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Artículo # 06-2004.

“Seguridad Insegura”


El mes de Octubre ha empezado con una noticia impactante para la gente de Intipucá. Se trata del asesinato de un agente de la Policía Nacional Civil (PNC); quién respondía al nombre de José Nelson Beltrán Garay, de 26 años de edad. Dicho agente llevaba alrededor de dos años destacándose en el Puesto Policial de esta localidad.

El hecho ocurrió a las 12:10 de la madrugada del Domingo, 03 de Octubre. Todo empezó cuando dos de los agentes PNC que brindaban seguridad en los alrededores de la pista de baile de esta localidad, en una Fiesta a beneficio del Equipo Femenino “Águilas de Oro” de este domicilio; se percataron de una supuesta venta y distribución de droga, realizada por un sujeto que se encontraba ingiriendo bebidas alcohólicas en el “Cafetín Tito” del Barrio El Centro. Los dos agentes se acercaron a las afueras de dicho negocio esperando que saliera el sujeto; cuando de repente el sospechoso abandonó el lugar, dirigiéndose hacia su vivienda, éste fue perseguido por los dos agentes que aguardaban por él. A los pocos metros recorridos, el sospechoso de nombre Leonidas López, alias “Picudo” de aproximadamente 25 años de edad; sacó su arma Nueve Milímetros, y disparó en dos ocasiones al agente Beltrán Garay quién se le había acercado más que su otro compañero Policial; y le impactó en el Tórax y brazo derecho. El agente herido calló al piso perdiendo mucha sangre, quince minutos después moriría de asfixia camino al hospital debido a las balas penetradas en su organismo.

Mientras tanto, el agente Javier Cruz Larín quién acompañaba al Policía asesinado, dio persecución al sujeto que había disparado, pero todo fue inútil; ya que el sujeto armado se escapó entremezclándose en la oscuridad típica que predomina en las cercanías de La Panadería, Barrio El Calvario. Al volver al lugar de los hechos encontró a su compañero tendido en el suelo, que ya era auxiliado por José Ernesto Márquez, quién vive exactamente frente donde calló el agente herido

Diez minutos más tarde, la Calle Principal William Walker del Barrio El Centro (Sitio donde ocurrieron los hechos); era un tráfico de Agentes de la PNC y soldados de la Fuerza Armada, quiénes acudieron al lugar de inmediato para escuchar de labios del agente Cruz Larín, cómo había sucedido el homicidio. Y como es típico de Intipucá, los curiosos acudieron al lugar, asombrados y consternados con el hecho que hacía pocos minutos había sucedido. Entre los presentes fue arrestado y conducido al puesto Policial, el joven Pedro Antonio Hernández de 20 años de edad, que según los agentes, era cómplice del la muerte del Policía Beltrán Garay. El detenido fue trasladado a la jefatura Policial de La Unión, alrededor de la 1:30 a.m. Y guardó prisión hasta la tarde del Jueves, 07 de Octubre.

Leonidas López, hasta hace pocos años residía en el Caserío “El Jicarito” entrada principal a Intipucá y se desempeñaba como despachador de bebidas en “Billares ADI.” frente a Infocentros del Barrio El Centro.

El detenido Pedro Antonio Hernández, se dedica a la agricultura y salir a divertirse con sus amigos; y que por cierto, a la hora de su captura venía saliendo de la Fiesta que en ese momento se amenizaba en la Pista de Baile; además miembros de la directiva organizadora de esta fiesta, aseguran que les había estado ayudando a vender bebida dentro de esta celebración y que no había ingerido ninguna bebida alcohólica durante estuvo frente a ellos (los directivos), y por lo tanto al momento de ser aprehendido por la PNC, no puso ninguna resistencia y se entregó con docilidad.

Se piensa que su corte de cabello, su desbordado pantalón “jeans” y su arete en el pabellón auricular izquierdo; es lo que provocó sospechas en los policías. Pero sobre todo, se sospecha de complicidad porque el “Picudo” tiene algún parentesco familiar con la compañera de vida de Pedro Antonio; quién sin duda alguna, después de este percance, su vida no volverá a ser la misma.

Hasta esta parte de mi artículo, tienen ustedes la versión Policial de lo sucedido...he intentado hablar con los vecinos del lugar para saber su versión, pero todos se muestran muy herméticos y escurridizos a la hora de hablar del tema...lo cierto es que logramos (junto a mis fuentes de información), penetrar más a fondo y lo que obtuvimos es lo siguiente:

Personas allegadas al Policía asesinado y al supuesto homicida, coinciden en que ambos eran “amigos” o al menos tenían una relación en la que ambos salían beneficiados; es decir, que si bien era cierto que el ahora prófugo vendía droga, pero también el ya fallecido agente, se lo permitía a cambio de “favores económicos”....además, fuentes extra oficiales afirman haber escuchado días antes una conversación entre ellos (policía y asesino), en la cuál el “Picudo” -como se le conoce al prófugo- manifestaba su enojo o cansancio de darle su “Comisión” al agente; éste reaccionó con un par de puñetazos en el pecho hacia su “amigo”; a lo cuál respondió “Picudo” con un “...esto no se queda así...”

Y por si esto fuera poco, se menciona que el día del asesinato lo que sucedió no fue una persecución, sino una discusión, puesto que eran dos agentes, mas sin embargo, uno de éstos se quedó a cierta distancia de la “persecución” hacia “Picudo” por parte del difunto Policía. La mayoría de personas se asombran del pobre proceder de la Policía al tratar de capturar al criminal...incluso se habla de una “conveniencia” en que se haya ido y no se escuche su declaración en los Juzgados.

Las hipótesis de este asesinato son muchas, serán las investigaciones las que lleven a la aclaración de éste.

Lo cierto es que el Agente José Nelson Beltrán Garay dejó viuda a una Joven Esposa, y en la orfandad, a un niño de tres años de edad; y a una familia sedienta de justicia. Ellos se encuentran en la Colonia Peralta de Usulután.

Lo cierto es que también el prófugo Leonidas López, alias el “Picudo”, deja esperando, en su casa, a su esposa y su bebé recién nacido.

Lo cierto es que hay otra familia, otra esposa y otro pequeño niño; que se preguntan qué tuvo que ver Pedro Antonio Hernández en este crimen...y por qué tuvo que ser tachado de “Delincuente” estando en la cárcel.

Lo cierto es que la Policía Nacional Civil ha perdido a un gran compañero de labores.

Lo cierto es que la población de Intipucá se pregunta: “¿En quién confiar cuando hasta la misma Seguridad está Insegura?”

Si posee alguna sugerencia, por favor dejenos saber. fernandogranados@intipucacity.com

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