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Marzo 2006
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LA LOCURA EN CONTRA DE LOS INMIGRANTES

Por: José Manuel (Salarruepucá) uno de los mejores escritores del "Gran Arco de la Boca" de este nuevo siglo, con su estilo tan peculiar de expresar las cosas se ha ganado el corazón de muchos salvadoreños que visitan este portal cibernético.

En el estado de Georgia el número macabro no es el 666. Es el 529, número con el que está bautizada la ley de ese estado para rechazar aun más a los que viven sin un permiso de trabajo o residencia legal.

Visto el cero entendimiento entre Bush y los demócratas en Washington para ponerse de acuerdo en la nueva legislación migratoria a nivel federal, Georgia, de la mano del impaciente senador Chip Rodgers, más Republicano que ninguno, ha decidido resolver el problema de la inmigración ilegal por su cuenta.

La ley se titula “Georgia Security/Immigration Compliance Act” y no es fruto de la casualidad sino de un juego de palabras legales para hacer una conexión entre “seguridad”, mejor dicho, “inseguridad” e “inmigración”. Lo de “Compliance”, auque suene a “cómplice” en realidad significa o “cumples” la ley o te vas a la “cárcel”. Yo no estoy de acuerdo ni con el título ni con el resto. El Sr. Rodgers pudo haberse ahorrado la palabra “Security”, y haberlo dejado en “Georgia Immigration Compliance Act”. Pero el gancho “marketing-niano” del término “Security” es tentativo. Esta palabrita, infinita en esencia (una sociedad nunca puede estar “100% secured”), nos vuelve locos a todos, y se está utilizando al por mayor para cualquier objetivo político, sobre todo, por parte de los más conservadores. Pero, el título es lo de menos, lo tremendo es lo que manda esta ley.
Si usted por ejemplo es un señor sin papeles, tiene más de 18 años y vive o pasa por Georgia, usted automáticamente se convierte en un ser extremadamente peligroso y despreciable para las instituciones de ese estado y no tendrá derecho a servicios públicos incluidos educación, salud o derecho a beber agua de una fuente pública en una tarde de calor, porque usted vulnera la “seguridad” de los georgianos. Se le permitirá respirar, pero ándese con cuidado, porque si es arrestado por lo que sea, le van a revisar su “status” migratorio desde las canas de la cabeza hasta las uñas de los pies.

El texto literalmente dice “si el [arrestado] prisionero es un extranjero, el carcelero deberá hacer un esfuerzo razonable para verificar que el prisionero ha sido admitido legalmente en los Estados Unidos, y si se le ha admitido legalmente, que su estatus legal no haya caducado.” Si no ha sido admitido de forma legal por el gobierno de EE.UU., pasará directamente a las cárceles del Servicio de Inmigración y se le deportará a su país de Origen.

Parece más de lo mismo, pero hay una pequeña diferencia: las competencias en materia de inmigración, competencias de las “autoridades federales” ahora en el estado de Georgia pasan por ley a ser competencia de los “funcionarios de municipios y contados de ese estado”.

Pero esto no es todo. Las empresas deberán verificar con las administraciones del estado de Georgia toda la documentación sobre el estado legal de los empleados, incluidos el número de seguridad social, en un formulario especial que deberán cumplimentar bajo juramento los propios empleados. Antes del 1 de julio de 2009, todas las empresas y empleados deberán cumplir con este requisito. Si las empresas y los trabajadores no cumplen con esta norma, se les podrá acusar de fraude y evasión de impuestos. Si Ud. se inventó un número de seguridad social para que le dieran ese trabajo que tanto necesitaba para mantener a su familia, a Ud. le pueden caer una tanda de años de cárcel y después la deportación a su país de origen.

Se calcula que en el estado de Georgia sobreviven unos 600 mil personas sin permiso de residencia y el Senador Chip Rodgers ha decido declararles la guerra a todos por igual. Hay algunos que creen que el fenómeno de la inmigración se arreglará aumentado la rigidez de la ley y llevando el ejército a las fronteras. La inmigración es de tal complejidad que, como bien dicen los expertos en la materia, requiere un “multi-solution approach”. Yo no sé qué significa eso exactamente, pero me imagino que incluya otras medidas aparte de reforzar las fronteras y meter a la cárcel a todos los indocumentados.

Poniéndonos en la piel del Cazador, puede que tenga razón el senador en endurecer la ley y aplicar nuevos controles dado el desmadre que genera la inmigración ilegal. Pero una cosa es crear nuevas leyes y mecanismos legales de control para frenar la inmigración ilegal y otra cosa muy distinta es meter en un saco y deportar a todas las personas que no tienen un estatus legal, sin un programa “mínimo” de regularización.

Me he leído esta ley de arriba abajo y lo que veo es una Ley durísima que se centra de forma exclusiva, casi a la desperezada (al igual que el propio senador), en la caza y derribo de esas 600 mil personas que viven sin un permiso de residencia legal en Georgia. Sin embargo, mi crítica a esta ley no es que sea dura contra la inmigración ilegal, sino que este decreto del senador Rodgers no ofrece la más mínima posibilidad a nadie, a ninguno de esos 600 mil inmigrantes sin-papeles, la gran mayoría hermanos latinoamericanos. No ofrece una excepción o una ventana para la legalización de aquellos “posibles” buenos inmigrantes que han estado trabajando y contribuyendo, siendo pesimistas, digamos, “en algo” a la economía georgiana. En resumen, esta ley no discrimina entre indocumentados malos y “posibles” indocumentados buenos. Algún buen trabajador honesto habrá entre esos 600 mil inmigrantes en Georgia.

Aquí en esta película, todos los sin-papeles son malos, y por tanto todos, sin excepciones, son despreciables y altamente peligrosos para la seguridad del pueblo de Georgia.

José Manuel "Salarruepucá" josemanuel@intipucacity.com

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