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Aquella infancia y diciembres que no volverán

Sun, 08 Dec 19 00:22:02 -0600


Por equipo de redacción de intipucacity.com. 

Probablemente el cambio climático les ha hecho perder su acostumbrada puntualidad, esta vez no llegaron en octubre sino hasta finales de noviembres e inicios de este diciembre, aquellos “vientos de octubre” que nos provocan gripes, también nos trae otro virus, el “virus de la nostalgia”. Es imposible para los que tenemos ya algunos abriles sobre esta tierra, remontarnos a aquella época de vacaciones escolares, de trabajos en las cosechas de las postreras, de los “cuetes” que comenzaban a reventarse desde octubre, la nostalgia hace presa y se extraña esa época que se ha marchado para no regresar.

En aquellos tiempos la temperatura era muy agradable en esta época, vientos norte: moderados y muy frescos, que helaban aun más los cuerpecitos de aquellos cipotes y cipotas de la época.- En todos los barrios y sus alrededores de este pueblito que con muchas de sus calles aún polvosas y empedradas nos preparábamos  para recibir al mes más esperado del año por chicos y grandes; la alegría se hacía sentir en casi todos los hogares, desde el más humilde hasta el más opulento, y no era para menos: El Adviento llegaba con aquella alegría generada por la espera de que algo grande estaba por suceder para bien de la humanidad toda.- El nacimiento del niño Dios hecho hombre.-

Una vez más ha llegado al mes de diciembre, al mes que mueve el espíritu del ser humano; en aquella época a la que evoco, todos o casi todos esperamos de diferentes maneras, dependiendo naturalmente, de las edades de cada quien: Los más pequeños, con la algarabía de quemar los infaltables cuetes, titistracas, o las luces de estrellitas y volcancitos (las luces chinas no eran tan común como en nuestros días), lo más común en nuestros días, o como es costumbre, esperar el respectivo regalo de "El Niño Dios".- Los adolescentes, con similar emoción, a lo mejor comentando entre amigos la primera conquista sentimental o la satisfacción de haber pasado en limpio el año escolar y listos para esperar el que sigue.

¿Y los más adultos? Aquí la cosa cambia un poco, pues para algunos que están pasados los "entas", como que se quisiera detener el tiempo, o que cada año no pasara de los meses de junio o julio, pues ya finalizados estos, los días parecen volar y con ello, también nosotros "volamos"; los que ya estamos en la medianía de la vida o ya pasaditos, nos sentimos correr, o como que vamos en "bajada", o más acelerados que cuando apenas eran quince o veinte!!

Éste es el tiempo, es la vida misma con sus cambios generacionales pues hay otros tras nosotros que llegado el momento deberán ocupar nuestro espacio, ese mismo que muchos ya lo han cedido. - Diciembre para muchos, es también recordar a sus seres queridos que ya no están presentes, inunda la nostalgia de una u otra forma, y lo que debería ser una fecha y celebración muy alegre, un compartir en familia por lo que significa la Navidad, se torna triste al pensar en los que un día ocuparon un lugar en la mesa ahora vacío.

Particularmente siento un a entrañable nostalgia de los diciembres cuando era todavía un niño, porque diciembre significaba la alegría de poder reventar los ya para entonces tradicionales cuetillos, morteritos, titistracas, los buscaniguas, los silvadores, los fulminantes, las palometas, los fosforitos de luz, etc., durante la Noche Buena.- Pero aquella alegría se desbordaba al amanecer del día 25 cuando nos daba por buscar bajo la almohada o al pie del arbolito, el regalo que el "niño Dios" nos había dejado (si es que pasaba por nuestros hogares, pues en ocasiones pasaba de lejos) La inocencia pura de aquellas generaciones.

Predominaban los carritos plásticos y de madera los cuales eran comprados con anticipación en la feria de San Miguel, y las pistolitas de variadas formas todo ello para los varones, y las muñecas "chillonas y dormilonas", juegos de cocina y de belleza para las hembras.- Esa era la vida. Esa era la vida!!!!!  Y la de muchos de ustedes que les dio por leer esta pequeña remembranza.  Diciembre era también para muchos  el mes de los estrenos: recuerdo las telas más comunes  el "poliester" y el "dacron", en calzado, lo eran aquellos famosos y ya desaparecidos zapatos marca "cosmos", los cuales duraban un buen tiempo a pesar del maltrato al que eran sometidos en aquellos "peñasqueros" y "tutumustes" de nuestras calles de entonces, antes de que llegara el bendito y moderno adoquín y asfalto ¿Alguien lo recuerda?

Los mayorcitos que ya rondaban los 17 a los 20 y que ya estaban en edad núbil, se alborotaban al escuchar en la radio aquellas canciones de la época, predominaba en el dial, las emisoras como: Circuito YSR, la YSKL que aún sigue en el aire, YSCF Ondas Orientales y otras más, las cuales se encargaban de saturar la atmosfera con aquellas canciones que hoy, muchos años después siguen llenando de nostalgia y sentimiento a cualquier persona a pesar de la existencia de nuevos y modernos medios de comunicación.

Aquellas estaciones de radio llenaban el ambiente y le ponían el toque preciso de la época navideña, canciones de Javier Solís como aquella: "Ya va llegando diciembre y sus posadas, se va acercando ya también la navidad, el año nuevo me traerá nuevas tristezas, y con tu ausencia llorare mi soledad", o como aquella que a pesar de los años nos hace sentir diversas emociones: "Las campanas de la iglesia estan sonando, anunciando que el año viejo se va...", O aquel villancico de siempre: "Noche de paz, noche de amor...Todo duerme en derredor...", y para no hacerla tan larga, me quedo con la canción de Tony Camargo: "Yo no olvido al año viejo, porque me ha dejado cosas muy buenas...".

Aquellos diciembres me traen especial recuerdos cuando Manuel Ortiz (QEPD), un hombre dedicado a su trabajo, bohemio por naturaleza; literalmente hablando, tiraba su casa por la ventana en el fin de año; Manuel Ortiz era mejor conocido por la jerga popular como "El Negro" montaba el mejor espectáculo de fuegos artificiales frente a su casa. El negro compraba un "cachimbo" de pólvora de todo tipo: morteros de una libra, triple mortero, mortero "chacho"; invertía una fortuna para celebrar la navidad y año nuevo al estilo de los grandes dioses.

Al otro lado de la cerca en el corral, por unos palos de mango "chilamates" se encontraba al lado de su carro rojo, Don Tomas Hernández (QEPD) con su timbre de voz suave y muy respetuoso decía: "Cipotes tengan cuidado que con la pólvora no se juega". Miemtras que en unos cuantos metros contemplaba a la distancia desde su casa, sentada en una silla Doña Tomasa Díaz (QEPD) expresaba: "Hoy está más buena la quema de pólvora; Manuel gastó un pistal este año".

Otras señoras andaban desesperadas buscando a sus hijas adolescentes que no sabían dónde se encontraban y pensaban que estarían observando el espectáculo que ofrecía el Negro en su barriada. Pero era la oportunidad que arovechaban para darle rienda suelta a sus pasiones de juventud. En memoria tenemos el nacimiento navideño de mayor trascendencia que preparaba en su casa la "señora Enmaria" (QEPD) creo que así era su nombre. Asimismo, Don Yito Martínez (QEPD) realizaba una labor excepcional con sus pastorelas y su fiesta popular en la cual se saboreaban los mejores tamales de la ocasión. (Don Yito contrataba a las mejores tamaleras del pueblo. Sin embargo, la fiestas de Doña Blanca Ramos (QEPD) poseían un toque diferente; comida para todos los que llegaban a su casa, buena música, muchas "bichas" para bailar que la parranda se extendían hasta que el último borracho salía gateando en cuatro patas.

Diciembre era el tiempo perfecto para dejar volar nuestro sentimiento, nuestro sentir, para soltar al aire nuestras emociones y pensamientos, aquellos que venían a nuestra mente y nos formábamos la idea de querer ser jóvenes los más pequeños y ser mayores los que eran jóvenes. Tiempo perfecto para todo. Y hoy, después de varias décadas ya vividas, ese sentir y pensar de entonces se ha hecho realidad, aquellas generaciones de los años en mención son ahora adultos, y otros tenemos la dicha de ser mayores. O dicho de otra forma: Nos hicimos viejos.

También este mes siempre ha sido el tiempo perfecto para irradiar amistad, para compartir lo poco o mucho que las familias tenían en aquel entonces, los ricos tamales de pato, los deliciosos sandwiches de "puritita" gallina india, nada de pollo chele o de "encubadora", acompañado de una "chibola" o gaseosa helada al tiempo, de un rico café o chocolate caliente para calmar el frio, o de ser posible de una taza de aquel apetitoso "ponche" mesclado con su respectivo "piquete" de "Tic-Tac" o del mero "Golfo", según el gusto del parroquiano.

Era el compartir de nuestra gente, a eso invitaba la época navideña, a estrecharse en un cálido abrazo que simbolizaba la amistad, el cariño y el amor entre unos y otros. Y ese sería el mensaje que aquel niño que nacería en un pesebre traería a la humanidad entera: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado", nos diría más tarde en su caminar en medio de su gente.- Pues bien, aquel pueblito humilde y pintoresco sigue ahí, con algunos cambios en su fisonomía pero con la misma historia de siempre, muchos de aquellos niños y jóvenes de entonces por diversas causas tuvieron que partir un día, algunos descansan en santa paz, otros aún, seguimos caminando y recordando de vez en cuando aquellos días.

¿Nostalgia?...Podría ser.  Pero a estas alturas de la vida, de mi vida, cada diciembre se encarga de traer aquellas estampas de antaño, cuando las noches "decembrinas" y la proximidad de la Noche Buena nos envolvía con su clima helado de aquella época, lo cual disfrutábamos bajo la calidez de nuestros humildes hogares.-

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Publicado por Intipucá City en Miércoles, 11 de diciembre de 2019

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