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En
el Cojutepeque de los años cincuenta entonces “La
Ciudad de las neblinas”, un paraíso encajado bajo
el cerro de “Las Pavas”, en una escuelita llamada
“ Cuscatlán” hice mi primaria; tuve la bendición
de conocer a Doña Tenchita Hernández, quien fue
mi maestra de quinto grado, era menudita, de hablar suave y pausado,
de ojos negros y exiguos que cerraba cuando reía; acostumbraba
a leernos de un libro, el que escondía cuando llegaba el
Sr. Brito,( el subdirector); lecturas que ella llamaba “consejos
para niños”, exhortaciones que a muchos alumnos nos
cambió la vida.
“La palabra afable calma la ira”, consejo que me
“guayabie”, después supe por mi madre , que
eran los Proverbios del Rey Salomón, un sabio de un país
lejano, que ella no sabía dónde quedaba; Doña
Tenchita también nos narraba cuentos, nos hablaba de un
hombre llamado "Esopo", recuerdo uno, el de “La
Cigarra y La Hormiga”, era sobre la holgazanería,
el trabajo y el ahorro, me sirvió mucho de adulto; su contar
ameno, nos llevaba a un mundo fantástico, del que despertábamos,
solo cuando Don Nato, él Director tocaba la campana para
salir a recreo.
“Hace falta un muchacho” de Arturo Cuyas, era lectura
obligada; la maestra Tenchita nos llevaba de excursión
a las piscinas del “Tempisque” o a la quebrada del
“Sisimico” y nos leía ese libro, para inculcarnos
tres amores: a Dios, a la patria y a la familia, “los hará
buenos muchachos” decía con una exquisita sonrisa
maternal. Recuerdo que nos hablaba de un hombre llamado Pablo,
del amor a los semejantes, a la familia y amigos, decía
que… ”El amor bueno, no es envidioso, no se envanece,
no se irrita, no guarda rencor, todo lo perdona”, ¿nos
enseñaba algo malo?
También
nos decía: “no mataras, no robaras, no codiciaras
la mujer y la casa de tu prójimo, no harás falsos
testimonios”…. ¿era eso inconveniente, para
niños que un día seriamos adultos? o cuando nos
pedía que leyéramos “Vidas Ejemplares”,
paquines que narraban las probidades de mujeres y hombres virtuosos;
los que intercambiábamos en el “matinée Dominical”
del cine “Cuscatlán” y después leíamos
para exponerlos en su clase; recuerdo una reflexión que
leí en “La vida de San Agustín” que
no entendí en ese entonces, hasta que la escuche a Monseñor
Ricardo Urioste: “No todo lo legal, es justo”.
La
vida nos separó a todos aquellos muchachos, desconozco
qué fue de ellos, pero tengo la convicción de que
los consejos de Doña Tenchita, perduraron en cada uno de
nosotros, para “hacernos personas de buenas costumbres”;
nos dijo también, que “además de la vista,
él oído, olfato o el tacto”, existía
otro sentido, que aprendiéramos a usarlo, pues nos ayudaría
a no meternos “en camisas de once varas”; no es el
gusto , es “el menos común de todos“ decía,
tocándose la sien derecha.
Los Estados Unidos fueron fundados bajo preceptos bíblicos
por emigrantes europeos; católicos y cuáqueros,
(quienes huían de la persecución religiosa en sus
países); inculcando sus normas morales y los fundamentos
de sus creencias religiosas en la entonces trece colonias, de
lo que hoy es esta gran nación. Thomas Jefferson, ex Presidente
de EE. UU., expreso: “La lectura cuidadosa y diligente de
la Biblia, hace buenos ciudadanos” y propugno un decreto
para que fueran leídos diez versículos de la Biblia,
tradición que perduro por muchos años, hasta que
en la década de los cincuenta, surgieron protestas por
estas prácticas en las escuelas públicas.
En
Abington, Pennsylvania, Edward Schempp, (1908-2003) padre de un
estudiante demandó al “Distrito Escolar de la Ciudad”
ante el Tribunal Federal del Estado, para que no hubiera lectura
bíblica en las escuelas. Madalyn Murray (1919-1995), inició
una cruzada contra la oración en las escuelas públicas
y demandó contra ella en 1960 al sistema público
de Educación de Baltimore, lo que concluye con el histórico
fallo de La Corte Suprema que terminó con la oración
y lectura bíblica en las escuelas; Murray funda además
“American Atheists”, (Ateos de América), por
lo que en 1964 la revista “Life” la nombró
como “La mujer más odiada en América”.
Un decreto de los diputados salvadoreños de “leer
la Biblia en las escuelas públicas”, como una forma
de paliar la delincuencia y criminalidad en el país, quizás
inspirado en una práctica que ya no existe en EE. UU.;
genero una polémica en la sociedad en la que intervino
el Arzobispo de La Iglesia católica, lideres evangélicos
y muchos generadores de opinión a favor y en contra. El
Presidente Funes vetó el decreto legislativo, en lo personal
creo que son los diputados quienes deberían leerla, para
tener cognición y honestidad antes de legislar.
Ante
la dura realidad de “padres virtuales”, quienes al
trabajar los dos o han emigrado a otro país, se olvidaron
que es en “el hogar en donde se forma el carácter,
las buenas costumbres y la personalidad del niño”;
son los padres quienes deben ser “los primeros preceptores
de sus hijos”, es en el hogar, donde se debe leer La Biblia
y no en lo ya seglar de las escuelas públicas, los maestros
solo deben educar para coexistir en sociedad y dar “el pan
del saber”, como lo hacía Doña Tenchita.
Al
abolir la lectura bíblica en las escuelas públicas
y se iniciara la irreverencia con la contracultura a lo establecido
en los sesenta, ¿ está mejor hoy la sociedad Estadounidense?;
la realidad es otra, hay mas divorcios, mayor consumo de drogas,
pornografía imparable, irreverencias a sus símbolos
patrios; “La masacre de Columbine” en Jefferson, Colorado;
evidencia que los crímenes en sus escuelas han aumentado,
adolescentes embarazadas por sus” boyfriends”, sus
hijos crecidos en los “Day Care” con asistencialismo
estatal ; una sociedad ávida de un exceso de libertades,
ha llegado a libertinajes que atentan contra ella misma, la familia
y su país.
¿Por qué la sociedad salvadoreña está
como esta?; ¿fue la reforma educativa de 1968 de Walter
Beneke (1930-1980), la que suprimió Moral, Urbanidad y
Cívica?, o ¿influyó la irreverencia de los
movimientos estudiantiles en apoyo a ANDES 21 de Junio?, ¿fue
la guerra civil?, ¿fue la ruptura familiar por la emigración
de los padres a otros países?, ¿fue la transculturización
y pandilleros expulsados de EE. UU.?, ¿fue una sociedad
excluyente y marginadora, como asevera una ex Jueza de menores?,
o quizás ¿ leyes garantistas originadas por los
Acuerdos de Paz?, ¿Qué pasó y no nos dimos
cuenta?
La Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos abre sus sesiones
diarias con la cotidiana declaración: “Dios guarde
a esta honorable Corte”; el Congreso con “Una oración
a Dios”, tradición desde 1774, la frase “In
God we trust”, ( En Dios confiamos) está grabada
en su dinero, el Presidente Barack Obama, juramento sobre la Biblia
en la que lo hizo Abraham Lincoln y finalizó su discurso
de toma de posesión con la frase: “Que Dios
os bendiga y que Dios bendiga a Los Estados Unidos de América”.
La Asociación Internacional de Impresores; (ITU, siglas
en inglés) publicó una lista de los libros Best
sellers, “que deberíamos de leer antes de morir”
y los tres más leídos, son: “Lo que el viento
se llevó” (1936) de Margaret Mitchell; “El
Guardián entre el Centeno” (1951) de J.D. Salinger
y “ La Biblia”, él que ha sido el libro más
influyente y más leído en el mundo; por lo que por
ahora es el "Best sellers" número uno de todos
los tiempos. ¿Valdrá la pena leerla a escolares
salvadoreños?
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