|
Es
la mejor y cuando tuvo la oportunidad de demostrarlo lo hizo,
con fe y garras, sin mirar atrás. Las pulsaciones se le
dispararon, el cuerpo le temblequeaba, sintió el fantasma
del desvanecimiento, la vacilación de la derrota, pero
su corazón de caballo ganador aguantó el sofocón
de la competición y al final puso sello de oro a una marcha
que había controlado desde antes de salir rumbo a Río
de Janeiro, Brasil, donde se celebraron los Juegos Panamericanos
2007.
Esta
marchista, especialista en los 20 kilómetros, tiene el
aguante de una bestia salvaje y unos pulmones de cetáceo.
| Dijo
que estaba dispuesta a dejarse el alma en el cemento de Río
de Janeiro para dedicar el triunfo a Mónica, su hijita
de 3 años, y así fue. Dicho y hecho. El oro
ahora le cuelga del cuello a su primogénita. En el
acta de los jueces consta al lado de su nombre: ”Medalla
de Oro para El Salvador” |
|
En
el plano personal, la hazaña de la atleta salvadoreña,
Cristina López, es una historia bonita y conmovedora.
En el contexto más amplio es el triunfo de una pequeña
nación que nunca había conocido el oro en
este tipo de competiciones. Y tanto que incluso el gobierno
salvadoreño se humanizó condescendiéndole
una vivienda como premio a la atleta por su esfuerzo. Felicitamos
al Ejecutivo por el detalle de estado a esta ciudadana.
|
 |
| La
atleta ahora vive dignamente en su nueva casa junto a su hijita
de tres años quien, también se enfrenta a su
propia carrera personal: la competición por vivir.
Con apenas 3 años, tiene un cáncer en la pierna.
Una auténtica desgracia. |
Las
casualidades de la vida se manifiestan en distintas formas, ésta
es una muy fea. Esperamos que con la ayuda del Omnipresente y
Todopoderoso no se convierta en una trágica.
Felicitamos
a la pequeña Mónica por el oro y le deseamos la
misma suerte que a su madre en la carrera de 20 kilómetros
en los Juegos Panamericanos 2007 de Río de Janeiro.
Buenas
noches y buenas suerte.
|