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La
Navidad es tiempo de espiritualidad. De evocar momentos vividos
y de buenos deseos hacia nuestros semejantes…. En esta nueva
era que estamos viviendo, la navidad se ha vuelto muy comercial
y la mayoría esperamos que nos ofrescan un regalo.
Las
fiestas de noche buena se han convertido en una metamorfosis en
estos últimos años. Yo he vivido por varias décadas
en este país del Norte en donde es muy evidente observar
los Centros Comerciales durante las pascuas que se abarrotan por
muchísimos, haciendo las compras correspondientes. Muchos
de nosotros compramos regalos para salir del compromiso, como
una obligación de la época. Pero es importante que
cuando nosotros le otorgamos al ser querido el obsequio nos enriquece
el ego. Aunque lo que estamos regalando es para salir del aprieto
o compromiso de la bendita “Noche Buena”.
Usualmente,
yo no soy un individuo que me jacto de los objetivos o metas que
he logrado, ni tampoco de los obsequios que recibo durante las
fiestas navideñas. En este caso lo haré para estipular
una perspectiva a este artículo. Gracias a nuestro arquitecto
del universo, he laborado para una empresa constructora en el
departamento de producción y mercadeo, ya por varios años.
Durante el transcurso, tengo que bregar por lo menos con unas
cincuenta compañías contratistas que son la parte
modular para avanzar en los proyectos. Por tal razón, en
la época de las navidades recibo muchas regalías:
Chaquetas, Suéteres, Pasajes aéreos, Certificados
de Tiendas y Restaurantes. Pero lo que más recibo son botellas
de licor fino como: Crown Royal, Tía María, Don
Julio Anejo Tequila, John Jameson's Irish Whiskey entre otros.
Por lo cuál, me siento muy alagado del gesto tan peculiar
de la mayoría de estos contratistas.
En
conclusión, es una distinsión recibir un presente
de individuos que se aprecian. Pero en este caso no es benevolente,
desde mis perspectivas. En mi caso personal, yo nunca en vida
me he embriagado y ya ando por los cuarenta años. No voy
ha mentir: Ya me he tomado algunos tragos pero nunca me he emborrachado.
Usualmente, la función que desempeño con el licor
que recibo es muy simple: Lo regalo a los amigos/as que en realidad
degustan del licor fino. Si ustedes pudieran visualizar las caras
de felicidad que ponen esas personas al recibir la botella de
licor ... Les estoy obsequiando el regalo perfecto para olvidar
las penas o quizá festejar algún evento especial.
Recuerdo
las navidades que yo pasé en mi pueblo donde no tuve la
dicha de tener muchos regalos. Me recuerdo de aquellos carritos
de madera que mi padre me compraba. Mi deseo siempre fue tener
una bicicleta; lamentablemente, el niño Dios nunca me la
trajo, mi único consuelo era ir al parque ha observar otros
niños que poseían la dicha de tener como regalo
una bicicleta.
Las
pascuas en mi pueblo eran muy humildes en todo el sentido de la
palabra. Aunque eran modestas en lo económico. Las tradiciones
eran maravillosas, por ende nos dejaron un legado de felicidad
en nuestras entrañas. Qué lindas eran esas navidades
donde los fuegos artificiales eran el común denominador,
aquellos panes con pollo, la Gallina rellena, Tamales de cerdo
o de gallina India. Estas remembranzas me hacen remontar aquellos
años de mi niñez, aquellos tiempos que nunca se
van a olvidar.
Hoy
no me quejó de estas fiestas de fin de año, recibí
muchos regalos materiales y otros que me los compré. Aunque
lo económico no es la pauta de la felicidad.
En
ocasiones una Tarjeta Postal o una llamada por teléfono
valen más que una botella de Crown Royal. Sin embargo,
me hubiese gustado recibir una postal de algunas personas que
quiero mucho. Pero hay que entender que hay personas que donde
ellos se desarrollaron entre la campiña, nunca les explicaron
que la Navidad es una época de brindar espiritualidad.
De evocar momentos vividos y de buenos deseos hacia nuestros semejantes.
Bueno, esa es la idiosincrasia de nuestros progenitores.
Reiterando,
en este artículo no es mi deseo alabar mi vida personal.
Lo que quiero expresar, es que las Fiestas Navideñas, no
son solamente para otorgar un regalo por salir del compromiso.
Sino que es una época para decirles a las personas que
las queremos, lo que sentimos en nuestro corazón o alma.
En
este nuevo año que estamos iniciando pongamos las barbas
en remojo, y que las resoluciones sean, literalmente hablando:
No proveer más porquería durante las pascuas a nuestro
prójimo.
Si
posée alguna inquietud sobre este artículo, por
favor contacténos
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