En
el estado de Georgia el número macabro no es el 666.
Es el 529, número con el que está bautizada
la ley de ese estado para rechazar aun más a los
que viven sin un permiso de trabajo o residencia legal.
Visto
el cero entendimiento entre Bush y los demócratas
en Washington para ponerse de acuerdo en la nueva legislación
migratoria a nivel federal, Georgia, de la mano del impaciente
senador Chip Rodgers, más Republicano que ninguno,
ha decidido resolver el problema de la inmigración
ilegal por su cuenta.
|
 |
La
ley se titula “Georgia Security/Immigration Compliance
Act” y no es fruto de la casualidad sino de un juego
de palabras legales para hacer una conexión entre “seguridad”,
mejor dicho, “inseguridad” e “inmigración”.
Lo de “Compliance”, auque suene a “cómplice”
en realidad significa o “cumples” la ley o te
vas a la “cárcel”. Yo no estoy de acuerdo
ni con el título ni con el resto. El Sr. Rodgers pudo
haberse ahorrado la palabra “Security”, y haberlo
dejado en “Georgia Immigration Compliance Act”.
Pero el gancho “marketing-niano” del término
“Security” es tentativo. Esta palabrita, infinita
en esencia (una sociedad nunca puede estar “100% secured”),
nos vuelve locos a todos, y se está utilizando al por
mayor para cualquier objetivo político, sobre todo,
por parte de los más conservadores. Pero, el título
es lo de menos, lo tremendo es lo que manda esta ley. |
| Si
usted por ejemplo es un señor sin papeles, tiene más
de 18 años y vive o pasa por Georgia, usted automáticamente
se convierte en un ser extremadamente peligroso y despreciable
para las instituciones de ese estado y no tendrá derecho
a servicios públicos incluidos educación, salud
o derecho a beber agua de una fuente pública en una
tarde de calor, porque usted vulnera la “seguridad”
de los georgianos. Se le permitirá respirar, pero ándese
con cuidado, porque si es arrestado por lo que sea, le van
a revisar su “status” migratorio desde las canas
de la cabeza hasta las uñas de los pies. |
El
texto literalmente dice “si el [arrestado] prisionero es
un extranjero, el carcelero deberá hacer un esfuerzo razonable
para verificar que el prisionero ha sido admitido legalmente en
los Estados Unidos, y si se le ha admitido legalmente, que su
estatus legal no haya caducado.” Si no ha sido admitido
de forma legal por el gobierno de EE.UU., pasará directamente
a las cárceles del Servicio de Inmigración y se
le deportará a su país de Origen.
Parece
más de lo mismo, pero hay una pequeña diferencia:
las competencias en materia de inmigración, competencias
de las “autoridades federales” ahora en el estado
de Georgia pasan por ley a ser competencia de los “funcionarios
de municipios y contados de ese estado”.
Pero
esto no es todo. Las empresas deberán verificar con las
administraciones del estado de Georgia toda la documentación
sobre el estado legal de los empleados, incluidos el número
de seguridad social, en un formulario especial que deberán
cumplimentar bajo juramento los propios empleados. Antes del 1
de julio de 2009, todas las empresas y empleados deberán
cumplir con este requisito. Si las empresas y los trabajadores
no cumplen con esta norma, se les podrá acusar de fraude
y evasión de impuestos. Si Ud. se inventó un número
de seguridad social para que le dieran ese trabajo que tanto necesitaba
para mantener a su familia, a Ud. le pueden caer una tanda de
años de cárcel y después la deportación
a su país de origen.
Se
calcula que en el estado de Georgia sobreviven unos 600 mil personas
sin permiso de residencia y el Senador Chip Rodgers ha decido
declararles la guerra a todos por igual. Hay algunos que creen
que el fenómeno de la inmigración se arreglará
aumentado la rigidez de la ley y llevando el ejército a
las fronteras. La inmigración es de tal complejidad que,
como bien dicen los expertos en la materia, requiere un “multi-solution
approach”. Yo no sé qué significa eso exactamente,
pero me imagino que incluya otras medidas aparte de reforzar las
fronteras y meter a la cárcel a todos los indocumentados.
Poniéndonos
en la piel del Cazador, puede que tenga razón el senador
en endurecer la ley y aplicar nuevos controles dado el desmadre
que genera la inmigración ilegal. Pero una cosa es crear
nuevas leyes y mecanismos legales de control para frenar la inmigración
ilegal y otra cosa muy distinta es meter en un saco y deportar
a todas las personas que no tienen un estatus legal, sin un programa
“mínimo” de regularización.
Me
he leído esta ley de arriba abajo y lo que veo es una Ley
durísima que se centra de forma exclusiva, casi a la desperezada
(al igual que el propio senador), en la caza y derribo de esas
600 mil personas que viven sin un permiso de residencia legal
en Georgia. Sin embargo, mi crítica a esta ley no es que
sea dura contra la inmigración ilegal, sino que este decreto
del senador Rodgers no ofrece la más mínima posibilidad
a nadie, a ninguno de esos 600 mil inmigrantes sin-papeles, la
gran mayoría hermanos latinoamericanos. No ofrece una excepción
o una ventana para la legalización de aquellos “posibles”
buenos inmigrantes que han estado trabajando y contribuyendo,
siendo pesimistas, digamos, “en algo” a la economía
georgiana. En resumen, esta ley no discrimina entre indocumentados
malos y “posibles” indocumentados buenos. Algún
buen trabajador honesto habrá entre esos 600 mil inmigrantes
en Georgia.
Aquí
en esta película, todos los sin-papeles son malos, y por
tanto todos, sin excepciones, son despreciables y altamente peligrosos
para la seguridad del pueblo de Georgia.
|