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Marzo 2006
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Funes o Ávila no podran extirpar las dificultades de El Salvador

Por: Carlos A. Velásquez Blanco "El Master" (Fundador y columnista de Intipucacity, Director y Productor del programa de televisión "Punto de Vista" que se transmite en el estado de Virginia. Además, corresponsal radial de varias estaciones en Latinoamérica).

En estos últimos años, El Salvador se convirtió en uno de los países más violentos del continente, con una tasa de 54.7 asesinatos por cada 100 mil habitantes, según el Instituto de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana ( IUDOP ).

Por otra parte, el embajador estadounidense en El Salvador, Charles Glazer, pidió hace unas semanas a diferentes sectores nacionales y al Gobierno “atacar frontalmente la epidemia del crimen” que sufre el país centroamericano. El diplomático dijo, durante el acto oficial de su primer año, que “los empresarios deben combinar sus recursos y experiencias con la Policía, fiscales y otros servidores públicos para atacar frontalmente la epidemia del crimen”.

Según las cifras oficiales, en el país se produce un promedio de nueve a diez muertes diarias relacionadas a la delincuencia y se reportan decenas de casos por extorsiones a comerciantes y transportistas.

Hoy Pregunto ¿Qué pasó con el plan Mano Dura y Súper Mano Dura que implantaron los gobiernos ARENEROS del ex presidente Francisco Flores en junio del 2003 y posteriormente, en diciembre del 2005 el actual presidente Antonio Saca? A esa pregunta, todos los salvadoreños le sabemos la respuesta: Fue un verdadero fracaso por parte del gobierno central, pues no pudo aminorar la delincuencia.

Y lo más descabellado del caso, que el plan Mano Dura y Súper Mano Dura fueron dirigidos por el actual candidato a la presidencia, el ex director de la Policía Nacional Civil, ingeniero Rodrigo Ávila. Irónicamente, hoy la derecha galardonan al señor Ávila como candidato de su partido, después del rotundo descalabro de no poder disminuir la criminalidad en El Salvador; como "Chucha Madre" hará en la presidencia, si llegara a ganar, para extirpar la pobreza, la emigración hacia los EE.UU., el crimen organizado entre otros problemas nacionales.

Mauricio Funes sin el aval absoluto de la cúpula efemelenistas

La población salvadoreña exclama por un cambio, pero un cambio para mejorar en todos los aspectos: sociales, culturales, económicos y políticos. El partido del FMLN cuenta por primera vez en la historia con la oportunidad de poder triunfar en las elecciones del próximo año con su candidato, el periodista Mauricio Funes, un hombre sin experiencia en el campo político. No obstante, con muchos condiscípulos que lo siguen como comunicador social, no por la bandera roja.

El FMLN está viviendo una polarización política entre el grupo de los moderados y ortodoxos, por lo cual será el talón de aquiles para Funes. Aproximadamente, la mitad de los ortodoxos no comulgan con la doctrina que practica el actual candidato de su fracción. Los ortodoxos son aquellos que tienen una mentalidad putrefacta "Salvador Arias" que concuerdan con la ideología de Fidel Castro y el loco de Hugo Chávez con su revolución bolivariana (Hugo Chávez se ha alzado como el líder izquierdista más popular en la región, su legitimidad se basa sólo en su retórica y en la disponibilidad de la gran cantidad de recursos que genera la producción petrolera. Pero como Venezuela hoy tiene un ingreso per cápita menor que cuando él asumió, Chávez no ha podido construir liderazgo desde adentro hacia afuera.)

La oposición salvadoreña puede sentar un presedente, ejercer el cambio en estas próximas elecciones presidenciales. No obstante, para lograrlo la cúpula efemelenista tiene que reformar el partido político. Buscar un modelo de izquierda semejante al de Bachelet en Chil
e (El país que más progresos a hecho en erradicar la pobreza en Latinoamérica, con 38.3 por ciento de pobres en 1990 y 17.6 por ciento en 2007, según CEPAL ). Hay un gran porcentaje de ciudadanos indecisos que no comulgan con la izquierda ortodoxa y se convertirán en sufragios negativos para Funes.

La autenticidad de nuestro país

Es una veracidad, los dos candidatos de mayor auge político de El Salvador Ávila y Funes no podran ejercer un mandato ecuánime en pro de los salvadoreños, cualquiera de ellos que gane las elecciones estará gobernado para su fracción, no para el pueblo.

De la única manera que el pueblo Cuzcatleco saliera de la lista de países tercer mundistas fuese que los indoctos políticos laboraran en cohesión para los miles de salvadoreños que viven en la extrema miseria en el país.

Los salvadoreños queremos un presidente de primer nivel para crear transformación en todos los aspectos. Sin embargo, para lograr un cambio nuestra sociedad tiene que evolucionar; poner un poco de interes moral. No esperar que el gobierno les otorge la comida con cuchara. Una buena parte de la población salvadoreña se ha convertido en gente "huevona". (esperan los dólares de sus familiares que les llegan desde los EE.UU.) Además somos el país más "Chuco" de Latinoamérica. Los salvadoreños tenemos que aprender y enseñar a nuestros hijos (as) que la basura no se tira a la intemperie, pagar impuestos como corresponde, no depender de remesas, obedecer a las autoridades, respetar las señales de tránsito, aprender a sentirnos orgulloso de nuestra cultura, trabajar en conjunto sin ver bandera política entre otros.

¿¡Qué nos espera en El Salvador!? políticos iletrados y una buena proporción de ciudadanos "huevones", que nuestro Dios todo poderoso nos bendiga.

Si posée alguna inquietud sobre este artículo, por favor contacténos carlosvelasquez@intipucacity.com

**** Este artículo de opinión será publicado en El Imparcial, un periódico de mucha credibilidad y cobertura en el área metropolitana de Washington.

© Copyright-2008 Carlos A. Velásquez Blanco