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Marzo 2006
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El Salvador Con Su Gente
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LAS MEDIDAS CONTRA LA VIOLENCIA

Por: José Manuel (Salarruepucá) uno de los mejores escritores intipuqueños

Intipucacity.com se suma a la participación y recomendación de los medios para ayudar a frenar el mar de violencia que golpea el país.

El problema de la violencia actual, como todos sabemos, es un fenómeno nuevo que empezó a mutar descontroladamente como un cáncer monstruoso hace unos 6 años, debido a una serie de cuestiones, de las cuales menciónanos solo las más importantes:

1) La deportación “sin control” de salvadoreños con sendos registros delincuenciales
2) La excarcelación de presos como consecuencia de la reforma judicial y penitenciaria
3) La coordinación entre las pandillas, el crimen organizado y el narcotráfico
4) La corrupción de los funcionarios públicos
5) La falta de estrategia o previsión por parte del Estado
6) La falta de medios y dinero para atajar el problema
7) Un largo etcétera que podría cubrir unas cuantas páginas

Con datos sobre la mesa, hoy por hoy, nuestro querido El Salvador tiene el segundo puesto con 11 homicidios de media a diario en su balance criminal en lo que va de año, solo por detrás de Venezuela, que encabeza la lista con 25 asesinatos diarios, en todo el continente Americano. Por el contrario, Canadá es el país menos violento con un total de 2 homicidios en lo que va de año.

Bueno, no le vamos a echar las culpas a nadie porque ahora corre más urgencia contribuir en la búsqueda de soluciones. ¿Que se puede hacer? Bueno nosotros antes ya habíamos hablado de sacar los tanques y los aviones a la calle, además de adoptar otras medidas, quizás, un poco más creativas, curiosamente muy parecidas a las del Boss, del cual ahora hablamos. El Embajador Americano, el Sr. Douglas Barclays, para que nos vamos a engañar, tiene más información sobre estos temas que el propio Fiscal General del Estado, dijo en uno de sus discursos más críticos con el Gobierno Saca, que el problema era más bien un problema de dinero y voluntad, como bien se desprende de algunas de sus frases más enérgicas:

“Where is the massive public condemnation of violence and pressure on your elected officials”?

“Where is the political will to deal with this problem and solve it --- now”?

“The Government must present a unified, comprehensive, and integrated anti-crime and security program and must find the resources to fund it. Now”.

“And when I say the government, I mean all the branches – Executive, Legislative, and Judicial, national and local”.

Al parecer, el Sr. Douglas está poniendo a parir a todo el Gobierno, los partidos políticos, los empresarios, y a los demás implicados en este problema, o sea todos. No me atrevo ni a traducir las lanzas del Embajador. Ese tono resolutivo y raso da hasta miedo. Después de su discurso, casi como por arte de magia, todos los medios, los partidos políticos, el Gobierno, los empresarios, todos, se han puesto hablar de buscar consenso para abordar el problema en un plazo de dos o tres semanas. A nuestro amigo Rene Figueroa, Ministro del Interior, no le tocó más remedio que convocar al FMLN y el CD a la mesa de negociaciones para participar codo con codo al lado del gobierno en el Plan Antiviolencia. Es interesante ver como cuando habla el “Boss”, todos nos ponemos firmes y cuadrados. Como dirían los cheles “the Boss is the Boss”.

El Sr. Barclays, a parte de que le gusta mandar y que se le obedezca, dice que adora a El Salvador y va más allá de sus funciones normales como diplomático. El 23 de Octubre citó a todos, la Asamblea Legislativa al completo, grandes empresarios, miembros del Gobierno Saca, y otros grandes personajes del país en su gran morada, THE U.S. EMBASSY. Los pasó a todos por lejía, menudo repaso les metió a todos el abuelo, para que se pusieran de acuerdo sobre el Plan Integral Antiviolencia que necesita el país.

Nosotros no pudimos acudir al evento, al no ser todavía un periódico acreditado con todos los adornos legales. Sin embargo, haremos nuestra labor como medio (de pueblo) para unirnos a la estrategia en contra de la violencia que sacude a todo el país.

Las medidas:

1) Lo primero es buscar las vías del financiamiento, o sea de donde sale el “billete” para implementar ese Gran Plan Antiviolencia. Desgraciadamente, sin dinero no vamos a ningún lado. Según Barclays, hay 150 millones de dólares que se deben al Estado por parte de las empresas más grandes del país, debido a los retrasos en los pagos de los impuestos. Por otro lado, se habla de un impuesto “especial antiviolencia” que nadie está dispuesto a pagar, sobretodo, los grupos y familias más solventes. Es natural, los ricos, no esperan al Estado, ellos mismos se pagan su propia seguridad, ya la mara no perdona, menos aún a los que más tienen). En resumidas cuentas, si no hay dinero para implantar las medidas antiviolencia, éste se debe sacar del propio presupuesto del Estado en detrimento de otras partidas presupuestarias: de los Sueldos, de las Reuniones del Gabinete, del Ministerio de Relaciones Exteriores, de la Corte Suprema de Justicia, del Tribunal Supremo Electoral, de donde sea, puesto que esto es ahora mismo el problema numero uno. Las medidas actuales no atajan el problema, se necesitan más medios y sin (más) dinero es imposible implementar esas medidas efectivas que todos queremos.

2) Resuelto el financiamiento, hay que ver si llega a todo, o a parte de lo que se quiere hacer y priorizar. Se habla de más cárceles, más jueces, más protección de testigos, más policías, más unidades patrulleras, más aparatos tecnológicos, etc. Esto cuesta dinero y hay que ordenar las prioridades con algún tipo de criterio lógico, según las zonas más castigadas (oriente, centro, occidente, etc.), las más estratégicas (aeropuertos, puertos, etc.), zonas productivas (maquilas, zonas francas, etc.). Así se aprovecharan mejor los recursos. Recordemos que el dinero en nuestro país ha escaseado toda la vida, y aunque ahora estamos “casi un poquito mejor” que antes, el dinero hay que emplearlo de forma eficiente y racionalizada.

3) La Asamblea Legislativa y el Gobierno deben poner las leyes y los medios para su implementación. Si sólo se aprueban las leyes y no se ponen los medios, al final, nos quedamos como estábamos. No se puede legislar, por ejemplo, sobre corrupción si no se nombra una unidad anticorrupción bien dotada y estructurada con un fiscal especialista anticorrupción a la cabeza y un equipo humano capaz, con buenos recursos tecnológicos.

4) Agilidad en los registros de lugares sospechosos, puesta en marcha de escuchas telefónicas de corruptos y mafiosos, confiscación de teléfonos celulares en las cárceles, coordinación entre jueces y cuerpos de seguridad, mecanismos de detección de movimientos dudosos en las cuentas del sistema bancario, congelación de cuentas de individuos, empresas y grupos involucrados en el narcotráfico, lavado de dinero y corrupción, etc. Toda esta movida requiere nuevas leyes, nuevas herramientas, nuevos canales de comunicación y una coordinación de todos los actores implicados para poner freno a este circo bárbaro de violencia.

5) Inversión en tecnología punta para la recogida y presentación de evidencias y pruebas contra el narcotráfico, el crimen organizado, las mafias violentas, y maras delincuenciales. Si se quiere combatir el narcotráfico por ejemplo, hay que comprar o equipar helicópteros y aviones con tecnología de infrarrojos para gravar y vigilar las costas y los puertos que son los principales puntos por donde entra la gran parte de la droga al país.

6) Hay que invertir más en la formación y en el entrenamiento de los cuerpos de seguridad, e inyectar más medio en los juzgados. La cola de casos pendientes en los juzgados es interminable y los jueces dicen que están desbordados.

7) Fomentar la formación profesional de los jóvenes para disminuir las posibilidades de que terminen cayendo en los propios planes de formación de las maras.

Bueno esta lista de medidas también podría legar a cubrir muchas paginas. El Gobierno, la Asamblea y todos los que están al mando del país, deben de saber que es imposible hacer todo lo que se quiere, dado que los recursos económicos son muy escasos, de ahí la necesidad de racionalizar las prioridades.

Por otro lado, debemos ser realistas, este problema empezó débil en algún momento de la historia hasta llegar a convertirse en el monstruo que ahora es, después de años de mutaciones. Por eso pensar que el problema va a desaparecer en 5 semanas es sencillamente imposible. Este monstruo es un botijo gordo y forzudo. Habrá que hacerle “guevos” para echarlo abajo.

Nos súmanos al abuelo Barclays y esperamos que todos actuemos con la parte de responsabilidad que a cada uno de nosotros corresponde en este momento crucial.

José Manuel "Salarruepucá" josemanuel@intipucacity.com


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