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En
los sesenta, Don Alex Jandres, un agricultor de un pueblo en el
entonces “Granero” de la república, el féraz
Usulután; ordenaba a su auxiliar de contabilidad: “Haga
la transa, de todos modos el gobierno se roba los impuestos”.
Para ser candidato del entonces “Partido Oficial”
y Alcalde del pueblo, era requisito ser “bendecido”
por este empresario algodonero, quien además era miembro
“del partido” y dueño de la mitad del pueblo,
por lo que La Guardia Nacional, celosamente vigilaba sus Haciendas
y propiedades. Sus vínculos con funcionarios y militares
eran muy estrechos, por lo que conocía muy bien la corrupción
gubernamental; quizás por lo que evitaba pagar justamente
sus impuestos y fingía la declaración de su patrimonio,
a la entonces Dirección General de Contribuciones Directas.
De
los setenta en adelante se conoció de empresas con doble
contabilidad, que algunos Contadores arreglaban las declaraciones
de renta de contribuyentes para evadir impuestos, que ejecutivos
disfrazan sus ingresos para no pagar renta, profesionales que
no facturan sus honorarios, comerciantes que “se clavan
el IVA” y otros se han enriquecido con el contrabando, corrompiendo
a la vez a funcionarios públicos. Ya en el siglo XXI, en
Octubre de 2006, Douglas Barclay, entonces Embajador de EEUU,
sorprendió a los salvadoreños, con declaraciones
de que el Gobierno dejó de recibir de los agentes de retención
$ 833 Millones menos de IVA ese año, el entonces Ministro
de Hacienda dijo, no fue esa cantidad sino que “sólo
fueron $ 600 Millones”, (que clavada la que dieron), según
Barclay, lo de la Renta Neta Imponible fue similar.
El
sorpresivo decreto de legisladores de derecha, derogando del código
tributario una medida de vigilancia , que monitorea el aumento
de patrimonio a personas con ingresos superiores a $ 75,000.00,
para verificar de “donde viene ese pisto”, si hay
o no evasión y elusión de impuestos u “otra
cosita”; fue argumentada por los que inspiraron esa ley,
por “razones de inseguridad pública” y un diputado
agregó “temer” de que ese Ministerio “este
infiltrado” por bandas de delincuentes y que esa información
le sirva a criminales; el Ministro de Hacienda, reaccionó
acusando a anteriores administraciones de otorgar privilegios
a grandes contribuyentes, no fiscalizando sus rentas y no cobrándoles
impuestos, lamentó la acusación a sus empleados
y pidió “vetar” la reforma al artículo
91 de ese código al Presidente Funes.
El
Sr. Ministro no debe guardarse esas acusaciones, es su deber denunciarlas
si son ciertas a donde corresponde, no hacerlo, avala la postura
de un ex Presidente de La Corte Suprema de Justicia, quien rechazó
acusaciones de corrupción en su administración,
diciendo que “sólo son rumores sin ningún
fundamento”; olvidando que en su gestión, invalido
la función de la sección de probidad, esto sólo
permite la perennidad de que en el país todo siga igual
y no cambie; otros Ministros ya han denunciado anomalías
encontradas, además fue una promesa de campaña del
entonces candidato Mauricio Funes y si el diputado sabe de infiltraciones
de delincuentes en ese Ministerio, también debería
evidenciarlo; es un deber patriótico denunciar y combatir
la corrupción en el gobierno.
Algunos
empresarios, al no pagar justamente los impuestos y oponerse a
que estos sean aumentados o apoyar medidas como el decreto promovido
por los diputados de derecha, contradice el deseo expresado muchas
veces por ANEP (Asociación Nacional de la Empresa Privada),
de hacer un mejor país para todos y sólo demuestran
insensibilidad social; debe de pagar más impuestos el que
más gana, el salvadoreño “común”
paga religiosamente el IVA y renta; endeudar al país, para
la necesaria inversión pública en seguridad, salud,
educación y otros, es pasar “la pelota” a futuras
generaciones, estar siempre dependiendo de organismos acreedores
y países donantes; pagar los impuestos es una responsabilidad
con el país, no importa quién gobierne, “Los
hermanos lejanos” ponen su aporte con remesas familiares,
ayudas a municipios e instituciones y responsablemente en EEUU,
pagan “taxes” .
ANEP,
FUSADES, FUNDE y los salvadoreños, deben exigir y presionar
por la transparencia del Gobierno y también instar sean
dirigidas por personas probas, para que los que gobiernan hagan
su mejor esfuerzo y trabajen con honestidad; adecuados impuestos
y transparencia en el manejo de la “cosa pública”
es la ruta correcta para un desarrollo sostenible del país;
así el gobierno de turno, no tendría excusa para
no hacer el bien público. A propósito, es urgente
despolitizar la Corte de Cuentas, la que es un instrumento clave
para combatir la corrupción gubernamental en el país.
¿Cuánto dinero del erario público “se
han clavado” algunos ex funcionarios?, Sabrá
Dios.
Algunas
empresas, además de sus costos en seguridad privada, pagan
“renta” a criminales para no ser atacados y dañados,
lo que además de ser ilícito, vigoriza a los que
asesinan y extorsionan a otros salvadoreños, no sería
mejor pagar impuestos al gobierno, para una mejor seguridad pública,
lo que es su obligación por ser esta un bien público;
que se debe financiar con el tributo de los ciudadanos y un derecho
exigirla; “el impuesto Uribe”, que les quiere “recetar”
el Presidente para seguridad, debe ser consensuado y “salvadoreñizado”,
la tragedia de México y “la mexicanización”
de Guatemala están en el horizonte salvadoreño.
Si
la “derecha” sólo quiere ser “piedra
de tropiezo” a los planes fiscales del Gobierno, o una miope
oposición tienen un gran problema; construir instituciones
que funcionen, no sólo es bueno para el país, sino
también para los partidos hoy en oposición; no es
ganga, llegar a “la guayaba” y encontrarla arruinada;
un mejor país, se logra pagando los impuestos y exigiendo
sean bien utilizados; él tributo al
Gobierno son los impuestos, al Cesar lo del Cesar.
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