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La educación y valores en Intipucá, un problema de familia, docentes y remesas

Wed, 09 Oc



Por Joaquín W. Chávez

Hace muchos años, de la vieja escuela de Intipucá egresó una prolífica generación de estudiantes que se convirtieron en profesionales, algunos que llegaron a ocupar magistraturas de la Corte Suprema de Justicia, Ingenieros Civiles con menciones honórificas y convertidos en catedráticos universitarios, agrónomos, entre otros; esta generación que logró coronar sus carreras universitarias fueron el boom inicial de profesionales de Intipucá, entre ellos tenemos a Edward Sidney Blanco, Efraín Maya Gallo, José Luis Díaz Cabrera, Hugo Salinas, Romeo Chávez Gallo, Marinela Díaz, Elizabeth Chávez Gallo, Bessy Lorena Blanco, Úrsulo Márquez, Rosalina Blanco, Carolina Blanco, Luis Alfredo Gallo entre otros.

Esta generación culminó sus carreras universitarias en medio de la convulsión social y política de la guerra civil de nuestro país. Tener esos resultados en medio de la crisis, llenaba de expectativas y esperanzas que esa generación de estudiante, convertidos en profesionales realizados, asumieran un papel protagónico para que las nuevas generaciones de estudiantes se inspiraran en sus ejemplos y buscaran sobresalir en lo académico. Empero, la migración masiva de finales de los 80s y principio de los 90s, más la desconexión de estos profesionales con su Intipucá natal, nos hicieron caer desde entonces, salvo pequeñas excepciones, en la cada vez mayor deficiencia de nuestros estudiantes.

El problema es complejo y conlleva muchas aristas que no se pretenden agotar ni abordar con la profundidad necesaria en esta pequeña columna, pero son dos cosas principalmente que marcan la pobreza de nuestra academia local y de la deficiencia de los estudiantes de Intipucá: la pérdida de los valores producto de la desintegración de las familias por la migración y la falta de vocación entre los que ejercen la docencia. En el primero de los casos es muy claro, que con la migración de los padres, éstos con las remesas suplen todo a sus hijos, y así se fue arraigando la ya famosa frase “que no le falte lo que a mí me faltó”, al tener todo a disposición y sin una orientación oportuna, los niños y adolescentes pierden el sentido de las aspiraciones académicas y su deseo de progreso se trasforma en deseo de migrar a cumplir su sueño americano; sumado a ello al no contar con la disciplina inmediata de sus padres, valores como el respeto se van dejando de practicar y las conductas se vuelven arrogantes, al sentirse tenerlo todo o casi todo.

El otro factor es la  falta de vocación y preparación del sector docente. Con el cierre de las Escuelas Normales, donde se daba una preparación integral a los docentes y con proliferación de las universidades privadas que cumplían con el mínimo de los estándares nacionales para poder graduar profesionales de la educación, la calidad de los docentes cada día fue disminuyendo. Recuerdo una conversación de hace un par de años con un docente, y le preguntaba qué opinaba de Nietzsche (yo hacía referencia al filósofo Alemán del siglo XIX) y  me contestó que de ellos únicamente había oído gotas de lluvia (canción del grupo de salsa Niche). Esto nomás a  manera de ejemplo de la calidad y capacidad de algunos de nuestros docentes.

Pasaron los años en los cuales por la Escuela de Intipucá desfilaron grandes maestros y maestras (se les puede llamar así con propiedad) como por ejemplo: Mario Luna Carcamo, Óscar Rolando Montesinos (maestro que su disciplina era su vocación; ponía a temblar a propios y extraños), Ana  Cecilia del Valle, Carmen Asturias. Elba Reyes de Blanco, Felix Angel Garciaguirre ,  Alicia de Garciaguirre, Leticia Lagos, Luis Enrique Reyes, Hernán  Amaya Gallo, Luis Maldonado, Enma Canales, Óscar Salvatierra, entre otros;  eran maestros autodidactas, formadores con la letra, la palabra y la corrección, incluida la física cuando se requería, la disciplina era parte fundamental en la formación de los estudiantes, y estaba también la postura de los padres en permitir que sus hijos fueran corregidos. La enseñanza incluía también la práctica de modales, en eso jugaba un papel importante la desaparecida materia Moral Urbanidad y Cívica.

El deterioro de nuestra educación no es exclusivo de Intipucá, a nivel nacional se ha visto un retroceso en los últimos 35 años. Ahora nos parece imposible creer que de nuestras aulas y universidad salieron grandes profesionales, dos nominados a premio Nobel (Armando Bukele y Salvador Moncada), un jurista de la Corte Internacional de Justicia (Gustavo Guerrero); Alicia Nash, Física e Ingeniera Aeroespacial y esposa del Nobel de Matemática John Nash, un Ganador del Certámen Internacional de Poesía Casa de las Américas (Roque Dalton) solo por mencionar  algunos ejemplos.  Pero en Intipucá es culpa no solo del gobierno sino de todos los actores locales por dejar que la educación se devaluara a la lamentable condición actual, siendo muy escasos los refuerzos de algunos en hacer algo por ayudar.

Es verdad que podemos culpar a las autoridades del Ministerio de Educación, mucho del deterioro comenzó con la reforma educativa implementada por el Ministerio de Educación que presidía Cecilia Gallardo de Cano, en el gobierno de Armando Calderón Sol. Empero, en esa aclamada reforma la educación deja de ser concebida como un derecho humano y un bien social cuya responsabilidad en el acceso, pertinencia y permanencia recae en el Estado, a ver la educación como un servicio, una mercancía, un objeto de asistencia social, e incluso, de caridad". Para esos años, se comienza a concebir la educación con principal énfasis en la educación básica, es decir de primero a sexto grado, para que la gente aprendiera a escribir más no a pensar, y es por ello vemos como en Intipucá se palpa bien este fenómeno, solo 3 de los 9 centros educativos del municipio poseen escuelas hasta el noveno grado y solamente uno posee bachillerato. La prioridad era enseñar a leer y no a desarrollas de forma integral las aptitudes de los estudiantes.

Las estadísticas del Ministerio de Educación establecen que la matrícula de los 9 centros de estudio con los cuenta el municipio de Intipucá, es de 1,636 estudiantes para el año 2019. De esta información, se desprende que el Complejo Educativo de Intipucá es el que posee la mayor matrícula, 855 estudiantes matriculados para el presente año lectivo. Sin embargo el Complejo parece haberse convertido en una maquila de niños y jóvenes donde se enseña solamente lo básico, a leer, a escribir menos, y a pensar muy poco. Es también reprobable que los jóvenes egresan manejando solamente una de las cuatro operaciones básicas de la matemática (la suma) y que los bachilleres resuelvan con dificultad algunas operaciones con el teorema de Pitágoras.

No recuerdo cuando fue la última vez que estudiantes de Intipucá participaran en juegos florales y ganaran algún concurso de poesía, olimpiadas de matemática o se ganara alguna beca presidencial por excelencia académica. Los estudiantes ahora, parece ser que únicamente sirven para participar en jornadas de abatización, limpieza, o para hacer presencia en algunos actos del parque central. Se ha perdido el rigor científico que debe prevalecer en los centros de estudios. Poco está haciendo la planta de docentes y la dirección del Complejo Educativo, para cambiar la suerte actual de las cosas, menos están haciendo los estudiantes, para cambiar las cosas, muy poco está haciendo la sociedad Intipuquense y nada las autoridades municipales.

La mayoría de ocasiones, identificamos las necesidades de los centros educativos a los simples problemas de infraestructura, techos, ventanas, puertas, pupitres, baños. Eso es muy importante, no hay discusión, pero el principal problema de la comunidad estudiantil está en el tema académico y pedagógico. Intipucá está estancada intelectualmente, y la diáspora debe identificar que ese el principal problema de nuestros niños y adolescentes. De no romper con ese círculo vicioso, las condiciones actuales no solo van a mantenerse, sino que se irán agravando, porque cada nueva generación parece replicar los errores de los anteriores y experimentar con equivocaciones nuevas. La educación debe ser integral, formativa y técnica. En Intipucá se debería buscar replicar experiencias exitosas de otros lugares; no se puede hablar de potenciar el turismo, si nuestros jóvenes no saben hablar bien el Inglés como en Acapulco, México; o Roatán, en Honduras. Por ello es muy interesante el proyecto emprendido por David “Jipito” Alvarado, en buscar potenciar las aptitudes técncias de los jóvenes, a través del aprendizaje práctico.

En 2018, según datos del Ministerio de Educación, el resultado obtenido en la PAES por los Alumnos del Complejo Educativo fue de 6.17, es un resultado necesario para aprobar con el mínimo, pero muy lejos del obtenido de otros pueblos que en teoría son hasta más remotos que el nuestro, como Concepción de Oriente que obtuvo 8.19, o el de Joateca en Morazán, que obtuvo 8.04.

El problema de la educación no pasa únicamente por pupitres en mal estado, sanitarios dañados entre otros; mucho de estos daños son producto de actos de indisciplina de los mismos estudiantes, con la tolerancia absoluta de sus padres, abuelos o encargados. Pasa también por falta de vocación de muchos docentes en el ejercicio de su profesión, falta de liderazgo en la dirección del plantel de maestros, y la pasividad de nosotros, la sociedad, en no ser agentes de cambio y mejora.

El reconocido escritor y pedagogo Paulo Freire decía una famosa frase “nadie se educa solo”, lo explicaba diciendo que el maestro que considera que su rol es similar al de los alumnos, o es un demagogo, o miente, o es un incompetente. Y concluía diciendo: toda educación es directiva; en palabras simples, el docente asume la responsabilidad de identificar las metas de la clase y luego desempeña un rol activo en explicar contenidos o habilidades a los alumnos. También existe la obligación de la familia en ser formadora en valores y disciplina.

La pregunta del millón, los nuevos profesionales intipuquenses: Claudia Rivera, Vilma Cristina Mejía, Lilibeth  Méndez, Walter Osvaldo Blanco, Adelson González,  Néffer Hernández, Ludwin Navarrete,  Alexander Benítez entre otros.  ¿Harán un mejor papel constructivo en pro del desarrollo de su municipio o quedaran en el anonimato como individuos que nunca hicieron nada por su prójimo.

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Publicado por Tvcable Intipuca Canal en Viernes, 20 de octubre de 2017

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