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Un
Jueves, 24 de Octubre de 1929, bautizado en Wall Street como:
“Black Thursday”, se inicia la más grande crisis
económica en Los Estados Unidos, por el desplome de La
Bolsa de Nueva York, la que tuvo repercusión en el mundo
y se conoció como “La Gran Depresión”;
El Salvador fue seriamente afectado con la caída de la
demanda y el precio del café en Estados Unidos; el que
era el principal rubro de exportación nacional y EE. UU.
el principal comprador; lo que devasto la economía salvadoreña;
causando desempleo y quiebras en el comercio.
Sin dinero para la recolección del
“grano de oro”, muchas fincas no se cosecharon y hubo
muy poca circulación de moneda en el país; numerosas
familias en esa década, sufrieron las consecuencias de
esta crisis, agravado por la ineptitud y corrupción en
el gobierno del Ing. Arturo Araujo (1878-1967), de quien se cuenta
era una excelente persona pero se rodeó de funcionarios
incompetentes y corruptos; el gobierno se atrasaba en pagar los
salarios a los empleados públicos, por lo que estos vendían
sus recibos de pago a mitad de precio o los empeñaban a
“módicos intereses” a voraces agiotistas; muchas
fincas fueron embargadas por prestamistas y Bancos privados de
la época.
Ante el descontento de sectores populares,
el Ejército derroca a Araujo, instalando al Gral. Maximiliano
Hernández Martínez (1882-1966) provisionalmente
en el gobierno, quien actuó de inmediato con medidas temperadas
para ordenar la caótica economía; pone al día
los salarios de los empleados públicos, decreta “La
ley moratoria”, usurpa ideas de Alberto Masferrer, como
“La Gota de Leche” para familias pobres; reforma “La
ley de policía” con lo que redujo drásticamente
la delincuencia y se construye la carretera Panamericana creando
muchos empleos, en la que trabajaron hasta los presos.
Inicia la modernización del estado
“desprivatizando” y nacionalizando servicios como
agua, electricidad y otros, crea el Banco Central de Reserva para
emitir moneda nacional, quitando esa facultad a los privados,
sanea las finanzas y adecua la deuda pública, también
funda el Banco Hipotecario para financiar cultivos de exportación
como café, algodón y caña de azúcar.
H. Martínez gobierna autoritariamente, impone austeridad
en el gasto público, evita el endeudamiento y erradica
la corrupción; recién electo Presidente, en Enero
de 1932 aplasta a sangre y fuego, un brote insurreccional en el
occidente del país con gran número de muertos.
En Estados Unidos en 1932, Franklin D.
Roosevelt (1882-1945) gana la presidencia al republicano Herbert
Hoover (1874-1964), con el país en crisis económica,
aplica su política del “New Deal” (Nuevo Trato),
basada en el uso del gasto público como herramienta de
desarrollo, reformas económicas y mejoras al trabajador;
se construyen carreteras, presas hidroeléctricas, el desarrollo
agrícola e industrial del valle de Tennessee y otras obras
para crear fuentes de trabajo, lo que reactiva la economía;
salvando a Estados Unidos de la quiebra, el sindicalismo se robustece
. FDR asevera: “Nadie se morirá de hambre bajo el
Nuevo Trato.”
Mientras, Roosevelt en EE. UU. tuvo mucha
oposición de Congresistas republicanos y de otros sectores
que criticaban su “Nuevo Trato”; el Gral. Hernández
Martínez con el apoyo del Ejército, autoritariamente
efectuaba las reformas imperiosas para salir de la crisis, afectando
a sectores pudientes. En Septiembre de 1939 estalla, la Segunda
Guerra Mundial y al entrar EE. UU. en Diciembre de 1941, en la
contienda bélica; se dinamizan las exportaciones de materias
primas salvadoreñas a ese país; la economía
mejora sustancialmente, potenciada por el nuevo andamiaje del
gobierno en el sector agrícola.
La Gran depresión que volvió
impopular al ex Presidente Hoover, también afecto a Roosevelt;
al Gobernar tuvo que batallar con financieros; el gran capital,
periódicos influyentes, sindicatos, líderes de derecha
e izquierda quienes se oponían a sus reformas y sus pregonadas
consignas, “Back to 1929” (Regresemos a 1929) y “Roosevelt
is a Red”, (Roosevelt es rojo); no afectaron su popularidad.
Como coincidencia el Presidente Funes
(1959) es criticado por el manejo de la crisis económica
por la derecha y el editor de un periódico afín
a ella, le bautiza con el mote de “Mauricito el rojo”,
¿incapacidad de Funes o heredo un desastre?; el Presidente
Obama (1961), en el 2009 al recibir “el calamitoso legado
de Bush”, con una oposición haciendo lo imposible
para que su “Change”(cambio) fracase, no inicia su
gobierno en un lecho de rosas.
La crisis financiera que se inicia el 2008
en EE. UU. por especulación, altos precios de materias
primas, petróleo caro, restricción crediticia, problemas
hipotecarios, inflación, crisis de alimentos, desempleo
y desconfianza en los mercados; se convierte a finales del 2009,
a ochenta años de “La Gran Depresión”,
en una recesión mundial, al tener uno por uno los países,
dos trimestres consecutivos de decrecimiento económico.
La pérdida de empleos en los Estados Unidos, causó
problemas en la economía salvadoreña, al disminuir
las remesas y las exportaciones a ese país; ocasionando
desempleo y dificultades económicas.
¿Qué experiencia nos dejara
la recesión del 2010, en lo domestico?, no solo esta generación
debe aprender la lección, sino transmitirla a las siguientes,
para que no sean agobiados por los problemas que se han sufrido,
como pérdida de empleos, casas, ahorros y deudas impagables,
urge “la memoria histórica”; la economía
mundial según vaticinio de expertos economistas se podría
encaminar a una “Segunda Gran Depresión” de
severas consecuencias, Dios no permita esos vaticinios se cumplan.
Para sortear “estos tiempos difíciles”,
necesitamos sapiencia, sentido común y ser prudentes, llegamos
a esta situación por las recomendaciones de algunos que
remedan políticas económicas que no se adaptan al
entorno nacional, como el exagerado “consumismo” que
se endilgó a los salvadoreños; en El Salvador los
bancos privados prefirieron prestar para consumo y no para producción,
desestimando también el ahorro. ¿Quién paga
los platos rotos por las erradas medidas económicas de
quienes nos gobiernan?, sin dudarlo los más pobres.
La especulación es una amenaza implícita
para las economías, afecta a ricos y pobres, pocos hacen
fortuna, daña a países ocasionando inestabilidad
social y política; así fue como se originó
“La Gran Depresión de 1929”; hay similitud
con “La Recesión del 2010”, la que arrastro
no solo a familias hispanas en EE. UU. a perder bienes inmuebles
e inversiones, al quedarse sin empleo y no poder solventar deudas;
algunos especularon “invirtiendo” al comprar más
de una casa o refinanciando la que poseían; esta experiencia
consejo de “algunos expertos” debe de ser asimilada,
para no volver a “tropezar otra vez con la misma piedra”.
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