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Leonidas
López, hasta hace pocos años residía en el
Caserío “El Jicarito” entrada principal a Intipucá
y se desempeñaba como despachador de bebidas en “Billares
ADI.” frente a Infocentros del Barrio El Centro.
El
detenido Pedro Antonio Hernández, se dedica a la agricultura
y salir a divertirse con sus amigos; y que por cierto, a la hora
de su captura venía saliendo de la Fiesta que en ese momento
se amenizaba en la Pista de Baile; además miembros de la
directiva organizadora de esta fiesta, aseguran que les había
estado ayudando a vender bebida dentro de esta celebración
y que no había ingerido ninguna bebida alcohólica
durante estuvo frente a ellos (los directivos), y por lo tanto
al momento de ser aprehendido por la PNC, no puso ninguna resistencia
y se entregó con docilidad.
Se piensa
que su corte de cabello, su desbordado pantalón “jeans”
y su arete en el pabellón auricular izquierdo; es lo que
provocó sospechas en los policías. Pero sobre todo,
se sospecha de complicidad porque el “Picudo” tiene
algún parentesco familiar con la compañera de vida
de Pedro Antonio; quién sin duda alguna, después
de este percance, su vida no volverá a ser la misma.
Hasta
esta parte de mi artículo, tienen ustedes la versión
Policial de lo sucedido...he intentado hablar con los vecinos
del lugar para saber su versión, pero todos se muestran
muy herméticos y escurridizos a la hora de hablar del tema...lo
cierto es que logramos (junto a mis fuentes de información),
penetrar más a fondo y lo que obtuvimos es lo siguiente:
Personas
allegadas al Policía asesinado y al supuesto homicida,
coinciden en que ambos eran “amigos” o al menos tenían
una relación en la que ambos salían beneficiados;
es decir, que si bien era cierto que el ahora prófugo vendía
droga, pero también el ya fallecido agente, se lo permitía
a cambio de “favores económicos”....además,
fuentes extra oficiales afirman haber escuchado días antes
una conversación entre ellos (policía y asesino),
en la cuál el “Picudo” -como se le conoce al
prófugo- manifestaba su enojo o cansancio de darle su “Comisión”
al agente; éste reaccionó con un par de puñetazos
en el pecho hacia su “amigo”; a lo cuál respondió
“Picudo” con un “...esto no se queda así...”
Y
por si esto fuera poco, se menciona que el día del asesinato
lo que sucedió no fue una persecución, sino una
discusión, puesto que eran dos agentes, mas sin embargo,
uno de éstos se quedó a cierta distancia de la “persecución”
hacia “Picudo” por parte del difunto Policía.
La mayoría de personas se asombran del pobre proceder de
la Policía al tratar de capturar al criminal...incluso
se habla de una “conveniencia” en que se haya ido
y no se escuche su declaración en los Juzgados.
Las
hipótesis de este asesinato son muchas, serán las
investigaciones las que lleven a la aclaración de éste.
Lo
cierto es que el Agente José Nelson Beltrán Garay
dejó viuda a una Joven Esposa, y en la orfandad, a un niño
de tres años de edad; y a una familia sedienta de justicia.
Ellos se encuentran en la Colonia Peralta de Usulután.
Lo
cierto es que también el prófugo Leonidas López,
alias el “Picudo”, deja esperando, en su casa, a su
esposa y su bebé recién nacido.
Lo
cierto es que hay otra familia, otra esposa y otro pequeño
niño; que se preguntan qué tuvo que ver Pedro Antonio
Hernández en este crimen...y por qué tuvo que ser
tachado de “Delincuente” estando en la cárcel.
Lo
cierto es que la Policía Nacional Civil ha perdido a un
gran compañero de labores.
Lo
cierto es que la población de Intipucá se pregunta:
“¿En quién confiar cuando hasta la misma Seguridad
está Insegura?”

Si
posee alguna sugerencia, por favor dejenos saber.
fernandogranados@intipucacity.com
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