| La
guerra y veinte largos años de poder areneros se quedaron
atrás. Veremos que se puede hacer para erradicar la pobreza,
combatir la inseguridad social y cuanto problema agobia nuestra
sociedad.
Por
otra parte, Rodrigo Ávila aceptó con elegancia el
resultado de los comicios, concediendo la victoria de su oponente,
lo que se ve por primera vez en la historia de El Salvador, que
un candidato perdedor admita su derrota.
En
forma refinada y sincera, pidió a Dios que le conceda sabiduría
al nuevo gobernante. Su calidad humana se manifestó cuando
la emoción le quebró la voz. No obstante, la compañía
de su esposa y sus hijas complementó la unidad familiar
en un momento difícil de un político derrotado.
Rigoberta
Menchú ganadora del premio Nóbel de la paz y que
participó como observadora de las elecciones en El Salvador
dijo: "Hoy el pueblo salvadoreño salió a las
urnas a dar su voto en un ambiente cívico y democrático
en donde no se presentó ninguna anomalía transcendente,
todo marchó en calma y en paz".
También
Menchú señaló la labor impecable del Tribunal
Supremo Electoral; “desempeñó un papel transparente
y objetivo”.
En
realidad, es admirable y envidiable el trabajo de la autoridad
electoral de nuestro país, la cual ha actuado con absoluta
honestidad, abierta a la observación electoral nacional
y extranjera sin restricciones de ninguna clase, eficiente en
el cumplimiento de sus funciones y rápida en dar a conocer
el resultado de la elección apenas dos horas después
de concluidas las votaciones.
Y
por lo tanto esa autoridad electoral tiene la confianza y goza
del respeto tanto de la ciudadanía salvadoreña como
de la comunidad internacional.
Aunque,
el mismo presidente Electo Mauricio Funes y los radicales ortodoxos
de su partido desacreditaron al tribunal Supremo Electoral ante
organismos internacionales de fraguar un plan de fraude electoral.
Irónicamente, hoy la dirigencia del partido de izquierda
FMLN “se llenan la boca de saliva”
expresando a los medios de comunicación que el TSE es un
instituto confiable y de credibilidad.
“Los
salvadoreños ya tenemos un presidente electo de primer
nivel para crear transformación en todos los aspectos”,
según pregona con orgullo al mundo, el Movimiento Ciudadano
Amigos de Mauricio Funes. Sin embargo, para lograr un cambio nuestra
sociedad tiene que evolucionar; poner un poco de interés
moral.
El
Salvador será una gran nación de prosperidad cuando
la población trabaje en conjunto, sin ver bandera política,
simplemente la Azul y Blanco. Es hora de trabajar mano a mano
con el nuevo presidente de todos los salvadoreños Mauricio
Funes.
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