|
Un
profesor fue invitado a dar una conferencia en una base militar,
y en el aeropuerto lo recibió un soldado llamado Juan.
Mientras
se encaminaban a recoger el equipaje, Juan se separó del
visitante en tres ocasiones: primero para ayudar a una anciana
con su maleta; luego para cargar a dos pequeños a fin de
que pudieran ver a Santa Claus, y después para orientar
a una persona. Cada vez regresaba con una sonrisa en el rostro.
"¿Dónde
aprendió a comportarse así?", le preguntó
el profesor. "En la guerra", - contestó Juan.
Entonces le contó su experiencia en Vietnam. Allá
su misión había sido limpiar campos minados. Durante
ese tiempo había visto cómo varios amigos suyos,
uno tras otro, encontraban una muerte prematura.
"Me
acostumbré a vivir paso a paso" - explicó Juan,
"Nunca sabía si el siguiente iba a ser el último;
por eso tenía que sacar el mayor provecho posible del momento
que transcurría entre alzar un pie y volver a apoyarlo
en el suelo. Me parecía que cada paso era toda una vida".
****"Nadie
puede saber lo que sucederá mañana. Qué triste
sería el mundo si lo supiéramos. Toda la emoción
de vivir se perdería, nuestra vida sería como una
película que ya vimos. Ninguna sorpresa, ninguna emoción.
Siento que lo que se requiere es ver la vida como lo que es: una
gran aventura."
|