La
diáspora intipuqueña en área de Washington ha
demostrado ya por varias décadas que son personas solidarias
en casos de desconsuelo que embarga a una familia; por la perdida
de un ser querido u otras circunstancias.
Y,
el día sábado 2 de enero no fue la excepción
en la vela del difunto Rudis Alexander
Ávalos. En una noche súper fría
en la cual marcaba el termómetro 19 grados fahrenheit.
Sin embargo, las gélidas temperaturas no fue un obstáculo
para la colectividad intipuqueña; abarrotaron las instalaciones
del Bacon Funeral Home y, posteriormente la iglesia St. Gabriel en
Washington.
Para
informar a la comunidad; el joven Rudis de 30 años edad, se
prestaba a bajar el autobús en la calle Rhode Island Avenue
& 12 Street en el Noroeste de Washington.
El
día 22 de diciembre a eso de las 8:55 de la mañana;
en ese instante dos vehículos colisionaron frente a la parada
del bus en donde Rudis y dos personas más se bajaban del autobús.
Lamentablemente,
uno de esos vehículos impactó en el cuerpo del joven
Rudis Alexander Ávalos que le causó la muerte al instante;
él iba rumbo a su trabajo, nos expresó Carlos Humberto
Ventura.
En
el año del 2003, fue cuando Rudis llegó prosedente de
su tierra natal, Intipucá; como todos nosotros buscando el
sueño americano. Seis años después retorna este
luchador emigrante intipuqueño en un ataúd por causas
del destino.
No
obstante, la diáspora intipuqueña se une al dolor que
embarga a su familia que radican en Intipucá en especial a
su madre la señora Elba Ávalos y padre Don Mino Díaz;
hermanas Mirna, Anabel; hermano José Israel que radican en
el área de Washington y Luis, allá en El Salvador.
El
cuerpo del difunto será enviado a la ciudad de Intipucá
el lunes 4 de enero 2010 para otorgarle una cristiana sepultura en
el cementerio general de la población.
Es agradable saber y al mismo tiempo nos orgullece darnos cuenta que
la colectividad intipuqueña está presente en momentos
de turbulencias que enfrenta uno de ellos o ellas; los intipuqueños
(as) no ven bandera política, o malas condiciones climatológicas
o extracto social para solidarizarse con la causa.
El
70 por ciento de los intipuqueños (as) que estuvieron en la
vela no conocían al difunto; solamente sabían que era
unos ellos y se hicieron presentes para colaborar con recursos económicos;
así facilitar a su familia en el envío del cadáver
a El Salvador.
Con
petulancia podemos divulgar al mundo; la comunidad intipuqueña
es fraternal por complexión con su prójimo. ¡¡¡Cachimbones
de verdad!!!.....