|
No
es correcto sacar a un presidente a la fuerza con fusiles en manos.
Y, posteriormente llevarlo en piyamas a Costa Rica. Ni tampoco,
es correcto que un presidente se burle de las Instituciones jurídicas
de su país.
A
Manuel Zelaya ex presidente de Honduras se lo venían diciendo
que no podía hacer un plebiscito o encuesta al estilo del
loco de Hugo Chávez de Venezuela y cometer irregularidades
con la ley.
Había
tenido protestas del pueblo y de todos los partidos políticos.
Además, la Corte Suprema de Justicia, Congreso , Tribunal
Supremo Electoral e incluyendo su propio partido le advirtieron
que no podía violar la Constitución. Sin embargo,
Zelaya un individuo terco y majadero por naturaleza hizo caso
omiso a las Instituciones del Estado.
La constitución hondureña
dice muy claro: "Se prohíbe promover la reelección.
Y los individuos que la incumplan serán castigados por
10 años a participar en movimientos políticos o
cargos públicos".
Los poderes del Estado con independencia
y en pleno ejercicio democrático de sus facultades actuaron
apegados al mandato constitucional; preservar la democracia. Sabedores
de que el 80 por ciento de la población hondureña
ya estaban hartos de las majaderías de Zelaya que deseaba
perpetuarse en el poder, no les quedo otra opción que destituir
del poder con la fuerza al palurdo ex presidente.
Las Fuerzas Armadas con lealtad a la Constitución
y a la obediencia a la Corte Suprema de Justicia, después
de que Zelaya decidiera reemplazar al jefe del Estado Mayor el
general Romeo Vásquez Velásquez porque no quiso
ayudarlo a organizar una consulta popular - declarada ilegal por
la Justicia - sobre la posibilidad de reformar la Constitución
para extender el mandato presidencial. La ley prohíbe a
un funcionario público buscar cómo cambiar la constitución.
El ejército hondureño obedeció la disposición
de la Corte Suprema de Justicia.
Mientras tanto, los paladines socialistas
del siglo XXI, acostumbrados a violar las constituciones de sus
países y a reprimir salvajemente la libertad de los que
no comparten su ortodoxia, se reunieron en Managua a desgarrarse
las vestiduras y pronunciar todo tipo de amenazas para derrocar
al nuevo gobierno hondureño con el estilo soberbio del
presidente Hugo Chávez y sus títeres del ALBA. Esas
amenazas imperiales de Chávez que ya las ha declarado contra
otros países, nunca son oídas por ningún
gobierno, organización regional o internacional.
La comunidad internacional, la OEA e incluyendo
al presidente de los EE.UU. Barak Obama reconocen como presidente
legitimo a Manuel Zelaya. Sin embargo, hay que entender; muchos
de los mandatarios de Latinoamérica son individuos inútiles
e hipócritas, no poseen las agallas para condenar a un
gobierno. Se basan en lo que expresan los demás, no en
la realidad.
La
mayoría de presidentes latinoamericanos y José Miguel
Insulza secretario general de la Organización de los Estados
Americanos (OEA) "Borrachines con sueldo"
han condenado enérgicamente el golpe de estado perpetuado
por Roberto Micheletti y el ejercito Hondureño. Además,
la OEA ha dado definitivamente la espalda a Honduras al aprobar
su expulsión de dicho organismo.
Esperamos,
que el propio pueblo hondureño y las autoridades puedan
encontrar la solución a la problemática con mecanismos
democráticos y pacíficos. Por lo contrario, los
que siempre salen perjudicados son las personas más humildes;
no solamente afectara a los hondureños. También,
a todos los países Centroamericanos que son naciones tercer
mundistas.
|