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En
estos últimos cuatro años, una buena proporción
de inmigrantes hispanos fueron carnada de estafas y fraudes por
oficiales hipotecarios y agentes de bienes y raíces.
Otros hispanos indocumentados entregaron sus ahorros de toda una
vida a sinvergüenzas, abogados de inmigración inescrupulosos,
y los pierden para siempre. Pero una estafa menos conocida involucra
algo mucho más sencillo: tarjetas telefónicas fraudulentas
para llamadas internacionales.
El negocio de las tarjetas telefónicas prepagadas mueve
en EE.UU. un total de 4.000 millones de dólares anuales,
lo que ha llevado a las autoridades del estado de la Florida y
Nueva York a advertir sobre la posible estafa en su utilización.
El gran comercio de las tarjetas telefónicas de prepago
comenzó a principio de la década del 90 por la necesidad
que tenían los inmigrantes, en su mayoría indocumentados,
para comunicarse con los suyos sin la necesidad de asociarse a
las empresas telefónicas de larga distancia desde sus hogares,
ya que los precios eran muy costosos en esa época.
Mantenerse en contacto con familiares y amigos en el país
natal es una prioridad para los nuevos inmigrantes en los Estados
Unidos. Asimismo, como tantos de los recién llegados se
encuentran en los peldaños más bajos de la escala
económica, las tarjetas telefónicas prepagadas representan
una opción factible para aquellos que llaman al exterior.
No obstante, a medida que la cantidad de llamadas internacionales
a través de tarjetas telefónicas prepagadas va aumentando,
aumenta también la cantidad de comercios deshonestos que
intentan estafar a los nuevos inmigrantes. Todos sabemos que los
inmigrantes llegan al país hablando poco inglés
y sin conocer el sistema jurídico estadounidense, son blancos
fáciles.
No es de sorprenderse que la usurpación más típica
consista en quitarles minutos a los consumidores: Dar publicidad
a determinada cantidad de minutos, pero proporcionar una cantidad
mucho menor de minutos reales.
Con frecuencia, los consumidores ni siquiera se dan cuenta de
que han sido engañados, porque las instrucciones telefónicas
dictadas por la compañía emisora de la tarjeta telefónica
reflejan lo que publicitaron. Después de todo, a menos
que esté uno mirando el reloj, es difícil diferenciar
entre 25 minutos hablados y 30 minutos publicitados.
Un estudio reciente llevado a cabo por una empresa independiente
de investigación, reveló que cuatro de las compañías
más importantes de tarjetas telefónicas prepagadas
reducen hasta por la mitad los minutos prometidos en la publicidad.
En dichas cuatro compañías, el promedio de minutos
disponibles sólo era, en realidad, un 60 por ciento de
la cantidad de minutos prometidos.
Estas tarjetas no son tan sólo productos defectuosos. Ciertas
empresas están estafando, a sabiendas, a muchos de los
residentes más vulnerables del país. Algunas de
dichas compañías llegan a usar tácticas tipo
mafia, sobornando a comerciantes (a propietarios de Bodegas o
Tiendas latinas) ubicados en zonas con alta concentración
de inmigrantes, para que vendan tarjetas telefónicas prepagadas
ilícitas a cambio de un porcentaje de las ganancias.
"Ojo", no estamos hablando de unos centavos. Los expertos
estiman que las tarjetas telefónicas prepagadas fraudulentas
roban a los hispanos cerca de un millón de dólares
por día. Por otra parte, los individuos que usan dichas
tarjetas carecen de los recursos y la información necesaria
para luchar contra estas tretas, este delito continúa cometiéndose
sin freno y se ha convertido muy lucrativo.
Mientras no se instituya una campaña global contra el fraude,
las compañías inescrupulosas continuarán
estafando a los consumidores de tarjetas telefónicas pre-pagadas,
y los inmigrantes continuarán perdiendo los dólares
que duramente ganan trabajando en condiciones endebles.
Los Verdaderos culpables de los
atropellos en contra de los inmigrantes
Lo más descabellado de este desfalco
de tarjetas prepagadas es el rol que juegan la mayoría
de medios de comunicación en el área metropolitana
de Washington; no hacen absolutamente nada para eludir que nuestra
gente sean hurtados. Muchos medios de comunicación pregonan
que son defensores de los inmigrantes, lo manifiestan "del
diente al labio". Sin embargo, estos medios de comunicación
mediocres son conocedores de las estafas que practican estas empresas
de tarjetas prepagadas. No obstante, no ejercen su labor de informar
a la colectividad, más bien desinforman.
En conclusión, la radio, televisión y los periódicos
del área metropolitana de Washington son los verdaderos
culpables (Medios sin ética profesional) que la comunidad
hispanoparlante sea denigrado por compañías inescrupulosas.
A los gerentes de medios de comunicación solamente les
interesa los ingresos económicos; "les vale poca madre
el prójimo".
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