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En medio de una crisis de salud y económica, construir un parque no es prioridad

Publicado por: Mario Nelson | 2020-06-28 06:30

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Noticias

Escrito por: Joaquín W. Chávez


Según un estudio del 2019 realizado por World Economic Forum (WEF), El Salvador se posicionaba en el segundo lugar de los países de toda América Latina, que más malgasta el dinero público. De acuerdo con los datos del estudio, cada año la ineficiencia en el gasto de los Gobiernos de América Latina y el Caribe genera un despilfarro total de 220.000 millones de dólares, el equivalente a un 4,4% del PIB.

A inicios de esta semana, a través de una especie de consolidado sobre puntos tratados en la reunión de concejo del día 22 de junio, el edil Elenilson Leonzo Gallo daba a conocer sobre el inminente inicio del proyecto de la reconstrucción del Parque “Los Inmigrantes” de nuestro municipio. Esta información fue refrendada por su misma persona, también a través de otra transmisión realizada hace 3 días, en que se daría inicio a dicho parque.

No está en discusión el impacto visual que un parque tiene en sus visitantes, viene siendo como una seña de identidad de algunos municipios; incluso uno de los proyectos incluidos en el crédito suscrito por la municipalidad en el año 2018, era precisamente el de la remodelación del parque. Dentro de las partidas financiadas en dicho préstamo, se programó una de $160,000.00, para la mencionada remodelación.

La  municipalidad mandó a elaborar una carpeta técnica por la cual pagó una cantidad superior a los catorce mil dólares, y según la cual, el proyecto tendrá un costo cercano a los $300,000.00, es decir el doble de la partida aprobado en el préstamo para esa obra; es por ello que cabe preguntarse ¿En una crisis sanitaria y económica como la que estamos pasando, es una prioridad su remodelación? Si tenemos como parámetro, lo actuado por el gobierno central que paralizó toda la inversión pública en rubros no prioritarios, para enfocar los recursos en la atención de la pandemia, entenderemos que en Intipucá no se actuó así.

Las realidades son cambiantes, la otrora pujante y vital economía que mostraba “la ciudad del dólar” como se nos decía, se ha visto disminuida en los índices de desarrollo humano; muestra de ello es que los paquetes alimentarios otorgados por el Gobierno, tanto a través de las alcaldías, como los que donó directamente a través de la Secretaría de Bienestar Social, Intipucá estuvo priorizados en los primeros 75 municipios, solamente superado por los municipios de pobreza severa; eso fue un baño de realidad, porque debe haber claridad, que hay un buen número de familias que en realidad lo pasan mal en nuestro municipio.

Las lluvias que cayeron hace un mes dejó desnuda la vulnerabilidad y precariedad económica en las que viven muchas familias del municipio; hubieron algunas propuestas de la oposición política encaminadas a desarrollar programa de vivienda municipal, algo que se pueden realizar, y hay antecedentes de municipalidades que han hecho proyectos en conjunto con FONAVIPO, e incluso con embajadas; empero, fue bastante insultante escuchar al Edil en un Facebook live decir que las personas lo que necesitaban era láminas. Fue una verdadera manifestación de intenciones, sobre la manera de gobernar.

Por si no fuera suficiente, el argumento de que no es, al menos de momento, un proyecto prioritario o urgente, tenemos también que en este momento el mundo entero estará sujeto a plazos de cuarentena y reactivación económica de manera intercalada, así será al menos hasta encontrar una vacuna inmunizadora; por ello, no tiene sentido invertir altas sumas en un proyecto, que, de manera inmediata no podrá ser disfrutado por la población y menos por turistas. No existió una apreciación de parte de la administración municipal, del costo beneficio de ejecutar esta obra.

Hay una realidad insoslayable en todo esto, y que lleva a conclusiones de que no es ni la misma campaña política la que está acelerando esta obra en estos momentos, se debe ser bastante ingenuo para no saber que hay una “ley no escrita” enquistada en los administradores de fondos, y es “el diezmo” con la que las empresas constructoras, benefician a quienes les adjudican obras, como una especie de compensación del trabajo concedido.

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