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El
escándalo que se armaba, rompía el canto monótono
de “Las Chicharras” en aquel pequeño y polvoriento
pueblo de mi adolescencia; la masacre inmisericorde de la matrona
a sus hijos “postizos”, causaba jolgorio a los vecinos
al ver a aquellos cipotes “hechos un Cristo” por la
golpiza; la irreverencia a la solemnidad de la Semana Mayor, estaba
saldada.
Hablando
de “Cinchazos”, hay unos que duelen más que
otros: “El Cinchazo Judicial” es una publicación
clandestina de “algunos” empleados
del sistema judicial, responsabilizado por un tal Armando
Paz de La Guerra (que le dicen); no sé cómo
llega a los Juzgados del país, supe de ella por el Lic.
Trastupijes, como le han endilgado sus cheros, quien lo “rola”
para que se sepa “quién es quién en
el sistema judicial salvadoreño”.
En el cuentan de una “ alcoba secreta ”
en la oficina de la Presidencia, en tiempo de un “Ex jefe”
famoso por sus exabruptos y como guapas mujeres allí ganaban
su plaza en “posición horizontal”; que Jueces
facilitan su vehículo “de uso oficial” a sus
esposas e hijos, los gastos suntuarios en whisky, viandas, gasolina,
del extravagante tour “pupusero” y cuantos carros
tienen los Magistrados; uno de ellos había conseguido en
“la honorable”, empleos a su esposa, hijos, familiares
y hasta a su amante; de juicios amañados en un Juzgado
de la capital, de cómo un “ex” Presidente del
BFA, fue avisado para que no fuera a “Mariona”, etc.
Se pasa “la balanza” a todos, menos a los “sindicalistos”.
“El
empleado debe de ganar su salario no por sus necesidades, sino
por su capacidad”; decía un rotulo en una
oficina de “Recursos Naturales” del Ministerio de
Agricultura y Ganadería; donde las plazas y aumentos salariales
eran escalafonadas y se ascendía por meritos en el trabajo;
era 1972 y en la exitosa Radio Femenina “Oye como va”
de Carlos Santana era la número uno, “El Graduado”
con Dustin Hoffman era éxito de taquilla en el Cine Vieytez
y la sensación de la farándula “La Fiebre
Amarilla. La huelga del sindicato y empleados de La Corte Suprema
de Justicia, por aumento salarial, no solo es una marcada irreverencia
a La Constitución por ser “empleados públicos”,
sino también una afrenta a los desempleados salvadoreños
y a los que sobreviven con “el mínimo”.
Esta aberrante muestra de desconsideración
a la gravísima situación económica por la
que atraviesa no solo nuestro país sino todo el mundo,
fastidia; si los salarios y las prestaciones en esa “Suprema
Corte” fueran un común denominador en los trabajadores
salvadoreños, todo estaría bien en el país
y habría poca o ninguna expatriación a Los Estados
Unidos; los paisanos que diariamente arriesgan su vida en una
travesía inhumana, en busca de un sueño que ya no
existe, contentos aceptarían cualquier plaza en esa burocracia;
hay salvadoreños que comer un día, es tener la suerte
de conseguir un Dólar.
En
California, residencia de miles de salvadoreños,
por causa de la recesión el Gobierno Estatal ha recortado
plazas, disminuido horas de trabajo y prestaciones a sus empleados:
maestros, enfermeras y de otros servicios estatales; algunas empresas
dan menos de 20 horas de trabajo a la semana a sus empleados,
esto para no despedirlos; hay personas “viviendo”
en carros al quedarse sin empleo y perder su casa , algunos recogen
latas de sodas y plásticos para sobrevivir; en las Iglesias
se ruega a Dios por un trabajo; esto en el país más
poderoso y rico del mundo; pero en “el país
de la sonrisa y del duro blandito”, los Sindicalistas
y empleados judiciales, “quienes están en
la gloria” y son una casta privilegiada de la burocracia
salvadoreña, “retozan del gusto”.
Muchos salvadoreños con gusto trabajarían
por menos de la mitad de lo que ellos ganan; la venta de plazas
por una ex Gerente en “La Corte Suprema”, hoy empleada
en otra institución gubernamental, además de ser
una ignominia a la necesidad de empleo, fue una afrenta a la capacidad
de muchos salvadoreños que no podían pagar por ellas,
amén de los múltiples casos de nepotismo que se
dan en esa Corte; algunos Jueces y Magistrados intercambian sin
ningún pudor plazas para sus familiares para “camaflugear”
su nepotismo; denuncia “El Cinchazo Judicial
En
Junio de 2009, el Presidente Funes recibió el Gobierno
con “las arcas vacías”, sin
un granito de arena adentro (solo areneros); teniendo que hacer
préstamos para poder pagar salarios y pensiones a los burócratas;
a dos años de gobierno el Presidente, no ha podido arreglar
“el guevo de avestruz” que le dejaron y volvernos
un país prospero, con pisto y sin delincuencia; “Se
eligió a un mortal, no a un mago”.
Después
de Los Acuerdos de Paz de 1992, con una remozada “C.S.
de Justicia” creímos que las cosas cambiarían
para bien del país, pero en el 2006, Douglas Barclay denuncio
que las cosas no andaban bien en ese incólume poder, validando
los noticiones del “Cinchazo Judicial”. Con todo lo
malo, hay buenas nuevas: “Los Cuatro Valientes Justicieros”
de La Sala de lo Constitucional, le están devolviendo “lo
honorable” a la que ha sido “Una
fastuosa Corte a lo Luis XV”; ARENA “levanto
la que no era” en esa elección, para delectación
del pueblo salvadoreño.
Los
sindicalistas que promovieron y empleados judiciales que apoyaron
esta huelga, causaron mucho daño al país cuando
se dejaron libres a presuntos criminales, extorsionistas o asaltantes,
cuando no reconocieron cadáveres de salvadoreños
a lo mejor muertos por esos criminales al salir a la calle a “ganarse
el pan de cada día” por “unas
migajas” comparado con lo que ellos ganan; se midió
“el lomo” a los salvadoreños; con una huelga
por “unos dolaritos mas”, quizás
inspirados por el despilfarro y derroche del dinero del pueblo
por algunos “ilustres” magistrados.
La alta tasa de homicidios y la aterrorizante inseguridad pública
por la que atraviesa el país tuvo de aliados a quienes
deberían de trabajar por “un país,
donde impere la justicia”.
John
F. Kennedy (1917-1963), dijo en una ocasión: “No
te preguntes que puede hacer tu país por ti, pregúntate,
que puedes hacer tú por tu país”;
la millonaria erogación para aumentos salariales, bonos
y otras prestaciones, despojara del erario público recursos
para medicinas, educación y otras necesidades del pueblo;
lo seguro es que le torcerán el brazo al Gobierno y conseguirán
su “justa” reivindicación; los empleados y
“sindicalistos” huelguistas piensan solo en sí
mismos y no en su país, en el que muchos no tienen empleo,
ni seguro social y otras prestaciones; ellos “No
hacen nada por su país, sino que solo se sirven de su país”,
su “famélico trabajo” es su
mejor carta de presentación. Este descabellado “Cinchazo
Judicial Sindicalista” a dolido y a indignado a
muchos desempleados salvadoreños que ya conocen sus “pingues”
salarios y prestaciones.
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