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Este
fin de semana he visto un reportaje de aquel modesto jugadorcillo
llamado Jorge Alberto González Barillas. El reportaje es
sobre la vida del jugador, y es estremecedor. Voy intentar recrear
las imágenes con palabras. De antemano les pido disculpas
por semejante atrevimiento.
El
año era 1975 y el muchacho de 17 años se había
empeñado en que le dieran el dorsal número 11 para
jugar como delantero en el modesto equipo del Antel, equipo que
en los próximos 2 años desaparecería.
En
el año 76 un periodista salvadoreño, cuyo nombre
no es revelado en el reportaje, lo bautizaba con el sobrenombre
de “El Mago”. En 1977 después de desparecer
el Antel, el muchacho no da la talla como futbolista, según
los directivos del equipo “Universidad de Guadalajara”,
donde había estado haciendo unas pruebas. ¡Menudos
directivos! Debían de saber de fútbol lo mismo que
Condoleezza Rice tiene de guapa recién levantada por las
mañanas.
Ese
mismo año “El Mago”, es comprado por el C.D.
FAS de Santa Ana por 60,000 colones. A partir de este momento,
“El Mago” saca su bote de esencias en el FAS y empieza
a esparcir un recital de calidad y estilo jamás visto en
los estadios salvadoreños. Su inspiración y toque
venían acompañados de goles que parecían
cuadros de Dalí, rozaban los límites del surrealismo.
La prensa salvadoreña y las empresas nacionales de la época
empezaron a contratar al Mágico para todo tipo de anuncios
publicitarios. El Mago empezaba a desatar locuras ahí por
donde pasaba.
Pero
el destino, le había previsto algo más grande. Aquel
Viernes Vendito (Tegucigalpa, Honduras, 6 de Noviembre de 1981),
en aquel partido contra México que daba el pasaporte al
Mundial España 82, toda la nación colgada de los
televisores, esperando que “El Mago” apareciera en
las pantallas. Eran momentos de mucha angustia y temblequera por
parte de los televidentes y de repente El Mago, en la segunda
parte del partido, se desboca, como un caballo a riendas sueltas,
en una galopada llena de dribles y regates desde atrás
del mediocampo, dejando en la cuneta a cuentos mexicanos le salían
delante, caían como piezas de denominó por la izquierda
y la derecha, mientras el Mágico avanzaba por el centro
del campo como un misil directo hacia la portería mexicana
para soltar un cañonazo desde fuera del área al
lado del palo izquierdo. El guardameta mexicano a penas tiene
reflejos para atajar el zapatazo del Mago, y en el rechazo Ever
Hernández marca a puerta vacía el definitivo 1-0
del partido.
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La
hazaña de aquella hexagonal en Honduras, lo había
convertido en Héroe Nacional. A sus 23 años,
había clasificado a la selección salvadoreña
para España 82. Intipucá vivió aquella
proeza del Mágico con una demencia futbolera generalizada.
Lo mismo ocurrió en el resto del país. El
Mago nos había puesto en la cima junto con los 24
países mejores del Mundo, toda una proeza para una
pequeña nación metida ya de lleno en una guerra
civil, que truncaría la vida de 80,000 salvadoreños.
Desde entonces, la epopeya del Mago no se ha vuelto a repetir.
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Después
de echarse a hombros al equipo nacional en la Hexagonal de Honduras,
el Mágico aterriza en el Aeropuerto de Barajas en Junio
de 1982 junto a la selección salvadoreña para afrentarse
al mundo en España 82. Para nuestra desgracia, la goleada
recibida en el debut fue terrible, no quiero mencionar aquel resultado,
creo que se ha convertido ya en un dato básico dentro nuestros
valores culturales, comparables a la pupusa o a la flor de loroco.
El
papel global que desempeñó el combinado nacional
en aquel mundial fue más o menos desastroso. A pesar de
aquella pésima actuación, El Mágico logró
meterse entre los 11 mejores jugadores de España 82, para
convertirse en el único futbolista de elite a nivel mundial
“made in El Salvador”, un orgullo nacional sin precedentes
en la historia de nuestra pequeña y humilde nación.
El
Mágico deslumbró en el Cádiz con su vida
loca y su juego mágico
El santo patrón de Cádiz lleva por nombre “San
Jorge, Mágico González”, ex jugador salvadoreño
de “pura sangre” y de alma profundamente bohemia,
ya leyenda eterna para todos los habitantes de esa ciudad. Sólo
una ciudad como Cádiz, envuelta por los cuatro vientos
del Atlántico y el sol Mediterráneo, carnavalera
y fiestera como no haber, pese a sus altos índices de desempleo,
entendió la personalidad de un futbolista tan único
y tan brillante como indisciplinado y noctámbulo.
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Cuentan
que si se hubiera cuidado habría sido un grande como
Maradona, o Pele, pero eso en Cádiz nunca preocupó
porque al Mágico el oro y la fama nunca le importó
en lo más mínimo, cosa que sólo los Dioses
que están por encima de lo material se lo pueden permitir.
En el Estadio del Cádiz, el Carranza, 17 años
después de su marcha, hay todavía una lona que
dice 'Curva Mágico' y otras pancartas con el nombre
del Maestro. “Cádiz estaba hecha para mí”,
dice El Mago, con una expresión nostálgica en
el rostro, ya con 48 años encima. |
| Después
de verlo jugar en el mundial el presidente del Cádiz,
Manuel Irigoyen, afirma “El Mago era buenísimo”.
El mismo había venido a buscarlo desde Cádiz
y fue el primero en acabar desquiciado por la indisciplina
del Mago. En una ocasión, harto de no verle en los
entrenamientos, le amenazó con un ultimátum.
El 'Mágico' como siempre prometió ser bueno
y para demostrarlo se esfumó durante una semana completa,
de fiesta por las playas, discotecas, bares, etc con su amigo
del alma, Camarón, el otro gran Dios de la noche Flamenca
Española. Con su indisciplina, el Mago destrozó
los nervios y la paciencia del Presidente del Cádiz
y de todos los del cuerpo técnico del club gaditano,
por esta razón El Mago fue cedido al Real Valladolid.
Con el frío de Valladolid, el Mago se habrá
sentido tan bien como una rana en la boca de una víbora
hambrienta. Por eso a la que pudo regresó a Cádiz,
aunque esta vez el club puso sus condiciones: 700 dólares
por partido jugado y punto. Eso no le hizo cambiar en absoluto
su estilo de vida nocturno, porque el dinero al Mágico
simplemente “se la traía floja” narra un
compañero del Mago. “A la hora de cobrar, en
administración le descontaban las multas y las faltas
y de limpio le quedaba siempre menos que a los demás”
cuenta otro ex compañero. Así era el Mágico
el dinero le valía “riata”, lo suyo realmente
era la rumba dentro y fuera del campo. |
Tuvo
entrenadores que desistieron pronto, otros que le dejaron hacer
(con Víctor Espárrago, el técnico actual
del Cádiz, ofreció grandes tardes de fútbol)
y otros, como David Vidal, que se creyeron capaces de enderezarlo.
Ilusiones. Vidal le perseguía por las noches pero le perdía
la pista en plena discoteca: El Mágico, escurridizo sobre
toda superficie, incluidas las discotecas, se escondía
en la cabina del “DiYey” y, en ocasiones, con el volumen
a todo meter, acababa totalmente fondeado. Debe quedar claro que
dormir fue siempre la gran pasión del Mago. Su habilidad
para hacerlo en cualquier sitio y circunstancia era extraordinaria.
Célebre
es aquel masaje reparador que le hicieron en el descanso de un
partido contra el Atlético de Madrid, que le relajó
tanto que acabó en el limbo de los sueños. Pero
se habla de dormiditas más meritorias, como cuando se quedó
traspuesto sobre el hombro de un defensa contrario a la espera
de un lanzamiento de córner en medio de un partido. Con
tal carencia por la almohada, no es de extrañar que en
muchos entrenamientos no le vieran el pelo. “El señor
González no vendrá hoy a entrenar”, solía
decir el chófer del futbolista, con un tono que a nadie
sorprendía. Al presidente del club, le salía humo
por la cabeza.
Hay
otras anécdotas no vinculadas a la fase R.E.M del sueño
que también ayudan a explicar lo excéntrico y lo
humano del “Mago”. Se cuenta que era capaz de dar
más de 45 toques seguidos a un paquete de tabaco, que una
vez volvió a casa descalzo porque regalar sus zapatos fue
la mejor forma que encontró de devolver un piropo de una
gitana llamada 'La Bohiga'.
Toda
la magia que desprendía sobre el verde, se convertía
en “living la vida loca” fuera del estadio, habitual
de tabernas, discotecas, y de las interminables noches carnavaleras
de Cádiz. Incluso llegaron a ponerle a un empleado del
club para que lo despertara todas las mañanas.
El
Mago fue y sigue siendo un personaje irrepetible. Quizás
la anécdota más increíble, y única
en la historia del fútbol fue aquel partido de semifinales
del “Trofeo Carranza”, que disputaban contra el “Barcelona”.
En un estadio a reventar, El Mago no se apareció en el
inicio del partido. Llegó medio sonámbulo en el
descanso, cuando iban perdiendo 0-3, su entrenador por aquella
época, Benito Joanet, hizo caso omiso al Presidente y decidió
dar al Mago la oportunidad de jugar la segunda parte. Su actuación
fue para ponerla en los libros del Guinness World Records, metió
2 goles y dio el pase de los otros dos, dándole la victoria
a su equipo, 4-3. “La noche fue inolvidable” dice
el Mágico, con una sonrisa.
El
Mágico dejó el fútbol en el año 2000,
buscó fortuna como técnico en EE.UU., donde ejerció
de taxista, y actualmente, con 50 años, vive en una modesta
casa en San Salvador. Volvió a Cádiz en 2001 para
recaudar fondos para los damnificados del terremoto que asoló
El Salvador aquel año y abarrotó el Carranza. Recientemente
se le esperaba con los brazos abiertos en un acto en el que se
presentó al nuevo patrocinador del club: 'Visita el Salvador',
reza el eslogan de los nuevos pantalones. Pero no apareció.
Dicen que anda algo deprimido pero mejor quedarse con otra versión:
debió quedarse dormido.
Cuentan
que cuando salió del Cádiz el Mágico estaba
emocionalmente tocado, ya que fue víctima de una trampa
por parte del Presidente del club. El Mago había conquistado
el corazón de la hija del Presidente y se habían
comprometido oficialmente. El Presidente, su futuro suegro, le
organizó una fiesta de soltero, y más tarde empezaron
a enviarle a la novia unas fotos del Mágico hasta con tres
fulanas. Los planes de la boda se fueron al garete, y el Mágico
se vino a pique. En la actualidad, el Mago tiene una hija y un
hijo en El Salvador pero su vida amorosa y familiar es un desastre.
FINAL DEL REPORTAJE.
Él
es indescriptible. Pero si tuviéramos solo una palabra
para describir al Mágico, yo escogería “Monstruo”
como adjetivo.
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Dios
dijo hágase la magia en el fútbol y Jorge
González surgió de entre las penumbras terrenales
para llenar de razón las aciagas tardes de domingo,
para hacer erizar los cabellos de aquellos que vemos en
el fútbol la esencia de las artes divinas. Ninguno
más grande y a la vez más humilde, de entre
la historia de los partos de las madres salvadoreñas,
ha dado tanta luz en los estadios salvadoreños y
españoles; luz que brilló, cada vez que tuvo
cinco minutos para lucir su gloria.
En
marzo de 1958, doña Victoria Barillas de González
había parido ya una hija y 7 hijos, entre ellos una
autentica bestia que llevaría el número 11
en su espalda y llegaría a convertirse en una leyenda
del fútbol salvadoreño. |
Hasta
Siempre Jorge “El Mágico González”.
Pueden
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