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Los perros callejeros en Intipucá: el reflejo de la inconciencia de nuestra sociedad

Sat, 16 No



Por Joaquín W. Chávez  (Director de investigación y redacción de www.intipucacity.com)

Hay una frase atribuida a Mahatma Gandhi que dice “la grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgado por la forma en que sus animales son tratados”. En sociedades convulsas como la nuestra, un problema social que tratamos de ignorar bajo la falsa idea de que no tiene solución o que no afecta mucho a la sociedad: es el de la reproducción desmesurada de perros y la falta de educación sobre la tenencia responsable de estos animales. Una de las manifestaciones más visibles de este problema son los canes callejeros, los cuales entran en conflicto con la ciudadanía, con consecuencias negativas para ambos: las personas sufren mordidas, y los perros son atacados mortalmente.

Muchos perros callejeros se pueden encontrar a diario en las calles de cualquier ciudad de El Salvador y no sólo en las ciudades, sino en playas, en balnearios públicos y en muchos sitios más. Andan en busca de algo que comer, usualmente basureros con desperdicios de comida, lo cual significa un problema de insalubridad; además son potenciales transmisores de una cantidad de virus, con especial temor de la población el de la rabia.  La rabia en el caso de El Salvador según fuentes del MINSAL el 99% de los casos de transmisión a los humanos es a través de la mordida de los perros; sin embargo es posible eliminar esta enfermedad vacunándolos, afortunadamente en nuestro país el último caso de rabia registrado en humanos fue en el año 2009, y fue a través de un contagio por mordedura de un canino.

Si bien se llevan más de 10 años sin casos de rabia, pero hemos sido testigos como las diferentes calles poco a poco se han convertido en una especie de perrera pública, con heces que los animales dejan a su paso, y por la basura esparcida en las aceras, cuando rompen las bolsas en busca de alimento. Pero la situación no termina ahí, la basura revuelta provoca mal olor y criaderos de moscas, lo que luego afecta la salud de las personas. Según estadísticas del Ministerio de Salud hasta el 2017, la población canina del país es alrededor de 723 mil 604 perros. Se calcula que de esa cifra, unos 108 mil son animales que viven en las vías públicas sin que tengan un control veterinario.

Para el caso particular de Intipucá, es normal ver en las calles caninos flacos, con sarna, pulgosos y descuidados los vemos ir de la "Ceca a la Meca" por las calles y aceras de este pueblo; muchos de ellos pertenecen a familias que en algún momento los adoptaron y luego se desentienden de ellos, sea por negligencia o porque no pueden mantenerlos y optan por abrirles las puertas, para que vayan en busca de comida. Otros, ya tienen como hogar las calles y se van reproduciendo con facilidad. Así es como las vías paulatinamente se han convertido en perreras públicas, "adornadas" por las heces que los animales dejan a su paso, y por la basura esparcida en las aceras, cuando rompen las bolsas en busca de alimento.

¿Quién responde?

El problema es muy complejo, se da casi en todos los países en vías de desarrollo como los de Latinoamérica, Asia o África. Desde los gobiernos anteriores no se realizaron políticas públicas encaminadas a tratar esta problemática, tampoco se dotó de herramientas legales o con recursos a las carteras de Estado; únicamente el Ministerio de Salud es que desarrolla alguns jornadas de vacunación, que al menos permite administrarles dosis antirrábicas; empero el problema se mantiene al no existir controles de natalidad entre los canes de la calle.

El artículo 4 del Código Municipal dice que es competencia de las alcaldías "la autorización y regulación de tenencia de animales domésticos y salvajes". Pero la disposición no se aplica. Solo se conoce de algunas municipalidades como las de San Salvador que cuando era administrada por el ahora presidente Nayib Bukele emitió ordenanza de regulación de animales y mascotas; estas ordenanzas y control de animales debe ser vigilada por el Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM), que para este caso, es inexistente en Intipucá.

La problemática de los perros callejeros no debe ser un tema menor. Es necesario sensibilizar a la sociedad respecto de lo que implica tener una mascota, junto con sus obligaciones y respeto por la vida. La adopción de mascotas se presenta como un primer paso para un nuevo modelo de convivencia, promoviendo una cultura de respeto y tenencia responsable de animales de compañía. Es por eso que se debe realizar un plan, donde se procure que las personas cultiven la tenencia responsable de mascotas, específicamente perros, donde la primera prioridad sea parar la multiplicación de estos animales.

Existen organizaciones como ARANI que buscan  inculcar la cultura de adopción de los perros que ya existen, haciendo un cambio drástico de enfoque; lo que significa desechar de una vez por todas el enfoque tradicional y negativo del exterminio por envenenamiento y sustituirlo por un enfoque positivo e humanitario. Además, es necesario educar a la población sobre el concepto de tenencia responsable de animales, para reducir el descuido, maltrato y abandono y sin dejar a un lado la reducción de la población de perros de la calle, por medio de la castración o esterilización masiva de los perros, para evitar su reproducción irresponsable.

Deberíamos entender que el perro es una criatura que el hombre nunca ha tenido que someter a su servicio y con el que no se ha visto envuelto en batallas. Parece que el canino formó una alianza con el hombre por su propia voluntad, y esta sólida sociedad se ha desarrollado sobre las bases de una mutua amistad y confianza. Según el economista  Philip Kotler, “una campaña social tiene como base la integración de cada individuo de la sociedad civil para generar un cambio positivo a ésta”;  urge adoptar cambios que nos permitan en primer lugar sensibilizarnos sobre el problema de los perros callejeros, pero acompañar el diagnóstico con soluciones.

¿Cómo entonces lograr un control efectivo de las poblaciones de perros de la calle? ¿Cómo proceder para que este control  se logre de una manera humanitaria y lleve a una mejoría en el bienestar de los perros, en armonía con el entorno humano?  Son preguntas difíciles. Si bien  no tenemos la respuesta perfecta, podemos adelantar algunos elementos de la misma: En primer lugar, se necesita hacer un cambio drástico de enfoque; esto significa desechar una vez por todas el enfoque tradicional y negativo del exterminio por envenenamiento y sustituirlo por un enfoque positivo e humanitario. Este último va más allá de tratar el  síntoma llamado “población del perros vagabundos o callejeros”, ya que se concentra en las causas del problema: ¿Cuáles son las fuentes de los perros callejeros y por qué existen dichas fuentes?

En segundo lugar, a cada municipalidad le corresponde asumir y desempeñar un papel de liderazgo con respeto al tema del manejo de los perros de la calle. Dados los vínculos entre este último y los temas de salud pública, convivencia ciudadana y medio ambiente, y tomando como base el enfoque integral y humanitario planteado anteriormente, la municipalidad debe diseñar una Política municipal de Manejo de Poblaciones caninas (callejeras). Destinada a contribuir a la disminución sensible de la población de perros callejeros y enfocada en las causas que originan el problema, para lo cual debe auxiliarse con las carteras de estado correspondiente como MINSAl, entre otras.

Estos son temas medulares que hay que trabajar a lo largo y ancho del país si se quiere reducir de manera significativa y sin crueldad la sobrepoblación de estos animales en el mediano o largo plazo. En nuestro municipio existen esfuerzos aislados como el que desarrolla el señor Hugo Salinas, que dedica sus propios fondos para comprarles comida a los perros de la calle. Se debería también emular ejemplos de otras ciudades como La Unión, donde un grupo de ciudadanos se han dedicado a instalar tubos de PVC adaptados como comedores públicos y pileta para conservar agua, de esta forma algunos voluntarios se acercan a depositar comida y agua limpia para los canes de la calle. Sin embargo, debe también contarse con respaldo del MINSAL en el tema de esterilización canina.

Abordar el problema es urgente, no solo para Intipucá sino para el país entero, no se puede pretender el concepto de “Surf City” sin ir acompañada con medidas como el abordaje del control de los perros de la calle que deambulan en cualquier sitio turístico de El Salvador y que incluso hasta en lugares privados; empero, también es de tener la plena conciencia que ningún esfuerzo de las autoridades puede ser significativo, sin nuestra colaboración como sociedad. En el mismo Intipucá también se debe tomar medidas de “humanización” del trato hacia los canes, para ir de una forma ordenada y planificada disminuyendo esa población de animales sin necesidad del envenenamiento. Bien lo decía Paul McCartney: pueden juzgar el verdadero carácter de una comunidad, por la forma en que trata sus animales.

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