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chonguenga empezó a eso de las 10 de la
noche. La capacidad oficial del club Telvis se vio desbordada
por la voluntad de todos los presentes que acudieron para pasar
un rato agradable con sus familiares, amigos, y conocidos al son
de las grandes “cumbiotas” de nuestra tierra, y ya
de paso echar una mano a los jóvenes “bachis”
del pueblo.
Los músicos empezaban a hacer sus pruebas “1, 2,
3, probando”, mientras la cherada empezaba alinearse en
la cola de le entrada del Telvis, sin buchinches, ni gritoleras,
sino como unos auténticos corderitos. A eso de las 10,
la cosa empezó a tronar. Dentro, los cheros empezaron a
salir de todas partes, de sus mesas, de la barra, de las sillas,
incluso de los baños con los pantalones medio abrochados,
dispuestos a no perderse ni una sola pieza sin bailar. Salieron
dispuestos a darlo y dejarlo todo en la pista de baile: la suela
de los zapatos, los tacones, el alma y hasta la piel en la pista
de madera del Telvis. Salieron con la energía de esos potros
cuando salen a los rastrojos llenos de pasto verde después
de largas semanas de estar encerrados en los establos. Salieron
relucientes, con sus crines brillantes y sus colores de gala,
dispuestos a disfrutar al máximo entre la música,
el ambiente y la cherada.

La ocasión no era para menos. Era una causa
noble y había que estar alegre con los nuestro ahí,
en un espacio casi de familia, con aroma a Intipucá. Los
cheros se balanceaban para pedirles a las chamacas “gusta
de un baile, preciosa, muñeca,” o como decía
algún que otro, medio americano “would like to step
in the dance floor with me”. Las respuestas, claro esta,
de toda la muchachada, como es normal en estas ocasiones, eran
sobre todo, “vapues, ésta sí”. Auque
alguna que otra, como es de esperar, alguna estiradita que siempre
se deja aparecer, era algo así como “no, no puedo,
estoy cansada”. Por lo demás, todo era bastante placentero
y agradable.
La cherada se hizo camino hasta el Telvis en busca
de placer, del sano, y las expectativas se cumplieron: se llegó
a la máxima recaudación que permitía el local,
los 200 usuarios, con una recaudación de 2,000 USD. Así
pues la noche transcurrió como estaba previsto: mucha movida
de cuerpos en la pista de baile y máxima recaudación
para los bachis de Intipucá. Aunque dicen que la nota del
“highlight” la puso la invitada de honor, la “repected
spouse” del Master. Con su vestido color café tafetán
brillante, de una sola pieza, bien pegadito al cuerpo, bordado
de negro en la parte superior y los laterales al lado del abdomen,
parecía un miembro de la realeza inglesa, mas concretamente
a your majesty, Camille Parker-Bowles. Sin embrago, otros dicen
que parecía una vampiresa con una elegancia de condesa,
¡realmente no sé dónde esta la diferencia!
Como siempre, los sueltos de lengua, dicen que
ella estaba “muy solicitada” y en distintas ocasiones,
se vio abrumada por la tremenda solicitud de la cherada para bailar
con ella, ya que por lo visto el master estaba hasta arriba atareado
con los vueltos del cambio y la avalancha de gente que se le venia
encima en la entrada. En cualquier caso la “gran dama de
honor” supo estar a la altura. Algo que, por otro lado,
a ella no se le da mal. Ella ya sabe navegar en este tipo de mareas,
y al final no hubo ninguna gran sorpresa, ni secándolo.
Al terminar la cola de la puerta, el Master, hizo acto de presencia
junto a su hermosa hembra y todos los pretendientes se volvieron
invisibles como por arte de magia.
Finalmente después de todo el gozo y el
disfrute de la noche, no se registraron incidentes ni dentro del
club ni en las afueras. Todo aconteció con el bullicio
normal de cualquier viernes, con la peculiaridad de que en esta
ocasión intipucacity.com y el resto de empresas amigas
organizaban su primera fiesta con un objetivo benéfico:
ayudar al saber de los futuros profesionales del pueblo. No queremos
terminar la crónica sin dejar pasar la oportunidad de agradecer
a todos los presentes por haber estado ahí participando
en el acto, especialmente la comitiva diplomática enviada
desde el catón hermano de El Amate.
El equipo de intipucacity.com y el resto de organizadores
agradecen profundamente a todos los familiares, amigos, patrocinadores
y demás adeptos por haber colaborado en este primer acto
de ayuda a los futuros profesionales de Intipucá. Esperamos
repetir la oportunidad en el futuro y contar con esa ayuda decidida
que nos han brindado. Gracias.
Atentamente,
José
Manuel
Si
tiene algún comentario, haga clic aquí:
josemanuel@intipucacity.com
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