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Esto
sí que es vivir en El Salvador:
Hablar
de imposibles, de estupideces,
Decir
frases hechas, como trovador;
Prometer
inciertos, hablar sólo heces.
Pero,
¿qué es lo que estoy diciendo? ¡Por favor!
Yo
también formo parte del sistema inútil,
Soy
hilo del tejido lleno de pavor,
No
me queda más que mostrarme dúctil.
Bien…hablemos
pues de más imposibles.
¡Vengan!…Sí,
a esta tertulia de farsa,
Comamos
de las meriendas intangibles,
Tratemos
de pintar la blanca garza.
Ya
puedo escuchar la conversación:
El
reo habla de su divina libertad,
El
pobre habla de su bella mansión,
El
explotado expone su potestad.
El
enfermo se jacta de su vida;
El
desempleado, de su estabilidad;
Los
pordioseros exhiben su avenida;
Los
endeudados, su tranquilidad.
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Pero,
¿qué es lo que estoy escuchando?
¿El
analfabeto filosofando?
¿El
sumiso conversa protestando?
¿Las
masas se revisten despertando?
¿No?...
¿que no fue así?... ¿estaba soñando?
¡Quizás
sueño con mis aspiraciones!
Es
mejor no seguir alucinando
Antes
de caer en desesperaciones.
A
nadie le interesará lo escrito;
Porque
traté de mirar lo invisible,
Quise
decir lo que no se ha dicho
Y
formulé tanta cosa imposible.
Lo
mejor será callar de inmediato
Antes
de parecer tonto y loco…
Perdón
si hablé demás por un rato;
Es
que no está demás soñar un poco
Por: Fernando Granados
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