Ni
en sus mejores sueños podía imaginar José
Mourinho un inicio así. En un visto y no visto, su equipo
ya iba ganando. Pero el Barça no perdió la fe.
Los catalanes se levantaron como si nada hubiera pasado, ante
un rival que llevaba 15 victorias consecutivas. Lo que para
cualquier otro mortal hubiera sido un golpe irrecuperable, para
el Barça fue un simple accidente.
Los de Guardiola no se arrugaron ante la asfixiante presión
de los de José Mourinho. El Barça dominaba con
ese juego vistoso y refrescante para los que gustan del buen
fútbol, empero, cada pérdida de balón en
la media era un sufrimiento. El Madrid tiene el mejor contragolpe
del mundo, y Cristiano Ronaldo, Di María y Benzema —Higuaín
se quedó en el banquillo— eran una amenaza
constante.
El
Chileno Alexis Sánchez puso a sufrir a los madridistas
A
los 22 minutos, el Barça tenía el control del
juego. Y obtuvo la recompensa a su tesón a la media hora.
Alexis Sánchez, titular de inicio en lugar de Villa,
marcó el 1-1 —que enmudeció el Santiago
Bernabéu— al culminar una jugada de Messi.
Leo se fue de todos en la media y, al llegar a los tres cuartos
del campo, asistió para el chileno. El Niño Maravilla
disparó de primera desde la medialuna y marcó
"de chut raso" y ajustadísimo al poste (a los
30 minutos).
El
tanto hacía justicia a lo que estaba sucediendo. El Barça
demostró una vez más que su fútbol está
varios escalones por encima del de los blancos.
El vaivén de patadas —tal vez no tan exagerado
como otras veces— empezó pasada la media hora,
con Pepe como protagonista y Alexis como víctima. El
chileno recibió dos durísimas entradas suyas en
el 36 y en el 41. No vio ni amarilla. Y quien sí la vio
fue, paradógicamente, Messi... por protestar la primera
de ellas.
Iniesta
estuvo inmenso en su mejor partido como culé. Como también
lo estuvo Puyol con su bravura en defensa. Y Valdés,
enmendando su error inicial al detener una falta de Cristiano
en el 50.
El
Madrid se mostraba impotente —entradones de Lass a
Busquets, en el 51, y luego a Iniesta en el 61—.
Y sus argumentos se iban desvaneciendo. Todo lo contrario el
Barça que, de la mano de un Iniesta genial, se crecía
a pasos agigantados.
Xavi
Hernández el propulsor del Barça
En
el minuto 52, llegó el 1-2. Xavi disparó desde
fuera del área después de un mal rechace defensivo.
El esférico rebotó en la pierna de Marcelo y,
tras tocar el poste, entró de carambola a la red.
El
Madrid no se lo podía creer. De tener la liga casi en
el bolsillo, pasaba a ir a remolque de los mejores del mundo.
Y aún tuvo que sufrir. Porque el Barça le sometió
a un auténtico castigo en la última media hora.
Alexis (61) y Messi, de falta (64), acariciaron el tercero.
Claro que Cristiano, siempre peligroso, también tuvo
su opción, al cabecear rozando el poste un centro de
Xabi Alonso.
El 1-3 era cuestión de tiempo y llegó en el 65.
Alves culminó una contra con un centro milimétrico
desde el lateral del área. Y Cesc, entrando como un coloso,
cabeceó en boca de gol.
El
FC Barcelona ganó el Clásico; no por suerte como
dijo José Mourinho. Los culés se llevaron la victoria
de 1-3 por ser un equipo ordenado, que saben tratar bien el
balón y saben muy bien a que juegan. Barcelona continúa
con el rótulo de papá en la liga española
y en el mundo.
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