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Bienvenidos a Decameron

Publicado por: Administrador | 05/10/2014

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Columna

Escrito por: Columnas de grandes periodistas


Por: Max Herrador

Les voy a contar una historia de un domingo recreativo en “Multivacaciones Decameron”, donde me saquearon el carro en el parqueo de dicho “resort” y de paso me di cuenta que desde que puse un pie ahí fui clasificado con un brazalete amarillo equivalente a ser un turista de tercera categoría y lo peor fue que todo sin saberlo.

Un resort de clase internacional no siempre se traduce en excelente servicio, en muchos casos la pequeña y mediana empresa turística ofrece mejores y más gratas satisfacciones.

Todo empezó cuando mi novia y prometida (mi doctora favorita) me dijo que la playa era su sueño de una boda perfecta, que empezáramos a buscar dónde casarnos y que seleccionáramos el lugar para nuestra quincuagésima novena luna de miel.

A petición de “mi doctora” fuimos a Decameron un conocido resort acá en El Salvador ubicado en el litoral sonsonateco al occidente del país. Todo gracias a un promocional de ventas que ni novia adquirió mientras veía vestidos de boda en el centro comercial “Galerías” de San Salvador, luego de previas confirmaciones llegamos al susodicho resort un día domingo, de inmediato nos indicaron el estacionamiento que deberíamos utilizar y nos colocaron un brazalete amarillo, luego conocimos a “Andrés García”, un verdadero artista, no de telenovelas, sino de las artes de las ventas. Casi… casi nos convence de sacar la tarjeta y comprar la membrecía de “Multivacaciones Decamerón”, pero la corazonada nos hizo reflexionar y la ley de no tomar decisiones financieras a la ligera nos llamó a la cordura.

Le explicamos al joven “artista” que hacían bien su gestión de ventas pero ese tipo de decisiones NO se toman de forma rápida solo porque la oferta así nos lo exigía; sin embargo, estábamos interesados en el asunto y les dejamos nuestros datos para mantener una comunicación posterior.

Luego fuimos a la playa y un vigilante nos dijo que por tener el “brazalete amarillo” teníamos que retirarnos quedándonos con las ganas de tomarnos la típica foto que todos los enamorados se toman del atardecer oceánico.

Para no hacerles larga la historia finalmente la sorpresa, llegamos al parqueo y nos dimos cuenta que al carro lo habían despojado de las piezas exteriores e intentado ser abierto de una de sus puertas.

Al reportar el incidente nos identificaron rápidamente que éramos invitados del “brazalete amarillo” y luego el jefe de seguridad nos insinuó maliciosamente que nosotros pudimos ser los responsables y que el “auto – hurto” era un posible escenario de tal hecho.

Supimos de antemano cual era el desenlace, encendimos el auto y nos marchamos para no perder más el tiempo en ruta por el litoral del departamento de La Libertad y luego de cruzar los cinco túneles panorámicos por la carretera llegamos donde teníamos que haber ido desde un principio, a las bonitas playas de “El Tunco”, donde fuimos atendidos con dignidad sin brazaletes y sabiendo que todos esos negocios son de personas emprendedoras, luchadoras y que merecen más nuestro consumo, ya que mis dólares que tanto me cuestan serán utilizados por gente honrada y responsables de su oferta, con conciencia de verdaderos comerciantes y no por un arremedo de empresa que cree conocer la excelencia del servicio turístico.

Nota:

- No pretendo con mi escrito sugerir que la gente no vaya a este resort probablemente es bueno, lo único es que recomiendo que tengan cuidado con los "brazaletes amarillos" y la publicidad engañosa.

- Espero que FOMILENIO II, apoye a estos buenos emprendedores de la playa “El Tunco”, lugar que si recomiendo visitar con mejores niveles de seguridad, con policías de verdad y desde luego mejor servicio. Felicidades al Ministerio de turismo salvadoreño por impulsar este polo de desarrollo.

Source: Periodismo de Opinión

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