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Usualmente
cuando visito El Salvador y en principal mi tierra natal la ciudad
de Intipucá, me encanta deambular por las arterias principales,
creo que se debe a que en mis entrañas anidan recuerdos
profundos de mi niñez. Al deambular percibo el desarrollo
que ha alcanzado esa cuidad muy emblemática por su gente
laboriosa que reside en el exterior del país.
Caminando
por la avenida Úrsulo Márquez, percibí la
Unidad de Salud, un inmueble con una vistosa fachada. Decidí
ingresar al mencionado centro público para percatarme personalmente
de los por menores que rigen dicha institución gubernamental.
Al entrar a las instalaciones, observé varias madres, muy
jóvenes por cierto, que se encontraban embarazadas. Algunas
de ellas eran acompañadas por sus 3 ó 4 hijos (los
niños se observan anémicos, en sus ojos se reflejaban
lágrimas de hambre, y por su condición física
parecían niños que vivían en la extrema pobreza).
Todas esas mujeres estaban esperando para hacer atendidas gratuitamente
por los médicos que se encontraban en esa oportunidad.
Siempre
que llego a mi oficina todas las mañanas lo primero que efectúo
es enchufarme al internet para informarme del quéhacer en
nuestro país en las últimas horas, a través
de la radio YSKL. Por cierto, sintonizando la radio un día
de estos, escuché a la máxima autoridad de la Iglesia
Católica, Monseñor Fernando Sáenz Lacalle exhortando
a los buenos católicos que sigan con los mandamientos que
impone el Vaticano: No usar ningún método de anticonceptivos
porque están en contra de los principios morales que todos
los seres humanos poseemos, en especial el derecho de vivir en este
mundo, expresaba el Arsobispo.
Una
semana después, en la misma estación radial escuché
al obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez
manifestando su rechazo al gobierno de El Salvador por no ejercer
una política que solucione la pobreza en el país.
Rosa Chávez expresó que en El Salvador hay miles
de niños que se van a la cama con hambre por no contar
con recursos mínimos para alimentarse. Además el
flagelo de las pandillas se está proliferando cada vez
más en todo la nación donde muchos salvadoreños
mueren cada día por la delincuencia común que afecta
a casi toda la sociedad salvadoreña, señaló
el clérigo.
Analizando
a estos patriarcas de al Iglesia Católica por su manifestaciones,
yo no comparto su doctrina o filosofía. En otras palabras
no les entiendo, me confunden sus comentarios. Primero el Arsobispo
dice que hay que seguir los mandamientos de la iglesia; no usar
ningún método de anticonceptivos, que todos los
seres humanos poseemos el derecho de vivir en este mundo. Después
el Obispo expresa, que en El Salvador hay un gran porcentaje de
niños que se van a la cama con hambre porque viven en la
extrema pobreza; además culpa al gobierno de no hacer nada
para bregar con el problema y buscar soluciones. ¡Esta
es una bendita contradicción! ¡Yo
no entiendo a la iglesia!
Lo que sí
entiendo, y muy claro por cierto, que si la Iglesia Romana Católica
realizara algunos cambios leves y esenciales en su ortodoxa doctrina,
talvez tuviéramos menos niños que se acuesten con
hambre por no poseer el pan de cada día; también,
menos personas murieran del Síndrome de inmunodeficiencia
adquirida (SIDA). El Vaticano es el centro de operaciones de la
Iglesia Católica, la cual posee un increíble poder
en el mundo; tanto que podría ayudar a erradicar la pobreza
en el universo. En sus manos ostentan el mecanismo vital para
ejecutar un cambio en la civilización humana.
Hay
que entender que hay muchos gobiernos en el mundo que son corruptos,
no les interesa el progreso del prójimo. "La sociedad
que posee educación es difícil de convencer"
decía el Doctor Ernesto Guevara de la Serna (Mejor conocido
como "El Che Guevara"); "Pero para gobernar es
mejor la gente humilde sin escuela, ellos son la presa fácil
para comenzar una revolución, la gente humilde no tiene
nada y si no tiene nada, no tiene absolutamente nada que perder"
era la filosofía del denominado "sanguinario"
para un numeroso sector, "El Che".
Lo
que deseo puntualizar es que en los países tercer mundistas,
donde no se escapa nuestro país El Salvador, hay una cuantiosa
de familias jóvenes con poca educación, otros analfabetas
(por la mala fortuna de nacer en un lugar equivocado); por consiguiente,
no son personas con pensamientos claros, su debilidad o defecto
es llenarse de hijos, factor primordial o vía para llegar
a la extrema pobreza. Y para complementar, los sacerdotes les
inculcan que el uso de los anticonceptivos es estar en contra
de los principios de la iglesia. Así como decía
Cantinflas: "¡ahí está
el detalle!"
De
acuerdo con un informe de UNICEF, las tendencias sociales y religiosas,
las condiciones del mercado laboral y las políticas del
gobierno son los factores determinantes de las tasas de pobreza
infantil. En particular, el compromiso político de luchar
contra la pobreza infantil y las políticas que se ponen
en práctica son las herramientas que pueden crear una diferencia
significativa. Según UNICEF, el 45 % por ciento de niños
viven por debajo del nivel de pobreza en El Salvador.
Yo
personalmente soy un férreo seguidor por tradición
de la santa Iglesia Católica, ha sido la religión
que nos han inculcados nuestros progenitores. Espero mantenerme
con esa creencia o fe cristiana por siempre, me gozo rotundamente
cuando el sacerdote en las homilías domina el tema y me
cautiva con su oratoria, me ayuda a vivir la fe cristiana.
Desde
las entrañas de mi alma guardo una genuflexión y
admiración por la mayoría de sacerdotes, son hombres
que han dedicado su vida a servir al prójimo, ellos solamente
siguen órdenes de las altas esferas. El sacerdote es el
representante de nuestro señor en la tierra. Por tal razón,
yo siempre estaré otorgándoles obediencia.
Es preocupante,
lo que está pasando en esta "civilización"
que estamos viviendo. Donde hay tanta pobreza y se está
haciendo muy poco para buscar soluciones que nos lleve a mejores
tiempos. Aún más cuando las entidades gubernamentales,
iglesia y la sociedad en sí, no se ponen de acuerdo. Lo
único que hacen es culparse unos a otros. Y los problemas
no se solucionan así.
Espero
que esos niños que observé en la Unidad de Salud
de Intipucá encuentren felicidad, amor y más que
todo tengan los alimentos necesarios para poder subsistir. Y no
se conviertan en delincuentes comunes, en mareros o pandilleros,
aunque es este el sendero que llevan, es la única alternativa
rentable que tendrán en su adolescencia: Delinquir en la
calle para buscar el sustento diario. En otras palabras, serán
los futuros miembros de la "Mara Salavatrucha" o "Mara
18".
El
objetivo de este artículo, no es ofender o culpar a ningún
sacerdote, monseñor, obispo o arsobispo, simplemente deseo
señalar la política estéril que ostenta el
Vaticano sobre sus propios feligreses. Este es simplemente mi
punto de vista de lo que percibo cuando deambulo por las calles
de mi ciudad Intipucá City.
Si
posée alguna inquietud sobre este artículo, por
favor contacténos
carlosvelasquez@intipucacity.com
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