Gente
Playas
Cultura
Opinión
Enlaces
Eventos
Historia
Artículo
Archivos
El Amate
Negocios
Chatroom
Telefonos
Ubicación
Actualidad
Comentario
Americanos
Marzo 2006
Contacténos
Personalidad
Chismeando
El Salvador Con Su Gente

Artículo # 22-2006

MOTIVOS DEL ÉXODO SALVADOREÑO

Por: Fernando Granados

Al llegar los inmigrantes mexicanos caían en casas de amigos o parientes donde se hacinaban a menudo varias familias. Las leyes de la hospitalidad eran inviolables, a nadie se negaba techo y comida en los primeros días, pero después cada uno debía valerse solo. Venían de todos los pueblos al sur de la frontera en busca de trabajo, sin más bienes que la ropa puesta, un atado a la espalda y las mejores intenciones de salir adelante en esa Tierra Prometida, donde les habían dicho que el dinero crecía en los árboles y cualquiera bien listo podía convertirse en empresario, con un Cadillac propio y una rubia colgada del brazo. No les habían contado, sin embargo, que por cada afortunado cincuenta quedaban en el camino y otros cincuenta regresaban vencidos, que no serían ellos los beneficiados, estaban destinados a abrir paso a los hijos y los nietos nacidos en ese suelo hostil. No sospechaban las penurias del destierro, cómo abusarían de ellos los patrones y los perseguirían las autoridades, cuánto esfuerzo constaría reunir a la familia, traer a los niños y a los viejos, del dolor de decir adiós a los amigos y dejar atrás a sus muertos. Tampoco les advirtieron que pronto perderían sus tradiciones y el corrosivo desgaste de la memoria los dejaría sin recuerdos, ni que serían los más humillados entre los humildes. Pero si lo hubieran sabido, tal vez de todos modos habrían emprendido el viaje al norte.

No faltaba un puesto en su mesa para los recién llegados y los niños crecieron oyendo historias de pobres diablos que cruzaban la frontera escondidos como fardos en el doble fondo de un camión, saltaban de trenes en marcha, o se arrastraban bajo tierra por viejas alcantarillas, siempre con el terror de ser sorprendidos por la policía, la temida "Migra", y enviados de vuelta a su país en grillos, después de ser fichados como criminales. Muchos morían baleados por los guardias, también de hambre y de sed, otros se asfixiaban en compartimientos secretos de los vehículos de los "coyotes", cuyo negocio consistía en transportar a los desesperados desde México hasta un pueblo al otro lado".

Isabel Allende, "El Plan Infinito". (En referencia al cruce de mexicanos hacia los Estados Unidos de América en los años 50's y 60's)


(Un grupo de migrantes salvadoreños indocumentados llevan su ropa en bolsas de plástico mientras atraviesan el río en Calexico)

Actualmente, ya no son sólo los mexicanos los que arriesgan sus vidas atravezando la frontera para instalarse bajo la sombra del "Tío Sam"; ejemplo de ello es la comunidad salvadoreña dispersada en grandes ciudades como Los Ángeles, Washington (y su área metropolitana), New York, Houston, Miami y otras urbes del país del norte. El 90% de los salvadoreños que han salido de su nación, tienen como destino a los Estados Unidos y precisamente esta diáspora representa un 25% de toda la población salvadoreña existente. Según registros del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la población de salvadoreños oscila entre los 8 y 9 millones, de los cuales entre 1.5 y 3 millones habita en "El País de las Barras y las Estrellas". La cantidad de "guanacos" en la unión americana es un dato inexacto debido a que la emigración es un fenómeno clandestino del cual no tienen archivos específicos ni el gobierno salvadoreño ni el estadounidense, en un país salen sin declarar su verdadero destino y al otro entran burlando la seguridad fronteriza.

La guerra civil de los años 80's más el éxodo producido por la misma; nos ha dado como resultado tres tipos de salvadoreños: Los que se quedan en su país de origen, los que se van hacia "El País de las Maravillas" y los hijos de emigrantes salvadoreños nacidos en el suelo de USA. Existe un amplio acelerameiento de los que se van, comparado a los que nacen en tierras cuscatlecas y los nacidos en la mayor potencia mundial. Me refiero a los emigrantes, inmigrantes, migrantes, diáspora, departamento 15, el pulgarcito del norte o el nombre que se le quiera dar a las personas que abandonan el lugar que los vio nacer, su gente, su familia, sus costumbres, sus tradiciones, sus amigos, sus paisajes, sus playas, su raza, su idiosincracia; en fin...su ser original. Pero la pregunta de fondo en este artículo es: ¿Por qué emigran los salvadoreños? Para comenzar, ya no existe una guerra de la cual escapar como sucedió en las décadas 70, 80 y parte de los 90's. La respuesta no me la sacaré de la manga de la camisa, simplemente citaré algunos resultados del Informe de Desarrollo Humano El Salvador 2005 realizado por el PNUD, los cuales están basados en motivos puramente de condiciones de vida del posible inmigrante:

-Contamos con un índice de desarrollo humano a nivel nacional del 0.73 al año.

-544 mil 820 familias no tienen casa propia donde vivir, esto representa un 10 % de la población del "Pulgarcito de América".

-25 de cada 100 hogares no tienen agua potable.

-El 20 % de viviendas no cuenta con energía electrica.

-Cerca del 8 % de los salvadoreños no poseen una letrina o sanitario donde poder depositar sus desechos de excresión.

-Un 46 % de pobladores manifiestan no recibir un servicio de recolección de basura.

-La gran mayoría de la población rural aun sigue recibiendo un salario mínimo de hasta $158.00 mensuales (menos de $ 6.00 diarios), con familias numerosas en donde los niños se ven obligados a trabajar y abandonar la escuela, y en otros casos es el padre o una madre soltera la única persona encargada de mantener a flote económico el hogar.

-El perfil de la economía salvadoreña se distribuye de la siguiente manera: El 41 % de hogares vive en Pobreza Total, el 15 % se encuentra en Pobreza Extrema y un 26 % de familias están dentro de una Pobreza Relativa; por lo tanto, hablamos de un 82 % de viviendas sumergidas en cualquiera de las clasificaciones de la pobreza; deduciendo lógicamente que sólo el 18 % de compatriotas gozan de una posición "privilegiada" dentro del país, quienes en su mayoría radican en la capital, ocupan un cargo político y son accionista de una o más empresas "monstruos".

-La esperanza de vida promedio apenas llega a los 70 años de edad; el 10.4 % de los habitantes en El Salvador se estima que no sobrevirá hasta los 40 años de vida.

En El Salvador existe un sistema económico ilógico donde el costo de la vida de un hogar es superior al salario recibido por una familia, constituyendo de esta manera más consumo y menos producción; lo cual obliga a sus propios ciudadanos a "autoexiliarse" en el país del norte. El Salvador no tiene una política migratoria adecuada que incentive a sus habitantes a quedarse a trabajar; más bien la economía nacional estimula la emigración de nuestros conciudadanos, desterrándolos de su propia tierra.

En el caso específico de Intipucá no existe un estudio institucional que revele las causas del éxodo hacia los "Yunáis", pero considerando esta ciudad parte del tejido social que compone la actualidad de El Salvador, podemos tomarnos la libertad de atribuirle las causas anteriormente mencionadas; es decir, la situación del "Gran Arco de la Boca" no difiere mucho de la situación nacional en conjunto. Mas sin embargo es necesario recalcar una serie de características que hacen de la migración intipuqueña un fenómeno especial.

Desde mi punto de vista, en Intipucá hay dos corrientes causales de la emigración: La Realidad y La Mentalidad.

La Realidad de Intipucá: Es una "ciudad" con muy pocos empleos. A no ser que aparesca por ahí la albañilería en la construcción de una nueva casa o que necesiten mano de obra en los pocos cultivos que aun sobreviven cada invierno, la mayoría de personas no pueden aspirar a trabajar -aunque sea de vez en cuando-; los escasos puestos de trabajo seguros ya tienen bien afianzado a sus empleados (entre ellos la clínica, escuela, , Infocentros, alcaldía, Telecom, casa de la cultura, radio local y tres o cuatro tiendas que necesitan un mínimo personal para laborar por temporadas); y las oportunidades de entrar a un lugar de estos son muy reducidas. Es típico encontrarse en el parque central con gente desocupada (lamentablemente en su mayoría jóvenes llenos de energía), quienes se dedican a nada; unos porque dicen no tener necesidad y otros que manifiestan que "trabajan en buscar trabajo" no encuentran ni siquiera el puesto de "ayudante del ayudante del ayudante titular". El comercio brilla por su ausencia en la mal llamada "Ciudad del Dólar", desanimando así las intenciones de poner un tímido "negocito".

La Mentalidad de Intipucá: En Intipucá se aplica muchísimo, y al pié de la letra, aquella frase de "Nadie es profeta en su propia tierra"; carecemos del sentido de sensibilidad ante los talentos que surgen en nuestra comunidad; y ahí tenemos tanta fuga de intelectos hacia el extranjero, los cerebros se nos están escapando para buscar apoyo en el "Tío Sam". Músicos, cantantes, compositores, poetas, excelentes bailarines, dotados de buena actuación en el escenario, visionarios de negocios, DJ's, locutores, diestos en computación, bachilleres con ganas de ingresar a una universidad, etc. etc. están quedando en el olvido debido al abandono e indiferencia de los que tienen el sartén por el mango (alcaldía, autoridades educativas, encargados de promover cultura, y los famosos "dueños de Intipucá"). Debido a la mentalidad de que "Si es de Intipucá, no es bueno; si es de otro lugar, es buenísimo" la gente talentosa se ha ido, se está marchando y los pocos que aun quedan son grandes candidatos a futuros emigrantes. Los jóvenes sueñan hasta despiertos con llegar al país de las oportunidades y tarde o temprano (dependiendo el momento en que tengan el dinero para el "coyote"), se marcharán dejando atrás su niñez y juventud; algunos siendo bachilleres, otros con noveno grado y también aquellos que únicamente aprendieron a escribir su nombre y trazar unas líneas a las cuales le llaman "firma", porque alguien por ahí con muchos años encima les dijo "las letras no se comen". Otra mentalidad desde el exterior es que en Estados Unidos la vida es más sabrosa y color de rosa; lo cual ha transformado el pensamiento de nuestra gente a tal grado que todos quieren portar ropa y zapatos de marcas (Nike, Reebok, Puma, Paco Jeans, Sergio Valente, De la Renta, entre otras), y sus pies ya se volvieron alérgicos a los legendarios "Zapatos Burros" de ADOC; mientras en las ciudades de Estados Unidos los compatriotas portan con mucho orgullo patriótico sus camisas con frases como: "El Salvador, Pulgarcito de América", "Alguien que me quiere mucho fue a El Salvador y me trajo esta camisa", "Vengo de El Salvador, y tú ¿cuándo vas?" y así por el estilo las contradicciones de esta transculturación nos demuestran que los intipuqueños se van a Metrocentro, San Miguel a comer pizza y amburguesas acompañadas de Coca-Cola; mientras en los "Yunáis" los melancólicos emigrantes pagan altos precios por una pupusa, un tamal pizque, un atole o una horchata. Hoy en día esta mentalidad ha hecho que el campesino se olvide de su sombrero y nunca se despegue el celular de su cintura. La vida es irónica, ¿no?

Las dos corrientes causales de la emigración intipuqueña son los ingredientes principales del éxodo hacia el Norte. A simple vista, esta gente está en todo su derecho de buscar mejores oportunidades, mejores salarios, buenas condiciones de vida y superación personal; sin embargo, recordemos que la verdadera riqueza de un pueblo es su gente, y si la gente se está yendo, nos estamos quedando pobres -así de sencillo-; pobres de identidad, de ideas, de visión, de profesionalismo, de cultura...alguien dijo por ahí que no hay peor pobreza que ser pobre de la mente, ¿y los dólares dónde quedan? Estamos frente a un dilema: O somos ricos de mente o ricos de la cartera, y es ahí donde puede más la necesidad económica, realmente es difícil pensar bien con el estómago vacío.

La zona oriental es la región con más recepción de remesas familiares, La Unión es el departamento que posee los municipios situados en los primeros lugares de mayor percepción de ayuda proveniente del extranjero. A pesar de ello, Intipucá ocupa el lugar número 39 a nivel nacional entre los municipios que más dinero recibe de los Estados Unidos (el 41 % de hogares intipuqueños gozan de ayuda económica por parte de la diáspora). Un elevado porcentaje de intipuqueños (más del 80 %) manifiesta tener uno o más familiares redicados en USA.

Según censos recientes, Estados Unidos está a punto de sobrepasar los 300 millones de habitantes, y todos los cálculos a futuro indican que el país se encamina hacia una población de, cuando menos, 500 millones de pobladores para mediados del Siglo XXI.

Se emigra sin saber hablar inglés, excepto dos palabras dictadas por el diccionario de la angustia y necesidad: Money & Liberty y el resto es otra historia.nes de pobladores para mediados del



Si posée alguna sugerencia, por favor dejenos saber. fernandogranados@intipucacity.com

© Copyright-2003 Carlos A. Velásquez Blanco