Gente
Playas
Cultura
Opinión
Enlaces
Eventos
Historia
Artículo
Archivos
El Amate
Negocios
Chatroom
Telefonos
Ubicación
Actualidad
Comentario
Americanos
Marzo 2007
Contacténos
Personalidad
Chismeando
r

La ley que todos violan

Lic. Jaime Ulises Marinero

Vivimos en un país donde el respeto a las leyes se aplica al libre albedrío de los funcionarios públicos, por muy letrados o iletrados que estos sean. Por ejemplo, a la Ley de la Carrera Administrativa Municipal ninguna de las 262 alcaldías la respeta.

El Artículo 61 de dicha ley, en su numeral 3, plantea que es prohibido para los funcionarios y empleados de carrera ostentar en las oficinas donde trabajan distintivos o emblemas que los acrediten como miembros de un partido político.

Sin embargo, uno llega a cualquier alcaldía y lo primero que se encuentra es que el edificio municipal ha sido pintado con los colores del partido de turno. Igualmente lucen emblemas partidarios los bienes inmuebles municipales, léase camiones recolectores de basura, papel membretado, parques, rótulos que anuncian proyectos, sitios web, en fin, hasta las tasas en que sirven café a los usuarios.

En algunos municipios, los concejos se mandan a hacer uniformes con sus colores partidarios y acuden a los actos de inauguración de proyectos locales identificados como políticos y no como funcionarios municipales.

En las oficinas de los alcaldes casualmente los adornos suelen ser identificativos del partido que los apadrina.

Los alcaldes y concejales son incapaces de concebir que el partido al cual pertenecen solo es el vehículo para llegar al gobierno local, pues una vez ganan las elecciones, pasan a gobernar a todos sus conciudadanos y están obligados a dejar los intereses partidarios.

Claro, si los alcaldes, concejales y empleados municipales de carrera violan la ley, qué decir de los ministros, diputados, gobernadores y el mismo presidente de la República, quienes se declaran en campaña propagandística cuando por la envestidura y el tiempo están exentos de ello.


El colmo es que los magistrados del Tribunal Supremo Electoral son los primeros en violar el Código Electoral cuando se hacen del “ojo pacho” ante las constantes violaciones de dicha normativa.

Y es que vivimos en un país donde violar la ley es casi la ley.


Source: Este artículo fue obtenido del periódico La prensa Gráfica

© Copyright-2001-2007 Carlos A. Velásquez Blanco