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La
vida esta llena de obstáculos, no es nada fácil
enfrentar impedimentos cotidianos que en ocasiones nos causan
subir o bajar "la bilirrubina". Aunque los problemas
diarios no respetan extractos sociales, todos nosotros estamos
tildados para llevarlos en las entrañas del alma. Si queremos
luchar con todas las obstrucciones de la supervivencia; hay que
pensar por un momento, como los grandes Dioses:
Nunca
te quejes de nadie, ni de nada, porque fundamentalmente tú
has diseñado como un arquitecto lo que querías en
tu vida. Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor
de empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre
surge de las cenizas de su error.
Nunca
te quejes de tu soledad o de tu suerte, enfréntala con
valor y acéptala. De una manera u otra es el resultado
de tus actos y prueba que tu siempre has de salir con el triunfo.
Y si fuiste derrotado aprenderás de tus derrotas.
No
te amargues de tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate
ahora o seguirás justificándote como un niño.
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno
es tan terrible para claudicar.
No
olvides que la causa de tu presente es tu pasado así como
la causa de tu futuro será tu presente.
Aprende
de los intelectuales, de los fuertes, de quien no acepta situaciones,
de quien vivirá a pesar de todo, piensa menos en tus problemas
y más en tu trabajo y tus problemas sin eliminarlos morirán.
Aprende
a nacer desde el dolor y a ser más grande que el más
grande de los obstáculos, mírate en el espejo de
ti mismo y serás libre y fuerte y dejarás de ser
un títere de las circunstancias porque tu mismo eres tu
destino.
Levántate
y mira el sol por las mañanas y respira la luz del amanecer.
Tú eres parte de la fuerza de tu vida, ahora despierta,
lucha, camina, decídete y triunfarás en la vida;
nunca pienses en la suerte, porque la suerte es: el pretexto de
los fracasados.
Todos
tenemos enemigos por diferentes circunstancias. Y eso es bueno,
aprendes a cuidarte de ellos (as). A ver al contorno de tu ego
con precaución y en todos los ángulos con sensatez
para que no te encuentren desapercibido.
Mi
abuelo pregonabá, que al enemigo hay que dale donde más
le duele. Y cuando le pegues, pégale en el mismo lugar
dos veces para que no se levante.
Muchas
veces nos desesperamos por la cantidad de problemas que tenemos
que afrontar diariamente: en el trabajo, en la casa, en cualquier
otro lado. Parecería que fuéramos de problema en
problema; no terminamos de salir de uno cuando ya aparece otro.
En
esos momentos solemos decir: "¡Que feliz sería
si no tuviera tantos problemas!" Sin embargo, este
es un enfoque equivocado. Mientras vivamos, la vida nos presentará
inevitablemente problemas para resolver, y el hecho de ser feliz
no está relacionado con la existencia o no de problemas
sino con la manera en que los enfrentas.
Piensa
un poco en qué es una situación problemática.
Se dice que tenemos un problema cuando algo no se produce de la
manera que nos gustaría. los hijos no se portan como nos
gustaría, o simplemente el tránsito no avanza tan
rápidamente cómo nos gustaría.
¿Sería
posible que todo ocurriera de la manera en que a ti te viene bien?
Obviamente que no, aunque más no fuera por la razón
de que muchas veces lo que es el beneficio de uno es el perjuicio
del otro. Entonces vemos que los problemas son una parte ineludible
de la vida. Pero no debemos verlo como un mal irremediable, sino
como una oportunidad para superarte. Cada problema es una oportunidad
para ejercer tu razonamiento, que es la manera de crecer.
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Algunos mensajes de esta reflexión son pensamientos de
grandes autores, los cuales son presentados aquí según
mi propio experiencia o apreciación.
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favor contacténos
carlosvelasquez@intipucacity.com
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