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Marzo 2006
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El Salvador Con Su Gente
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LO INÚTIL QUE SE PUEDE LLEGAR A SER

Por: José Manuel (Salarruepucá) uno de los mejores escritores intipuqueños

El ex diputado Suplente de la Unión, Roberto Carlos Silva, ha decido tomarse unas vacaciones por ahí y ordenar sus ideas sin que nadie lo moleste, a pesar de que el dichoso papel amarillo de la orden de captura lleve su nombre impreso en mayúsculas.

El diputado no se inmuta porque la orden de detención lleve su nombre encima. Según él, es inocente y se lo toma "al suave" y con muchísima tranquilidad, además, tiene la decencia de enviar una nota de cortesía a los medios de comunicación acompañada de una foto en donde se le ve “desestresadamente” leyendo los resultados de los partidos de fútbol del domingo en el diario Mas. Es lo que suele hacer un ciudadano inocente cuando se va de vacaciones, leer un poco la prensa. La nota enviada dice, con toda la pasividad del mundo: “Mi intención es refugiarme y esperar el tiempo prudencial

para que la sala de lo penal (de la Corte Suprema de Justicia) estudie mi caso y sean ellos el órgano que decida las medidas sustitutivas a mi detención”.

“Medidas sustitutivas”, “la Corte Suprema”, “estudie mi caso”, “tiempo prudencial,” a la que perfectamente podría añadirle “mientras yo me tomo una horchata”. Total, a él no le corre ninguna prisa. Parece que a nuestro ex diputado, la justicia le interesa sólo según sus propios términos. ¿Desde cuando un presunto delincuente impone las condiciones bajo las cuales se le ha de juzgar? Esto es, como diría Joaquín Chávez el Chero, de “miarse de la risa”. Supongo que es lo que el Sr. Silva esta haciendo con la justicia salvadoreña, aunque él no se dé cuenta.

Es triste, penosa y, hasta, sospechosa la actuación de todos los actores implicados en toda esta movida. Primero, a los magistrados se les ocurre anunciar la detención del presunto político acusado de cohecho y blanqueo de dinero a los medios de comunicación 12 largas horas antes de enviar la orden de captura a la PNC, cuerpo encargado de ejecutar la detención. Acto seguido, el fiscal y la PNC protestan por la tardanza de medio día de la dichosa orden. Después los magistrados se defienden alegando que la orden de captura era aquella que ellos mismos habían transmitido inicialmente a través de los medios de comunicación, pensando en que airando la noticia por los televisores llegaría antes a los agentes de seguridad, cuando la ley explícitamente manda que las ordenes de captura de presuntos delincuentes, malhechores o imputados, sean ejecutadas por la policía nacional civil debidamente firmadas y autorizados por un juez o magistrado, y que los agentes deberán entregar una copia de dicha orden de detención al detenido. Es tan surrealista el caso que sólo se puede comparar con un episodio de esos dibujos animados de la Warner en donde las hazañas y las torpezas de las autoridades son tan exageradas que se vuelven sorprendente llamativas.

Antes de la fuga, nuestra joven Democracia iba arrastrándose por los suelos, como una larva, con ciertas dificultades al ritmo de sus propias posibilidades, pero, en todo caso, lentamente hacia delante. Ahora con lo sucedido queda claro que en El Salvador se puede ser el hombre más buscado del planeta y salir tranquilamente por una puerta de cristal transparente delante de las narices de todas las fuerzas de seguridad.

Quedan muchas y grandes interrogantes en el aire sobre las actuaciones de todos los implicados en este increíble episodio, desde que ha sido el resultado de la incompetencia o descoordinación más exuberante de los últimos 15 años, hasta algo, quizás, más planificado. Yo prefiero pensar que sólo somos unos grandes inútiles. En cualquier caso, esperamos que la justicia actúe y repare esta barbaritis que estamos padeciendo.

José Manuel "Salarruepucá" josemanuel@intipucacity.com


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