La
Navidad es por un lado una celebración religiosa, pero también
es la época del año, en que dejamos un poco de lado
las preocupaciones cotidianas, para reavivar el espíritu
de solidaridad, de renacer en las buenas acciones, y hacer llegar
a nuestros amigos, familiares y conocidos, nuestros mejores deseos.
El
día 24 de diciembre, el clan Velásquez-Blanco se reunieron
en una cena intima en Leesburg, Virginia para celebrar otra Nochebuena
en unión de sus antecesores arcaicos (señor Valentín
e Inés) que llegaron desde El Salvador para pasar una Navidad
con sus hijos (as), nietos (as), yernos y nueras ; una Nochebuena
que reino la confraternidad y afabilidad entre todos los presentes.
Fecha que quedara enmarcada en el meollo de la nueva generación
de la familia que convivieron una fiesta de Pascuas con sus abuelos
en una atmósfera en la cual se albergó la idiosincrasia
de aquellos años. Cuando la navidad se vivía en un
entorno místico.
Lo
más trascendental de la noche fue el apetitoso banquete tradicional
de comida que se preparó para la ocasión: tamales
de res, "Sanguches" de gallina con pan Frances ("al
estilo que degustábamos en aquellas navidades"),
gallina india rellena, tamales de elotes entre otras muchas delicias
más que se cocinó.
Aunque,
con la prisa del día a día, expresar los mejores deseos
se vuelve a veces un monótono repetir la misma frase de "Feliz
Navidad y Próspero Año Nuevo", que no refleja
el verdadero espíritu de la época y lo que sentimos
en nuestros corazones.
Sin
embargo, desde las entrañas del corazón, el linaje
Velásquez-Blanco les augura a cada uno de ustedes, una Feliz
Navidad y un venturoso 2010; que les brinde felicidad, paz, salud,
amor y prosperidad.