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intipuqueños |
Si
a usted le gusta pintar, escribir poesías o posee algún
talento artístico, por favor envíenos. Lo que
usted puede hacer y nosotros se lo vamos a publicar con mucho
gusto.
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Querido
lector; el libro "Puñaladas
Al Corazón", cuenta con una segunda
parte, y lo que se dispone a leer, es la primera. En el se narra
la dramática vida de un joven salvadoreño, quien
tuvo que superar todas las situaciones difíciles que se
le presentaron, a causa de la Guerra Civil. Además de sufrir
los maltratos físicos y psicológicos por parte de
su padre para con su hermano mayor Lucas y toda la familia. A
la edad de siete años, nuestro protagonista sufrió
la tragedia más grande, la cual le cambió la vida
para siempre. Tragedia que usted descubrirá a través
de las páginas que recorra. Sólo me queda decirle
gracias por acompañarme en este primer trabajo y que disfrute
el libro.
Lea
este libro que está muy interesante. Lo puede ordenar desde
la casa editorial y obtendrá mejor precio.
www.authorhouse.com
o
www.barnesandnoble.com
Aportemos a la cultura salvadoreña y al misma vez colabora
para que nuestro escritor J. Fredis Romero pueda consagrarse como
un gran escritor.
J.
fredis Romero, nació en Usulutan, El Salvador, en el año
1981. Realizó parte de sus estudios en el la escuela Arcos
Del Espino. Fue ahí donde dió sus primeros pasos
en el arte.
Visite
la página de J.
Fredis Romero
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| Puñaladas
al Corazón
(Retazos
del capítulo #14)
Eran
las siete de la mañana, la mañana era hermosa y
en un día normal; a quien era más difícil
encontrar en la cama era a mí, pero no se ve por ninguna
parte. Ha esta hora ya les ha dado de comer a los animales. Creo
que pensaba mi madre.
—Pero…
¿Dónde está éste niño? Decía
mi madre tratando de encontrarme. Mientras caminaba hacia el pequeño
cuarto cerrado con carpeta de nylon, y levantó la cortina
-que era la puerta-. Y me miró que estaba hecho puño
con las manos entre las piernas echado de costado, ella trato
de despertarme hablándome pero yo no le respondí,
sólo di como señal un pequeño movimiento
quedándome en la misma postura.
Lea
capítulo #14
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| Puñaladas
al Corazón
(Retazos
del capítulo #13)
Ahora
tendremos los siguientes años, de los siete a los doce:
estos fueron los años más difíciles que he
tenido, porque en ellos fue en donde se marcó la memoria
más inolvidable de mi vida.
Dijo
Ignacio comiéndose las uñas nerviosamente, quedándose
en silencio por unos segundos.
Los
califico como los más difíciles no tanto por el
trabajo ni el sufrimiento que pasé, más bien por
todas las confusiones que tuve que pasar acusa de la desgracia
que me trajo la vida en esa etapa de la vida.
He
narrado parte de mi vida sin dejar de dudar ni por un instante,
en dar continuidad a esta historia. Ya que con el paso de los
años no he podido vencer el miedo de decirlo y lo más
difícil para mí, ha sido entender que todo lo que
sucedió, nada fue mi culpa. A pesar de la ayuda psicológica
que he tenido no deja de ser la parte más difícil
y penosa de mi vida para mí.
No es por todo lo que me pasó, es más bien por todos
los que tengan la oportunidad de leer esto, y les permita conocer
y entender la realidad que viven otros seres; lo digo por este
secreto que no conocían, el cual por poco llega a quitarme
la vida. Pero he tomado la decisión de ya no más
silencio, ya no más culparme a mí mismo por un crimen
que no cometí.
Seguiré escuchando la voz del corazón que me dice
que debo de continuar a pesar de todo.
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capítulo #13
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| Puñaladas
al Corazón
(Retazos
del capítulo #12)
Como
siempre lo que nunca deja de pasar y llegar son los años.
A pesar de los golpes que nos daba la vida, yo seguía alimentando
mis sueños y mis hermanos los suyos. Ya sólo quedábamos
unos pocos cuando Marisela se escapó con un hombre que
apenas había conocido.
Este
hombre, llegó a trabajar para una persona que tenía
un terreno en la playa. Habían venido a construir unas
ramadas días antes de la Semana Santa, y entre todos ellos,
había un muchacho muy humilde, que hablaba de muchas cosas
que tenía, como televisores, aparatos, cosas que nosotros
no conocíamos y nos llamaba mucho la atención, por
no tenerlas y al escucharlo se nos despertó un interés
incontrolable y así fue como Cristina y yo nos pusieron
de acuerdo para convencer a Marisela que se escapara con él,
sin saber si él, estaba o no enamorado de ella. La cosa
es que hicimos todo lo posible para convencerla.
Lea
capítulo #12
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| Puñaladas
al Corazón
(Retazos
del capítulo #11)
Como
siempre lo que nunca deja de pasar y llegar son los años.
A pesar de los golpes que nos daba la vida, yo seguía alimentando
mis sueños y mis hermanos los suyos. Ya sólo quedábamos
unos pocos cuando Marisela se escapó con un hombre que
apenas había conocido.
Este
hombre, llegó a trabajar para una persona que tenía
un terreno en la playa. Habían venido a construir unas
ramadas días antes de la Semana Santa, y entre todos ellos,
había un muchacho muy humilde, que hablaba de muchas cosas
que tenía, como televisores, aparatos, cosas que nosotros
no conocíamos y nos llamaba mucho la atención, por
no tenerlas y al escucharlo se nos despertó un interés
incontrolable y así fue como Cristina y yo nos pusieron
de acuerdo para convencer a Marisela que se escapara con él,
sin saber si él, estaba o no enamorado de ella. La cosa
es que hicimos todo lo posible para convencerla.
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capítulo #11
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| Puñaladas
al Corazón
(Retazos
del capítulo #10)
Ha
amanecido otra vez, a pesar de estar un poco frío, la mañana
no deja de ser hermosa. Mientras yo, sigo trayendo recuerdos de
toda mí vida a mi memoria, como si los estuviera mirando
en este mismo momento. Ahora que puedo verlo desde aquí
arriba, veo todo en su mayor parte bonito, aunque en ese momento
fueron los tragos más amargos que había bebido junto
a mis hermanos.
No puedo apartar de mi mente los rostros de Cristina y Marisela,
rojos y sudados por el sol. En sus rostros se podía apreciar
la tierra del polvo que se levantaba al labrar la tierra limpiando
los sembríos de la mala hierba. Sólo nos mirábamos
unos a otros, reflejando una profunda tristeza al ver por todo
lo que estábamos pasando, la pobreza y además, nuestros
padres a punto de separarse. Todo eso nos hacía la vida
mucho más difícil. Así, fue pasando el tiempo
hasta que la cosecha comenzó a madurar. Ahí se volvieron
las cosas un poco más duras, porque había que recoger
la cosecha y las maneras de hacerlo eran muy especiales; ahí,
sólo se podían recoger con caballos o bestias como
les solemos llamar, ya que era un lugar muy alejado en el centro
de las montañas y la guerra apenas había finalizado,
todo estaba destruido, la gente comenzaba a reparar las calles
y los pocos caminos que quedaban...
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capítulo #10
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| Puñaladas
al Corazón
(Retazos
del capítulo #9)
En
el año 1993. Había cumplido doce años. Al
menos ya la paz estaba firmada y se podía tener un poco
más de tranquilidad, al menos en ese punto, aunque el drama
continuaba y esta vez peor. Se soltó una ola de ladrones
insoportable, todos los que habían salido de la guerra
y no tenían nada que hacer, se ocupaban en ese tipo de
actividades, ya que al menos en la guerra comían gratis
pero ya fuera de ella tenían que trabajar y no estaban
muy acostumbrados a valerse por ellos mismos.
De sólo ver como había quedado el país de
destruido se podía sentir impotencia de reconstruirlo,
los puentes derribados, las calles parecían ríos
sin agua. Comenzaron a correr unos cuantos y viejos buses, los
que casi siempre terminaban en los abismos con un montón
de gente muerta y para agravarla eran asaltados por ladrones que
dejaban a la gente sin nada; las cosas estaban peor, al menos
en la guerra había más respeto ¡pero estos
estaban prácticamente fuera de control!
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capítulo #9
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| Puñaladas
al Corazón
(Retazos
del capítulo #7 & 8)
Luego
vinieron los problemas por la escuela. Mi madre luchaba porque
fuéramos a estudiar, pero mi padre se oponía rotundamente.
Ella se las arreglaba de alguna manera para que pudiéramos
asistir, por lo menos al que él no se lo llevara al trabajo.
Así fue como yo pude terminar el tercer grado de primaria.
Fueron tres años de mucho sacrificio, en los cuales casi
no aprendí nada, puesto que en todo el año iba un
máximo de dos meses, el resto las maestras se las arreglaban
para enviarme las tareas a casa con mis hermanas mayores. Las
maestras hacían todo lo que estaba a su alcance para que
yo aprendiera.
A veces me mandaban las clases que perdía y las del día
siguiente por si acaso, y yo después del trabajo cansado
hacía lo que podía, enviándoles las tareas
con mis hermanos que sí podían asistir a clase.
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capítulo #7&8
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| Puñaladas
al Corazón
(Retazos
del capítulo #6)
En
1989, Lucas comenzó a enfermarse sin dejar de recibir los
maltratos de mi padre. Una vez hubo un problema muy grande, no
recuerdo exactamente lo que ocurrió.
Dijo
Ignacio quedándose en silencio, tratando de recordar algo
sin poder lograrlo, diciendo luego:
Sólo
recuerdo que mi padre le pegó en la cabeza a Carolina con
un hierro, haciéndola sangrar. En ese momento mi madre
nos agarró a todos y fuimos corriendo hacia la cocina,
siguiéndonos él detrás, con machete amenazador
en mano, dejándonos encerrados sin poder salir, arrimados
a un granero de maíz, cuando él tiró el filazo,
pegó en el granero haciéndole un hueco. En ese momento
todos los niños gritamos, éramos pequeños,
no podíamos defendernos. Fue tan grande el impacto que
no recuerdo exactamente lo que pasó después.
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capítulo #6
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| Puñaladas
al Corazón
(Retazos
del capítulo #4 & 5)
En
ese entonces la guerra estaba en su momento más complicado,
habían puesto toque de queda, desde las ocho de la noche,
hasta las seis de la mañana del día siguiente. Mis
padres vivían a la orilla del mar y la abuela a dos horas
de distancia y para llegar a su casa tenía que caminar
muchísimo. La única solución que mi padre
encontró, fue ir y hablar con ellos acerca de lo que había
pasado (la muerte de su madre) por lo tanto necesitaba recorrer
el camino varias veces en la noche. Por suerte entendieron la
situación, poniendo sus propias condiciones las cuales
papá debería acatar para no correr peligro de muerte.
Así pasaron mis padres esos tristes días, ¡únicamente
les quedaba enfrentar la vida, pues ya sólo quedaban los
dos y muchos de sus familiares habían perecido en la guerra,
siendo momentos muy difíciles para la pareja, ya que los
dos perdieron sus madres al mismo tiempo y no les quedaba más
que seguir por la vida, aceptando así, las leyes del destino!
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capítulo #4 & 5
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| Puñaladas
al Corazón
(Retazos
del capítulo #3)
Mi
padre era un hombre dependiente de familia humilde, nacido y crecido
en el mismo lugar de mi madre. Perdió a su padre a la edad
de cinco años, criándose sólo con su madre
y cuatro hermanos, los cuales tuvieron muy pocas oportunidades
como todos los niños de esa época.
Cuando
eran pequeños les dio una enfermedad de la cual se les
hizo agua la sangre, y lo más triste, es que no había
fondos económicos para curarlos. La pobreza e ignorancia
de esos tiempos hacían las cosas más difíciles,
en otras palabras, sólo quedaba esperar la muerte. Ninguno
de los cinco hermanos tuvo la oportunidad de estudiar, a tal punto
de no poder leer ni escribir nada, creciendo mi padre, entre montes
y sembríos. Así fue como aprendió a conocer
números entre montones de madera. Para conocerle mejor,
les traeré una anécdota suya de cuando era niño.
El solía decir:
Lea
capítulo #3
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| Puñaladas
al Corazón
(Retazos
del capítulo #2)
Estaba
sentado Lucas a la orilla del mar mirando las olas elevarse en
la frescura de esa tarde de viernes; había cumplido catorce
años, los que sin lugar a duda le habían afectado
mucho por las malas experiencias que a su corta edad había
tenido. Todo esto lo iba haciendo más rebelde. Contestaba
mal a mi padre cuando él le exigía cosas, lo que
provocaba el maltrato físico y psicológico pues
éste lo golpeaba como a un animal dejándolo casi
muerto. Mientras mi padre más lo maltrataba, Lucas más
rebelde se volvía. Mi madre sufría muchísimo
por todo el maltrato que Lucas recibía. Todo había
comenzado hacía mucho tiempo, desde que vivíamos
en Cabañas, seguido por todos los lugares que radicamos.
Lea capítulo #2
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| Puñaladas
al Corazón
(Retazos
del capítulo #1)
Son
las ocho de la noche, nueve de junio del 2005. El día va
perdiendo los últimos rayos de sol. Pronto la oscuridad
reinará sobre el horizonte que me cobija, pese a esta penumbra,
la tarde se va convirtiendo en una de las más hermosas
de mi vida. Porque marca un antes y un después de todo
lo que he vivido.
Decía Juan Ignacio, sentado en
una silla en el balcón de su apartamento, mirando el sol
ocultarse por las colinas de los verdes árboles. Sintiendo
un poco de frío decide pasar a su recamara y por casualidad
se ve frente al espejo, al cual nunca le había prestado
atención en días anteriores, pero esta vez, todo
es diferente. De pie y sin camisa al ver el reflejo de su cuerpo
desnudo frente al espejo, decidió volver y prestarle más
atención. Suavemente pasó su mano por sus mejillas
y se dijo a sí mismo:
Lea
capítulo #1
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