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José Manuel (Salarruepucá) uno de los mejores escritores
intipuqueños
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Se llamaba Natividad
Méndez Ramos, “Native” para sus familiares
y amigos. Fue a “construir una democracia” a un país
lejano, y vino envuelto en una bolsa de plástico oscura,
reservada especialmente para héroes caídos en combate.
Tenía
la terrible edad de 19 años, cuando lo ametrallaron en
una emboscada cerca de la ciudad de Nayaf, en Irak, tierra maldita
donde el terror y el espanto espeluznan a todo el que respira. |
| Native
no era un soldado cualquiera, era un personaje especial. Según
los registros del ejército, de todos los salvadoreños,
tenía el ranking numero 13 como franco tirador y el número
19 en la especialidad de contraterrorismo, además de haber
pasado con altos honores la escuela de paracaidismo, lo que le valió
el pasaporte al infierno iraquí. Una terrible pesadilla para
su madre y sus hermanos, y una desgracia para su patria, en dónde
pocos entienden como es que nuestros dirigentes políticos
se permiten la locura de mandar a la hoguera a jóvenes inocentes
bajo la bandera de “queremos contribuir a la Democracia”,
cuando todos sabemos los abismos y necesidades que tiene nuestra
propia proeza democrática en nuestro propio país.
Es poco menos que un insulto a la inteligencia ciudadana, por muy
diminuta que ésta pueda parecer a los ojos de los políticos,
pensar que nuestras fuerzas en Irak están participando en
una tarea para la reconstrucción de la Democracia. Eso es
una guerra abierta en donde lo único que cuenta es aniquilar
al enemigo, como sea, así son las guerras. A Native le tocó
pasar por ese ahí y desgraciadamente no sobrevivió
para contárnoslo. |
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Native
no era únicamente soldado experto, era el hijo ejemplar
dentro de su familia, entonces, compuesta de cinco miembros, Herminia
Ramos, su madre, María, su hermana, Martín y Marcos,
sus dos hermanos, y Native, el sacrificado. Todos quedaron huérfanos
cuando su padre, Moisés Méndez Beltrán, murió
de una enfermedad cuando Native tenía sólo 5 años.
Native no tuvo otra opción que echarse a la familia a hombros
y sacarla adelante frente a la dureza y los obstáculos,
que surgen por todos lados, cuando se nace en una familia pobre,
humilde y honesta en El Salvador, como era la Familia de Native.
Se
enlistó en el ejército salvadoreño el 1 de
agosto de 2000. Todo su sueldo, el mínimo: los 160 dólares
al mes, lo destinaba al presupuesto familiar, los 3 tiempos de
comida, el calzado, la ropa y el pasaje del bus para ir a la ciudad
de todos sus hermanos menores. Native ascendió rápidamente
al rango de soldado especializado y su sueldo llegó a los
240 dólares al mes. Con el aumento, Native consiguió
instalar los servicios básicos que, hasta entonces, no
tenían: agua potable y electricidad. Native también
arregló las paredes y los cimientos del modesto ranchito
familiar donde había nacido y jugado con sus hermanos.
Así era Native, sensato, reflexivo y responsable con su
familia y también con su país. |
| El
domingo 4 de abril de 2004, Native fue ametrallado por insurgentes
Iraquíes in las inmediaciones de la ciudad de Nayaf, al sur
de Irak. Llevaba un radio transmisor PRC-77 en su espalda, un fúsil
M-16 entre sus manos, y un casco de color beige decorado con el
Escudo Nacional en medio de las tres franjas horizontales de nuestra
Bandera Salvadoreña que, curiosamente, simbolizan el Pacífico
y la Paz. Según Daniel Valencia, un periodista que entrevistó
a uno de los compañeros de Native en Irak, “en un montículo
de arena, que tenía que superar para llegar al otro lado
de la calle” donde aguardaban los refuerzos. |

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| “ahí
fue donde un proyectil lo alcanzó en el costado derecho,
a la altura del pecho, lo atravesó de lado a lado”.
“El se arrastró hasta la mitad de la calle”,
continua la entrevista, mientras los insurgentes descargaron la
ira de sus fusiles sobre su cuerpo. “De ahí, Native
no se levantó” finaliza la entrevista. |
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| El
9 de abril de 2004, los restos de Natividad Méndez Ramos
llegaron a su cantón natal, San Andrés, jurisdicción
de Guaymango, en el departamento de Ahuachapán, para ser
velados por sus amigos y familiares, después de todo el
marketing patriótico y la vela heroica por parte de los
políticos.
En
la actualidad, a casi tres años de la muerte de su querido
Native, la señora Herminia Ramos, viuda y madre del héroe
nacional, sigue sin recibir la indemnización prometida
por parte del Estado Salvadoreño. La señora Ramos
y los hermanos de Native siguen yendo a la misma letrina de siempre
a hacer sus necesidades físicas, cosa que el Gobierno también
había prometido subsanar construyendo a la familia una
casa “digna” para una madre “digna” de
un gran héroe nacional. ¡Que desgracia! Del heroísmo
de Native, ya sólo queda la indiferencia y el olvido.
La
honra, la sensatez, la valentía y el sacrificio que Native
demostró tener para creer que contribuía a la construcción
de la Democracia de aquel lejano país son precisamente
los ingredientes que le faltan a nuestro Gobierno para hacer honor
a su promesa de indemnizar y construir una vivienda digna a la
madre del héroe nacional y contribuir así a tapar
los baches y agujeros de nuestra propia Democracia, como lo hizo
el soldado Native cuando obedeció la orden de ir a pelear
a tierras Iraquíes.
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José
Manuel
"Salarruepucá"
josemanuel@intipucacity.com
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