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Marzo y los recuerdos de aquellas fiestas patronales de hace años

Sun, 23 Fe



Por Carlos A. Velásquez Blanco

Pasa el tiempo, estamos a la víspera de celebrar otra de nuestras fiestas patronales en honor a San Nicolás de Tolentino una vez más.

 Aunque, hoy le llamamos “Las Fiestas Titulares” en estas fechas es imposible no evocar los recuerdos de nuestras fiestas de Intipucá, esta tierra de gente laboriosa, dinámica, y por supuesto amable. Estas fiestas de marzo, las más importantes de nuestro pueblo, se celebraban quizá sin tanta pompa, pero eso si, cargadas y repletas de entusiasmo, de alegría y de tanto sentimiento pueblerino generado  más que nada, por los centenares de visitantes que llegaban.

Los que ya tenemos más de 50, o si estas algo cercano a ellos o en el mejor de los casos ya los pasaron, será más fácil el retroceder en el tiempo por un momento y hacer remembranzas de nuestras fiestas, los carnavalitos, los juegos mecánicos, elotes locos, y esas cosas que eran las tradiciones predominantes de aquellos años y que llenaban de alegría a los niños y de entusiasmo a los jóvenes, y que desde finales de los 80s y principio de los 90s era la excusa perfecta para que la diáspora visitara a su pueblo.

Recuerdo también el esfuerzo de los comités pro fiestas patronales, antes el FODES no existía para las municipalidades, y eran estas directivas que con varios meses de anticipación, las cuales a base de actividades como: rifas, carreras de cintas, bailecitos "cinqueados" en alguna calle o casa de algún vecino o miembro de la directiva, salidas a pedir la colaboración, excursiones o ventas, lograban recaudar lo necesario que alcanzara para celebrar por todo lo alto aquel tan esperado día.

Era también común en aquellos años la venta de votos para elegir reinas a quien más votos vendiera como la reina que ostentaría su corona desfilando el día asignado en su respectiva carroza.- Era un esfuerzo grande de quien quisiera representar como su soberana; para entonces, era la única forma de alcanzar el cetro y la corona y la gente colaboraba con aquel fin, y como siempre las familias de las candidatas estaban dispuestas a tirar la casa por la ventana con tal que la “susodicha cipota” fuera la elegida.

Tengo algunos recuerdos de que la las calles se regaba con abundante agua para "aplacar" el polvo, se barría a conciencia, se recogía y se quemaba la basura, se secaban los "charcos" que abundaban en ese tiempo (aunque menos que ahora), y por supuesto se le daba el toque preciso con aquellos gallardetes de colores que colgaban de lado a lado de la calle.- Aquello si que llamaba la atencion!

Era el esfuerzo de un equipo de personas humildes, pero que con un corazón lleno de amor por su su pueblo, le entraban a lo largo de varios meses antes de aquella fecha al trabajo, todo por conseguir aquel objetivo trazado con anticipación.- Aquel pedazo de calle se transformaba en pocas horas, y a media mañana ya estaba listo para lo que seguiría en horas de la noche, eso era lo esperado, lo que sería como el culmen de varios meses de trabajo, el esfuerzo de un grupo de personas que se esmeraron por alcanzar lo planificado.

Para entonces, siempre hubo personas dispuestas a trabajar, que fueron referentes, para mencionar, por ejemplo tenemos a  don Ursulo Márquez (Q.E.P.D.), don Martín Lazo (Q.E.P.D.), don Simeón Ferrufino (Q.E.P.D.), don Joaquín Fuentes (Q.E.P.D.), don Tomas Hernández (Q.E.P.D.), la niña Segunda Velásquez viuda de Gallo (Q.E.P.D.) entre otros más; esto es solo por mencionar a algunos de los que tengo memoria y con ello basta para entender que para que un proyecto sea exitoso se debe trabajar en equipo, se debe trabajar unidos.-

Por aquellos se podía constatar el esmero por arreglar el lugar de las fiestas y darle al visitante y a los bailadores la más cálida bienvenida, y que mejor forma de hacerlo a través de mucho entusiasmo, entrega y la comodidad de aquellas calles engalanadas con muchos detalles, especialmente el aseo de cada una de ellas: cero "charcos" y cero basura (estos dos detalles valen mucho). Así como la alegría musical que amenizaban aquellos grupos de moda en aquel tiempo: "Onda Espacial", Raúl Arias con “La Tribú”, “Grupo Garrobo” de San Miguel, Orquesta Zuniga y sin faltar, el maestro don Matilde Gómez con su banda con miembros de genuinos intipuquenses eran de lo más sonado, por tanto eran los que más amenizaban aquellos carnavalitos, previos a la fiesta de gala que siempre ha sido el día 5 de marzo y donde se dieron cita orquestas de renombre: "Los Hermanos Flores"(la original) "Chucho Tovar Flores" "Turistas del Ritmo", “La Casino” y  otros mas.-

Esas eran nuestras fiestas de aquella época. Ventas era lo que más abundaba, pero la mayor alegría para chicos y grandes era generada por las infaltables "ruedas", las más asiduas por entonces eran: la Empresa "Cañenguez", la Empresa "Bonilla" y la Empresa "Sandrita". Estas no podían faltar año con año, y desde muy temprano del mes comenzaban a llegar y a armar aquellos carruseles o ruedas de caballitos, las Chicago conocida como “Chicagua", la "voladora", los "paraguitos" entre otras, unas manuales otras a motor según el tamaño.

Aquellos juegos mecánicos no paraban y eran largas filas que se hacían para poder "encaramarse" y darse una "voltereta" en la voladora o una buena "zangoloteada" en la "chicagua" las cuales llegaban en varios tamaños, de ahí que cada quien escogía la de su preferencia, de lo que si no hay dudas es que quien se subía a la más alta, en cada subida y bajada de aquel armatoste sentía que volaba, y por supuesto hubo más de alguno que al terminar el tiempo dado por el maquinista, tenían la sensación de haber perdido "algo", pues se buscaba y se buscaba y "aquello" sin aparecer, sino hasta después de pasados varios minutos y luego de haber recobrado la calma!

La gente era feliz! La alegría era notoria en cada persona.- De repente una "escaramuza" entre bolos, pero luego pasaba. Que unos dos que tres heridos o golpeados, pero la feria continuaba. Que alguna que otra "redada" de la benemérita Guardia Nacional o la Policía de Hacienda, pero igual, la fiesta tenía que continuar. Y continuaba hasta el amanecer. Así como se escribe, hasta el amanecer!!!

Luego todo llegaba a su final.- El comercio llegado buscaba otros horizontes, otros pueblos, otras ferias, nuestra gente volvía a lo cotidiano, a la rutina de siempre o como dirá alguien: ¡calabaza, calabaza, cada quien para su casa!. Esas eran nuestras fiestas de marzo de aquellos años. Son parte de nuestra historia, de nuestro acervo cultural, son parte importante de nuestro patrimonio, por eso son grandes, porque grande es nuestra gente.

Quiero remarcar, que las fiestas patronales se celebraban del 1 al 5 de Marzo. No obstante, en el año de 1989 el señor Hugo Salinas convenció al edil de esa época para agregarle más días a las fiestas y se comenzó a realizar del 1 al 1o de marzo. Por dicha acción que realizó el señor Salinas fue tildado de “loco chapucero”.

Es parte importante de los cambios que se han venido dando. También, el señor Salinas generó el cambio y en el 2009 pasaron a 9 reinas: militares, PNC, estudiantes, Medio Ambiente, Turismo, Casa de la Cultura, de la juventud, del carnaval, Jaripeo entre otras. También se incorporaron Cruz Roja y las reinas que llegaban desde los EE. UU.

Un saludo a todos aquellos comités que se fajaban para obtener fondos y celebrar nuestras fiestas, un reconocimiento a esa gran labor de entonces, sabemos que no fue fácil pues implicaba mucho trabajo, pero pudo más el deseo de generar alegría, de hacer grandes y más grandes aun nuestras fiestas de marzo.

 

Columnista

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Carlos A. Velásquez Blanco (El Master)

Fundador y columnista de Intipucacity, Director y Productor del programa de televisión "Punto de Vista" que se transmite en el estado de Virginia, además es corresponsal radial de varias estaciones en Latinoamérica

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Publicado por Intipucá City en Miércoles, 11 de diciembre de 2019

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