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Artículo # 21-2006

EL INTIPUQUEÑO MÁS INFLUYENTE EN EL SALVADOR

Por: Fernando Granados

Transcurría la década de los años 60's en Intipucá y ese niño recorría las calles "polvosas" de verano, jugaba en las laderas "lodosas" de invierno y miraba con asombro los primeros "caminos empedrados". Esperaba con ansias el fin de semana para irse con sus padres a comer y beberse los cocos a orillas del Esterón, en donde se paseaba sin que lo sobreprotegieran porque la vida de aquel entonces marchaba en calma y sin agitaciones de violencia. La década de los 80's lo obligaría a salir del país, convirtiéndolo así en un emigrante...la vida con el "Tío Sam" no le pareció nada atractiva y en menos de un año volvió a su país, pero no a su natal Intipucá; estudiaría en medio de la guerra para graduarse como "abogado con experiencia incluída" porque desde la universidad tuvo acercamientos a los Tribunales y Juzgados de la capital salvadoreña. Su título se lo dedicaría a sus padres (Luis Alonso y María Elba) y a sus hermanos (Rosalina, Bessy Lorena, Luis Antonio y Alma Carolina). La vida le estaba guardando un sin fin de logros en su carrera: Juez, Fiscal, Magistrado Suplente en la Corte Suprema de Justicia, un Doctorado en Derecho Penal (España), "Profesor Invitado" en "Boston College Law School" de Boston, Massachusetts; dos nominaciones a Fiscal General de la República, profesor de la UCA, fundador de la Junta de Jueces Democráticos e Independientes de El Salvador, artífice de acusar a los culpables en el resonado caso "Jesuitas" (primera vez en la historia del país que se mandaba a la cárcel a Militares de "Alto Rango" del Estado Salvadoreño), junto a otros jueces rechazaron la ley "Anti-Pandillas" que el mismo ex-presidente Flores quiso implantar; reconocimientos por aquí, reconocimientos por allá...en fin: Un verdadero Orgullo de Intipucá. Estoy hablando del Licenciado Edward Sidney Blanco Reyes; hablamos con él y esto fue lo que sucedió:


(Conozca la vida de un profesional que trabaja para lo que estudió, exprimiendo al máximo su Título; sin ver en la emigración la panacea de sus problemas)

¿Qué recuerdos le dejaron sus primeros años de vida en Intipucá?

Nací el 12 de septiembre de 1961; soy el tercero de cinco hermanos, estudié de primero hasta sexto grado en la única escuela del pueblo. La vida trascendió entre la escuela, el pueblo y "La Laguna" (la finca que heredamos de mi padre). Esos son los tres puntos de referencia que tengo de mi niñez: La escuela, el pueblo y La Laguna. El pueblo que yo recuerdo de aquella época (que ahora lo veo tan lejano), era un pueblo con muy pocos habitantes, un pueblo con calles polvosas en verano, con calles lodosas en invierno y con algunas calles empedradas. Era un pueblo sin mucho desarrollo, sin mucho progreso; y como no teníamos otra referencia para comparar a Intipucá, no conocíamos otros lugares, otras ciudades para comparar y decir "estamos bien" o "estamos mal".

¿Se imaginaba en aquellos tiempos lo que ahora ha logrado ser y tener?

En esa época de la primaria que es muy corta (de 1 a 12 años de edad), casi que ningún niño puede apropiarse de su vida, sólo se dedica a disfrutar de su niñez. Y eso lo recuerdo como algo especial, con mucho cariño: Por el ambiente de armonía familiar que existía, habían muchas libertades de poder jugar con los amigos, no existían los traumas que se viven ahora: Inseguridad, riesgos y amenazas. Antes podíamos caminar sin que nos sobreprotegieran.

¿Qué legados heredó de su padre, el señor Luis Blanco?

En primer lugar, el afán de superación; él, aunque no lo vio, pero sí nos inculcó que debíamos prepararnos profesionalmente. Siempre nos pasaba metiendo miedo de que "¡No se vayan a quedar en este pueblo tan feo, sin desarrollo, estancado!" Siempre nos insistió "¡Ustedes no tienen que vivir en este pueblo!". Creo que sus acciones fueron coherentes con sus palabras, porque a pesar de que en Intipucá había hasta séptimo grado, él decidió mandarnos (a los hermanos mayores), a estudiar en San Miguel. El primer ejemplo que tengo de mi padre es el afán de superación.

En segundo lugar recuerdo las virtudes tanto de mi padre como de mi madre: Me enseñaron a ser ordenado, ser responsable, decir la verdad, ser honesto con uno mismo, ser correcto; son las cosas que nos inculcaron desde pequeños.

¿En qué momento de su vida y qué ambiente existía en El Salvador, cuando usted decide irse a los Estados Unidos?

Era una fase de adolescencia e inconciencia. En equella época, y todavía ahora, se puso de moda emigrar por muchas razones: Uno, por la incertidumbre que empezaba a vivirse en el país (finales de los 70's y principios de los 80's). Dos, la incertidumbre de los estudios. Tres, la inseguridad personal.

Especialmente en Intipucá, la gente no emigraba por razones económicas, como se ve ahora más evidente, sino que se emigraba por otras razones: Por estar a la moda, por la amenaza de guerra que se avecinaba y también porque las universidades estaban cerradas. La cosa se ponía más complicada.

¿Usted estaba estudiando cuando emigró?

Había terminado mi bachillerato en 1979; luego en 1980 las universidades estaban cerradas (año que se desperdició: Estuve trabajando en La Laguna). En 1981 tuve ese paso fugaz por Estados Unidos, menos de un año.

¿Qué enseñanza le dejó esta pequeña estadía fuera del país?

Fue una experiencia... tal vez no agradable, pero no me atrajo; nunca tuve planes de quedarme a vivir en Estados Unidos, no encontré ningún atractivo para vivir allá. Tú sabrás lo difícil que resulta para algunas personas emigrantes adaptarse a un país y a unas costumbres distintas; yo nunca hice el esfuerzo por saltar esa barrera, de acostumbrarme a ese nuevo estilo. Desde el día en que llegué, empecé a pensar en el día que debía regresar. Cuando uno se plantéa la vida de esa manera "Estoy aquí, pero me quiero regresar", está claro desde el principio que no quiere estar allí. De ese país no tengo recuerdos gratos ni agradables. Antes del año me vine a mi país.

Parece ser que optó por "la tercera vía": No le gustó la vida en el "Norte", pero tampoco quería quedarse en Intipucá. ¿Por qué?

Una vez que ya había terminado el bachillerato y después de haberme venido de los Estados Unidos, me vine a San Salvador para comenzar la carrera de Derecho en la universidad, que es prácticamente la profesión que mi padre nos "impuso" a los tres hermanos mayores. Al terminar la carrera empecé a estudiar en los tribunales, en donde he madurado mucho. Mi primer acercamiento a un tribunal fue cuando yo llevaba tres años estudiando la carrera (en 1985). En medio de la guerra le dediqué tiempo completo a mis estudios. Ahora mirando hacia atrás me doy cuenta que la inseguridad que se siente especialmente en San Salvador, no se sintió ni siquiera en la época de guerra. En tiempo de mis estudios universitarios sabíamos que estábamos viviendo una guerra, pero como que la capital se estaba reservando para el final de la guerra; entonces llevábamos una vida en relativa calma y normalidad. Me mantuve ajeno a la guerra, la vi lejana.

¿Está diciendo que la capital salvadoreña es un detonante que actualmente tiene más problemas que los que tuvo el país entero en período de guerra?

Claro. Ahora el problema de inseguridad es un problema muy agudo aquí en la capital; ni siquiera la "cantidad" que produjo la guerra, no la podemos percibir ahora que supuestamente estamos en ausencia de ésta. Pero la inseguridad y la delincuencia se han apoderado de la libertad de poder caminar tranquilos en la calle.

¿Podemos mencionar la corrupción también como un problema actual del país?

Sí; eso es común en todos los países latinoamericanos. La corrupción es un Cáncer que va minando las instituciones y las democracias. A medida que las instituciones no funcionan por presencia de corrupción, todo crece únicamente superficial; la economía no termina de despegar, las cosas se resuelven por las vías no legales. La corrupción detiene el desarrollo, fomenta desigualdadesy el favoritismo.

¿Qué cargos ha ocupado desde que se graduó de la universidad hasta la fecha?

Creo que es importante resaltar que en la época que empecé a estudiar sólo había derecho en dos universidades: En la Universidad "Doctor José Matías Delgado" y en la Universidad Salvadoreña Alberto Masferrer (USAM), ya que la Universidad Nacional estaba cerrada. Yo preferí estudiar en la USAM, de donde me gradué.

Comencé trabajando en los juzgados como auxiliar de un tribunal (Juzgado Tercero de lo Penal, San Salvador), tres años y medio después llegué a la Fiscalía General de la República y empecé a trabajar como Fiscal en Armenia, luego en Santa Ana, San Salvador, después en San Miguel y por último regresé a San Salvador con un ascenso y estuve trabajando otros tres años y medio en la Fiscalía, a la cual renuncié en 1991 después de tener algunas confrontaciones con el Fiscal General de la República por el caso que estábamos llevando, el caso de los asesinatos de los padres Jesuitas; luego retomé la acusación particular de este caso, pero ya no representaba a la Fiscalía, sino que representaba directamente a las víctimas de esos asesinatos. Al final de este juicio (septiembre de 1991), movido por el temor me fui del país hacia España, en donde estudié un Doctorado en Derecho Penal, en la ciudad de Granada, Andalucía; alli viví de 1991 a 1994. En 1994 estuve en "Boston College Law School" de Boston, Massachusetts como "Profesor Invitado" impartiendo un curso llamado "Los Derechos Humanos en las Prisiones", porque esa había sido la especialidad que había estudiado en España; eso me permitió impartir dicho curso en el año académico 1994-1995; esto me facilitó conocer un poco los Estados Unidos y viajar a Canadá, pero siempre con los deseos de volver a El Salvador, a pesar de estar en "buenas condiciones" como profesor invitado.

¿Qué cargos desempeña actualmente?

Tengo el cargo de Juez Quinto de Instrucción en San Salvador, además Magistrado Suplente de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia y tambien soy profesor de Derecho Procesal Penal de la Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas" (UCA).

¿Cuáles han sido los casos más difíciles que ha tenido a su cargo?

Como Fiscal, el caso de los asesinatos de los Jesuitas, acusar a los militares que mataron a los Jesuitas fue muy complicado por la trascendencia nacional e internacional que tuvo, por la naturaleza de la masacre, por las personas acusadas y víctimas: Por un lado, militares del ejército y representantes del Estado; por otro lado, académicos universitarios (como víctimas). A mi juicio, el caso de los Jesuitas fue "El comienzo del fin de la guerra". Ese ha sido mi caso más complicado, arriesgado, peligroso y tenso. A pesar de que cuando yo tomé este caso tenía tan sólo 28 años de edad, esto me hizo madurar. Generalmente un abogado no lleva casos de esa naturaleza a sus 28 años, por la incidencia en los gobiernos extranjeros: No sólo el gobierno salvadoreño, sino que también el gobierno español y estadounidense (por las nacionalidades de las víctimas).

Como Fiscal: Acusar a los culpables del caso Jesuitas. He tenido casos relevantes no por la naturaleza del delito, sino por la calidad de las personas: El caso de defraudación a la economía pública que se le atribuyó al presidente del Banco de Fomento Agropecuario; tambien otro caso de una disputa entre dos medianas empresas que tuvo mucha resonancia nacional. Y así otros casos de actos de defraudación, corrupción y administraciones fraudulentas.

¿Y cuál fue su resolución contra los culpables en el caso "Jesuitas"?

De los nueve miembros del ejército sentados en el banquillo de los acusados, un Tribunal de Jurado condenó a los dos de más alto rango: el Coronel Guillermo Alfredo Benavides Moreno y el Teniente Yusshy René Mendoza Vallecillos (Director y Asistente respectivamente, del Ejército Militar). El tribunal exoneró a los que ejecutaron materialemnte la masacre y los dos primeros fueron condenados a 30 años de prisión (la pena máxima de esa época), pero al final fueron liberados mediante la amnistía concertada en los acuerdos de paz, que liberaba a todos los involucrados en hechos de esa naturaleza. Ellos se beneficiaron de este decreto, la libertad de ellos fue negociada. Es decir que a estas alturas, de todas las personas que fueron enjuiciadas por ese caso, no hay ninguna en prisión.

¿Alguna vez lo han amenazado por el trabajo que realiza?

Sí; por el caso de los Jesuitas recibí amenazas un par de veces (llamadas telefónicas y papeles anónimos). Y como juez también recibí una amenaza, pero nada trascendente.

¿Cuáles son los mayores obstáculos a los que se enfrenta para aplicar la ley apegada a la Constitución?

Es la insuficiencia de las investigaciones que realizan los encargados de investigar delitos en el país: La Fiscalía y la Policía. No hay una investigación científica del delito, se hace recibir mucho en la prueba testimonial (que es una prueba muy desfasada, desgastada y controversial).

Otro de los problemas con los que nos encontramos los jueces en general son las presiones que pretenden ejercer los demás poderes (el ejecutivo en especial) y presiones de empresarios, sindicatos y medios de comunicación.

Otro problema grave es la naturaleza del delito; los acusados son delincuentes peligrosos, en su mayoría acusados por secuestro, violaciones, homicidios, etc. Juzgar a una persona por cualquier clase de delito implica una enemistad; y como este es un apaís tan pequeño, aquí nos vemos todos los días.

Esos son los tres obstáculos a los que se enfrenta la ley en El Salvador: Dificultad en la investigación del delito, presiones de grupos externos y la naturaleza de los delincuentes.

¿Cómo se desarrolló este año su participación de candidato a Fiscal General de la República?

Yo he sido candidato a Fiscal General en dos oportunidades. La primera hace seis años en donde se me presentaba como el profesional que tenían las universidades (y autoridades), porque yo he dedicado mi vida profesional al área penal de investigación de delitos, porque mis estudios están orientados a Derecho Penitenciario y por haber hecho algunos escritos...esto me ha colocado dentro de las candidaturas, pero me he "topado" con obstáculos de carácter político. A pesar de que la constitución dice que el cargo de Fiscal es autónomo e independiente de los demás órganos del Estado; en la práctica, el nombramiento del Fiscal se traduce en una simple negociación política y que tradicionalmente ha sido el partido de gobierno quien pone su propio Fiscal. Esta es una de las causas del "No Combate a la Corrupción", porque los fiscales no han sido independientes.

¿Está conforme con la elección del nuevo Fiscal General?

No. A mí siempre me han excluído por mi participación en el juicio del caso de los Jesuitas, porque he exigido públicamente a los demás poderes del Estado que dejen de interferir en la decisión de los jueces. También se me excluye por mi calidad de profesor en la UCA. Esto se ha coordinado para impedirme alcanzar algunos cargos. Pero yo creo que a la hora de nombrar funcionarios no debería verse si la persona es de izquierda o de derecha; debería de elegirse aquel que tenga suficientes cualidades. Aquí se está creyendo mucho en el partido, se olvidan que para resolver los problemas institucionales tienen que poner a la cabeza a una persona con capacidad.

Tengo entendido que en su lucha por lograr la plena independencia de los jueces, ha tenido roces hasta con el ex-presidente Francisco Flores, ¿cierto?

En calidad de juez soy fundador de una asociación que llamamos: Junta de Jueces Democráticos e Independientes, la fundé junto a otros jueces en el año 2001. Cuando el ex-presidente Flores propuso una ley anti-pandillas, que en términos generales decía que eran delito los tatuajes, las comunicaciones por señas (ademanes), la permanencia indebida en determinados lugares...y todo esto tenía unas penas muy altas. Muchos jueces nos opusimos porque los tatuajes y las señas no afectan a nadie. El concepto de pandilla, según estudios recientes, son grupos juveniles de solidaridad (entre ellos), de acompañamiento; y para integrar estos grupos son presas fáciles aquellos que vienen de familias desintegradas. La función del juez es interpretar las leyes y aplicarlas como él crea conveniente (siempre apegado a la constitución). Y allí surgió el conflicto porque los jueces mostramos resistencia en aplicar la ley de la forma que el ejecutivo (Francisco Flores) quería. El Estado de Derecho es donde se respeta la independencia de los poderes. Al final esta ley fue calificada de Inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia, lo cual vino a reforzar la tesis que siempre habíamos tenido, una ley así no podía ser aplicable; y así terminamos denunciándola en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Washington.

Volvamos al tema de Intipucá: ¿Cuáles son los vínculos que todavía lo unen a ese municipio?

En primer lugar, "La Laguna" es la finca o hacienda que heredamos de nuestro padre y cada 15 días voy con mi familia. En segundo lugar, la gente: Me gusta visitarlos y platicar con ellos, por las costumbres y su propia idiosincrasia; mucha gente sigue conservando las costumbres de antaño: Salir a la calle, sentarse en las aceras, la forma de hablar, la manera de ver las cosas, etc. Eso es lo que me acerca al pueblo.

¿En qué ha colaborado usted, como persona y como profesional, en el desarrollo de nuestra ciudad?

Intipucá ha tenido un desarrollo extraordinario desde el punto de vista de infraestructura, es inigualable; pero también hay que decir que la gente no está interesada en estudiar, sino más bien en emigrar. Cuando en la mente de los niños se les mete que la emigración es la meta, creo que se pierden todas las ilusiones. Intipucá tiene un estancamiento cultural, no tiene progreso; no hay comercio, no hay turismo, no hay cultura...no tiene ningún atractivo de ciudad. Me duele hablar así de mi pueblo, pero no ofrece atractivos para los turistas porque no se ha promovido esa parte; sin embargo Intipucá sigue siendo para mí, mi ciudad, por todo el cariño que le tengo, tengo un gran cariño por esas personas, me gusta visitarlas, platicar con ellas y ver como se desenvuelve el pueblo.

¿Por qué cree que los profesionales intipuqueños no se involucran de cerca en la solución de estos problemas?

Creo que aquí estamos esperando que "el otro" rompa el hielo. Por ejemplo a mí me encantaría que un día el alcalde, alguien de la escuela o de CONCULTURA me llame para dar una conferencia y poder explicarles la Constitución; me encantaría hacerlo porque son los temas que yo manejo. Y es probable que ellos (alcaldía, escuela y CONCULTURA), estén esperando mi propuesta. Es decir, hay un gran distanciamiento.

Pero en su caso particular, ¿cómo ha participado para que Intipucá sea un atractivo turístico y sobresalga intelectual y culturalmente?

La verdad es que no he participado en nada. Porque los primeros llamados a mejorar los municipios son sus alcaldías. Yo en realidad por el aprecio que le tengo al pueblo, a Intipucá voy nada más horas: Usualmente llego a dormir y regreso a mi casa. En verdad tengo que reconocer la parte que me corresponde, eso de no contribuir al desarrollo de mi pueblo en los aspectos que yo mismo he dicho que está estancado. La infraestructura está: El correo, casa de la cultura y mucho más. Existen pueblos que tienen festivales gastronómicos, tienen concurso de baile, llevan teatro, hay hoteles con piscinas...pero Intipucá no lo posée. La vida de Intipucá los sábados y domingos, es como la vida de los lunes y martes; no hay promoción de ninguna actividad, los fines de semana no tienen nada diferente. La playa está cerca, el entorno se presta para que a alguien se le ocurra la promoción del turismo y la cultura; tenemos una casa de la cultura muy bonita para tener proyección de películas, música, teatro, conferencias y más. En Intipucá hay muchos jóvenes sin rumbo, eso es una amenaza; son preocupantes los altos niveles de jóvenes alcohólicos que deambulan por las calles, son gente que nunca han escuchado una conferencia, nunca han tenido una entrevista con un psicólogo o nunca se les ha proyectado una película de los efectos del alcoholismo. Estamos hablando de un municipio que no sólo está estancado en turismo y cultura; sino que hay mucha vagancia y eso conlleva a lo que tú y yo sabemos ¿no? A la delincuencia, violencia e inseguridad.

Si usted fuera alcalde de Intipucá, ¿qué cambios haría para darle otra imagen al municipio?

Promover la cultura, hacer que Intipucá se identifique por algún evento todos los domingos, también promover el turismo, eliminar todo aquello que causa mal aspecto (basura, desorden, etc.), poner una ordenanza para controlar el consumo de bebidas alcohólicas. Trataría de hacer más atractivo el municipio; porque los pueblos no son grandes por sus casas (que valen mucho: Con aire acondicionado y azulejos); la grandeza de los pueblos reside en la proyección que tienen hacia afuera. Intipucá necesita lugares de esparcimiento. Yo estaría encantado de participar en talleres de enseñanza de oficios, pero eso le corresponde a los gobiernos locales.

¿Cree usted que el pueblo intipuqueño hizo la mejor elección (el pasado 12 de marzo), entre los cuatro candidatos a la alcaldía?

El actual alcalde tiene sus bondades: Es una persona que se ha preocupado por la limpieza del pueblo, por llevar agua a lugares donde no existía y algo más; pero todavía sigue pendiente proyectar hacia afuera el pueblo, que cuando se diga "Intipucá" deje de tener como única referencia "La Ciudad del Dólar".

En mi opinión, la gente desde su propia sencillez no se arriesgó a lo desconocido; sino que siguió confiando en el alcalde, esperando que haga mejores obras. Suceden cosas inexplicables a veces, porque los otros participantes han tenido mucha participación en su ciudad, han dejado muchas huellas en el pueblo (algunos más que otros, pero todos ellos lo han hecho), pero la gente quizás no logró confiar en que habría un mejor desarrollo y bienestar. A eso podría llamarle: "Miedo a lo Desconocido".

¿Está interesado en ser alcalde de Intipucá (algún día)?

No; por ahora no. El servicio que presto desde mi posición es muy importante y a nivel nacional; a lo mejor más adelante sí: Cuando me jubile.


Actualmente Edward Sidney Blanco Reyes vive en San Salvador con su esposa y sus cuatro hijos a quienes les brinda su amor y protección; además encara sus obligaciones como profesional con carácter y complementa su existir con el fútbol que es una gran pasión para él "juego en un equipo compuesto sólo por abogados aunque me estoy recuperando desde noviembre de una operación en la rodilla". Cada 15 días Edward hace su viaje desde la capital para recorrer esos cuatro kilómetros de Intipucá hasta "La Laguna", desviarse por una "callecita" a la derecha (cinco minutos antes de llegar al Esterón) y por fin arribar a lo que él llama: "Nuestro Paraíso" la finca, la hacienda, "La Laguna" ¡Hogar dulce hogar!

Si posée alguna sugerencia, por favor dejenos saber. fernandogranados@intipucacity.com

© Copyright-2003 Carlos A. Velásquez