíritu de fuerza.

El valor de la persona no radica en su condición. Radica más, si se quiere, en su dirección... ¿Hacia dónde corres? ¿Hacia afuera, escapando de ti mismo? ¿O hacia adentro, buscando tu encuentro?

Nosotros los seres humanos tenemos que reflexionar cada día cuando nos levantamos de la cama. Hay que otorgarle las gracias a nuestro creador por permitirnos vivir un día más y disfrutar ese día con una gran intensidad brindando amor a los demás. ¡Ojo! "Hay que dar amor, pero no esperes la recompensa ese mismo día."

Si posée alguna inquietud sobre esta vivencia, por favor contacténos info@intipucacity.com

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