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Un
carpintero ya entrado en años estaba listo para retirarse.
Le dijo a su Jefe de sus planes de dejar el negocio de la construcción
(Custom
Homes) de
casas para llevar una vida más placentera con su esposa
y disfrutar de su familia.
Él
iba a extrañar su cheque mensual, pero necesitaba retirarse.
Su
familia superarían esa etapa de alguna manera.
El
Jefe sentía ver que su buen empleado dejaba la compañía
y le pidió que si podría construir una sola casa
más, como un favor personal. El carpintero accedió,
pero se veía fácilmente que no estaba poniendo el
corazón en su trabajo.
Utilizaba
materiales de inferior calidad y el trabajo era deficiente. Era
una desafortunada manera de terminar su carrera.
Cuando
el carpintero terminó su trabajo y su Jefe fue a inspeccionar
la casa, el Jefe le extendió al carpintero, las llaves
de la puerta principal.
"Esta
es tu casa, dijo, es mi regalo para tí."
Qué
tragedia! Qué pena! Si solamente el carpintero hubiera
sabido que estaba construyendo su propia casa, la hubiera hecho
de manera totalmente diferente. Ahora tendra que vivir en la casa
que construyó "no muy bien" que digamos!
Así
que está en nosotros. Construimos nuestras vidas de manera
distraída, reaccionando cuando deberíamos actuar,
dispuestos a poner en ello menos que lo mejor. En puntos importantes,
no ponemos lo mejor de nosotros en nuestro trabajoy también
en el hogar.
Muchos
de nosotros esperamos que nuestros hijos en el futuro nos ayuden
económicamente en esa época que los años
nos esta quitando la vida "La vejez".
Ahora
bien, ¿Qué hemos hecho para que nuestros hijos nos
ayuden en la vejez?
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Algunos mensajes de está reflexión son pensamientos
de grandes autores, los cuales son presentados aquí según
mi propio experiencia o apreciación.
Si
posée alguna inquietud sobre este artículo, por
favor contacténos
carlosvelasquez@intipucacity.com
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