| Transcurría
la década de
los años 60's en Intipucá y ese niño recorría
las calles "polvosas" de verano, jugaba en las laderas
"lodosas" de invierno y miraba con asombro los primeros
"caminos empedrados". Esperaba con ansias el fin de
semana para irse con sus padres a comer y beberse los cocos a
orillas del Esterón, en donde se paseaba sin que lo sobreprotegieran
porque la vida de aquel entonces marchaba en calma y sin agitaciones
de violencia. La década de los 80's lo obligaría
a salir del país, convirtiéndolo así en un
emigrante...la vida con el "Tío Sam" no le pareció
nada atractiva y en menos de un año volvió a su
país, pero no a su natal Intipucá; estudiaría
en medio de la guerra para graduarse como "abogado con experiencia
incluída" porque desde la universidad tuvo acercamientos
a los Tribunales y Juzgados de la capital salvadoreña.
Su título se lo dedicaría a sus padres (Luis Alonso
y María Elba) y a sus hermanos (Rosalina, Bessy Lorena,
Luis Antonio y Alma Carolina). La vida le estaba guardando un
sin fin de logros en su carrera: Juez, Fiscal, Magistrado Suplente
en la Corte Suprema de Justicia, un Doctorado en Derecho Penal
(España), "Profesor Invitado" en "Boston
College Law School" de Boston, Massachusetts; dos nominaciones
a Fiscal General de la República, profesor de la UCA, fundador
de la Junta de Jueces Democráticos e Independientes de
El Salvador, artífice de acusar a los culpables en el resonado
caso "Jesuitas" (primera vez en la historia del país
que se mandaba a la cárcel a Militares de "Alto Rango"
del Estado Salvadoreño), junto a otros jueces rechazaron
la ley "Anti-Pandillas" que el mismo ex-presidente Flores
quiso implantar; reconocimientos por aquí, reconocimientos
por allá...en fin: Un verdadero Orgullo de Intipucá.
Estoy hablando del Licenciado Edward Sidney Blanco Reyes; hablamos
con él y esto fue lo que sucedió:
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(Conozca
la vida de un profesional que trabaja para lo que estudió,
exprimiendo al máximo su Título; sin ver en
la emigración la panacea de sus problemas) |
¿Qué
recuerdos le dejaron sus primeros años de vida en Intipucá?
Nací
el 12 de septiembre de 1961; soy el tercero de cinco hermanos,
estudié de primero hasta sexto grado en la única
escuela del pueblo. La vida trascendió entre la escuela,
el pueblo y "La Laguna" (la finca que heredamos de mi
padre). Esos son los tres puntos de referencia que tengo de mi
niñez: La escuela, el pueblo y La Laguna. El pueblo que
yo recuerdo de aquella época (que ahora lo veo tan lejano),
era un pueblo con muy pocos habitantes, un pueblo con calles polvosas
en verano, con calles lodosas en invierno y con algunas calles
empedradas. Era un pueblo sin mucho desarrollo, sin mucho progreso;
y como no teníamos otra referencia para comparar a Intipucá,
no conocíamos otros lugares, otras ciudades para comparar
y decir "estamos bien" o "estamos mal".
¿Se
imaginaba en aquellos tiempos lo que ahora ha logrado ser y tener?
En
esa época de la primaria que es muy corta (de 1 a 12 años
de edad), casi que ningún niño puede apropiarse
de su vida, sólo se dedica a disfrutar de su niñez.
Y eso lo recuerdo como algo especial, con mucho cariño:
Por el ambiente de armonía familiar que existía,
habían muchas libertades de poder jugar con los amigos,
no existían los traumas que se viven ahora: Inseguridad,
riesgos y amenazas. Antes podíamos caminar sin que nos
sobreprotegieran.
¿Qué
legados heredó de su padre, el señor Luis Blanco?
En
primer lugar, el afán de superación; él,
aunque no lo vio, pero sí nos inculcó que debíamos
prepararnos profesionalmente. Siempre nos pasaba metiendo miedo
de que "¡No se vayan a quedar en este pueblo tan feo,
sin desarrollo, estancado!" Siempre nos insistió "¡Ustedes
no tienen que vivir en este pueblo!". Creo que sus acciones
fueron coherentes con sus palabras, porque a pesar de que en Intipucá
había hasta séptimo grado, él decidió
mandarnos (a los hermanos mayores), a estudiar en San Miguel.
El primer ejemplo que tengo de mi padre es el afán de superación.
En
segundo lugar recuerdo las virtudes tanto de mi padre como de
mi madre: Me enseñaron a ser ordenado, ser responsable,
decir la verdad, ser honesto con uno mismo, ser correcto; son
las cosas que nos inculcaron desde pequeños.
¿En
qué momento de su vida y qué ambiente existía
en El Salvador, cuando usted decide irse a los Estados Unidos?
Era
una fase de adolescencia e inconciencia. En equella época,
y todavía ahora, se puso de moda emigrar por muchas razones:
Uno, por la incertidumbre que empezaba a vivirse en el país
(finales de los 70's y principios de los 80's). Dos, la incertidumbre
de los estudios. Tres, la inseguridad personal.
Especialmente
en Intipucá, la gente no emigraba por razones económicas,
como se ve ahora más evidente, sino que se emigraba por
otras razones: Por estar a la moda, por la amenaza de guerra que
se avecinaba y también porque las universidades estaban
cerradas. La cosa se ponía más complicada.
¿Usted
estaba estudiando cuando emigró?
Había
terminado mi bachillerato en 1979; luego en 1980 las universidades
estaban cerradas (año que se desperdició: Estuve
trabajando en La Laguna). En 1981 tuve ese paso fugaz por Estados
Unidos, menos de un año.
¿Qué
enseñanza le dejó esta pequeña estadía
fuera del país?
Fue
una experiencia... tal vez no agradable, pero no me atrajo; nunca
tuve planes de quedarme a vivir en Estados Unidos, no encontré
ningún atractivo para vivir allá. Tú sabrás
lo difícil que resulta para algunas personas emigrantes
adaptarse a un país y a unas costumbres distintas; yo nunca
hice el esfuerzo por saltar esa barrera, de acostumbrarme a ese
nuevo estilo. Desde el día en que llegué, empecé
a pensar en el día que debía regresar. Cuando uno
se plantéa la vida de esa manera "Estoy aquí,
pero me quiero regresar", está claro desde el principio
que no quiere estar allí. De ese país no tengo recuerdos
gratos ni agradables. Antes del año me vine a mi país.
Parece
ser que optó por "la tercera vía": No
le gustó la vida en el "Norte", pero tampoco
quería quedarse en Intipucá. ¿Por qué?
Una
vez que ya había terminado el bachillerato y después
de haberme venido de los Estados Unidos, me vine a San Salvador
para comenzar la carrera de Derecho en la universidad, que es
prácticamente la profesión que mi padre nos "impuso"
a los tres hermanos mayores. Al terminar la carrera empecé
a estudiar en los tribunales, en donde he madurado mucho. Mi primer
acercamiento a un tribunal fue cuando yo llevaba tres años
estudiando la carrera (en 1985). En medio de la guerra le dediqué
tiempo completo a mis estudios. Ahora mirando hacia atrás
me doy cuenta que la inseguridad que se siente especialmente en
San Salvador, no se sintió ni siquiera en la época
de guerra. En tiempo de mis estudios universitarios sabíamos
que estábamos viviendo una guerra, pero como que la capital
se estaba reservando para el final de la guerra; entonces llevábamos
una vida en relativa calma y normalidad. Me mantuve ajeno a la
guerra, la vi lejana.
¿Está
diciendo que la capital salvadoreña es un detonante que
actualmente tiene más problemas que los que tuvo el país
entero en período de guerra?
Claro.
Ahora el problema de inseguridad es un problema muy agudo aquí
en la capital; ni siquiera la "cantidad" que produjo
la guerra, no la podemos percibir ahora que supuestamente estamos
en ausencia de ésta. Pero la inseguridad y la delincuencia
se han apoderado de la libertad de poder caminar tranquilos en
la calle.
¿Podemos
mencionar la corrupción también como un problema
actual del país?
Sí;
eso es común en todos los países latinoamericanos.
La corrupción es un Cáncer que va minando las instituciones
y las democracias. A medida que las instituciones no funcionan
por presencia de corrupción, todo crece únicamente
superficial; la economía no termina de despegar, las cosas
se resuelven por las vías no legales. La corrupción
detiene el desarrollo, fomenta desigualdadesy el favoritismo.
¿Qué
cargos ha ocupado desde que se graduó de la universidad
hasta la fecha?
Creo
que es importante resaltar que en la época que empecé
a estudiar sólo había derecho en dos universidades:
En la Universidad "Doctor José Matías Delgado"
y en la Universidad Salvadoreña Alberto Masferrer (USAM),
ya que la Universidad Nacional estaba cerrada. Yo preferí
estudiar en la USAM, de donde me gradué.
Comencé
trabajando en los juzgados como auxiliar de un tribunal (Juzgado
Tercero de lo Penal, San Salvador), tres años y medio después
llegué a la Fiscalía General de la República
y empecé a trabajar como Fiscal en Armenia, luego en Santa
Ana, San Salvador, después en San Miguel y por último
regresé a San Salvador con un ascenso y estuve trabajando
otros tres años y medio en la Fiscalía, a la cual
renuncié en 1991 después de tener algunas confrontaciones
con el Fiscal General de la República por el caso que estábamos
llevando, el caso de los asesinatos de los padres Jesuitas; luego
retomé la acusación particular de este caso, pero
ya no representaba a la Fiscalía, sino que representaba
directamente a las víctimas de esos asesinatos. Al final
de este juicio (septiembre de 1991), movido por el temor me fui
del país hacia España, en donde estudié un
Doctorado en Derecho Penal, en la ciudad de Granada, Andalucía;
alli viví de 1991 a 1994. En 1994 estuve en "Boston
College Law School" de Boston, Massachusetts como "Profesor
Invitado" impartiendo un curso llamado "Los Derechos
Humanos en las Prisiones", porque esa había sido la
especialidad que había estudiado en España; eso
me permitió impartir dicho curso en el año académico
1994-1995; esto me facilitó conocer un poco los Estados
Unidos y viajar a Canadá, pero siempre con los deseos de
volver a El Salvador, a pesar de estar en "buenas condiciones"
como profesor invitado.
¿Qué
cargos desempeña actualmente?
Tengo
el cargo de Juez Quinto de Instrucción en San Salvador,
además Magistrado Suplente de la Sala Constitucional de
la Corte Suprema de Justicia y tambien soy profesor de Derecho
Procesal Penal de la Universidad Centroamericana "José
Simeón Cañas" (UCA).
¿Cuáles
han sido los casos más difíciles que ha tenido a
su cargo?
Como
Fiscal, el caso de los asesinatos de los Jesuitas, acusar a los
militares que mataron a los Jesuitas fue muy complicado por la
trascendencia nacional e internacional que tuvo, por la naturaleza
de la masacre, por las personas acusadas y víctimas: Por
un lado, militares del ejército y representantes del Estado;
por otro lado, académicos universitarios (como víctimas).
A mi juicio, el caso de los Jesuitas fue "El comienzo del
fin de la guerra". Ese ha sido mi caso más complicado,
arriesgado, peligroso y tenso. A pesar de que cuando yo tomé
este caso tenía tan sólo 28 años de edad,
esto me hizo madurar. Generalmente un abogado no lleva casos de
esa naturaleza a sus 28 años, por la incidencia en los
gobiernos extranjeros: No sólo el gobierno salvadoreño,
sino que también el gobierno español y estadounidense
(por las nacionalidades de las víctimas).
Como
Fiscal: Acusar a los culpables del caso Jesuitas. He tenido casos
relevantes no por la naturaleza del delito, sino por la calidad
de las personas: El caso de defraudación a la economía
pública que se le atribuyó al presidente del Banco
de Fomento Agropecuario; tambien otro caso de una disputa entre
dos medianas empresas que tuvo mucha resonancia nacional. Y así
otros casos de actos de defraudación, corrupción
y administraciones fraudulentas.
¿Y
cuál fue su resolución contra los culpables en el
caso "Jesuitas"?
De
los nueve miembros del ejército sentados en el banquillo
de los acusados, un Tribunal de Jurado condenó a los dos
de más alto rango: el Coronel Guillermo Alfredo Benavides
Moreno y el Teniente Yusshy René Mendoza Vallecillos (Director
y Asistente respectivamente, del Ejército Militar). El
tribunal exoneró a los que ejecutaron materialemnte la
masacre y los dos primeros fueron condenados a 30 años
de prisión (la pena máxima de esa época),
pero al final fueron liberados mediante la amnistía concertada
en los acuerdos de paz, que liberaba a todos los involucrados
en hechos de esa naturaleza. Ellos se beneficiaron de este decreto,
la libertad de ellos fue negociada. Es decir que a estas alturas,
de todas las personas que fueron enjuiciadas por ese caso, no
hay ninguna en prisión.
¿Alguna
vez lo han amenazado por el trabajo que realiza?
Sí;
por el caso de los Jesuitas recibí amenazas un par de veces
(llamadas telefónicas y papeles anónimos). Y como
juez también recibí una amenaza, pero nada trascendente.
¿Cuáles
son los mayores obstáculos a los que se enfrenta para aplicar
la ley apegada a la Constitución?
Es
la insuficiencia de las investigaciones que realizan los encargados
de investigar delitos en el país: La Fiscalía y
la Policía. No hay una investigación científica
del delito, se hace recibir mucho en la prueba testimonial (que
es una prueba muy desfasada, desgastada y controversial).
Otro
de los problemas con los que nos encontramos los jueces en general
son las presiones que pretenden ejercer los demás poderes
(el ejecutivo en especial) y presiones de empresarios, sindicatos
y medios de comunicación.
Otro
problema grave es la naturaleza del delito; los acusados son delincuentes
peligrosos, en su mayoría acusados por secuestro, violaciones,
homicidios, etc. Juzgar a una persona por cualquier clase de delito
implica una enemistad; y como este es un apaís tan pequeño,
aquí nos vemos todos los días.
Esos
son los tres obstáculos a los que se enfrenta la ley en
El Salvador: Dificultad en la investigación del delito,
presiones de grupos externos y la naturaleza de los delincuentes.
¿Cómo
se desarrolló este año su participación de
candidato a Fiscal General de la República?
Yo
he sido candidato a Fiscal General en dos oportunidades. La primera
hace seis años en donde se me presentaba como el profesional
que tenían las universidades (y autoridades), porque yo
he dedicado mi vida profesional al área penal de investigación
de delitos, porque mis estudios están orientados a Derecho
Penitenciario y por haber hecho algunos escritos...esto me ha
colocado dentro de las candidaturas, pero me he "topado"
con obstáculos de carácter político. A pesar
de que la constitución dice que el cargo de Fiscal es autónomo
e independiente de los demás órganos del Estado;
en la práctica, el nombramiento del Fiscal se traduce en
una simple negociación política y que tradicionalmente
ha sido el partido de gobierno quien pone su propio Fiscal. Esta
es una de las causas del "No Combate a la Corrupción",
porque los fiscales no han sido independientes.
¿Está
conforme con la elección del nuevo Fiscal General?
No.
A mí siempre me han excluído por mi participación
en el juicio del caso de los Jesuitas, porque he exigido públicamente
a los demás poderes del Estado que dejen de interferir
en la decisión de los jueces. También se me excluye
por mi calidad de profesor en la UCA. Esto se ha coordinado para
impedirme alcanzar algunos cargos. Pero yo creo que a la hora
de nombrar funcionarios no debería verse si la persona
es de izquierda o de derecha; debería de elegirse aquel
que tenga suficientes cualidades. Aquí se está creyendo
mucho en el partido, se olvidan que para resolver los problemas
institucionales tienen que poner a la cabeza a una persona con
capacidad.
Tengo
entendido que en su lucha por lograr la plena independencia de
los jueces, ha tenido roces hasta con el ex-presidente Francisco
Flores, ¿cierto?
En
calidad de juez soy fundador de una asociación que llamamos:
Junta de Jueces Democráticos e Independientes, la fundé
junto a otros jueces en el año 2001. Cuando el ex-presidente
Flores propuso una ley anti-pandillas, que en términos
generales decía que eran delito los tatuajes, las comunicaciones
por señas (ademanes), la permanencia indebida en determinados
lugares...y todo esto tenía unas penas muy altas. Muchos
jueces nos opusimos porque los tatuajes y las señas no
afectan a nadie. El concepto de pandilla, según estudios
recientes, son grupos juveniles de solidaridad (entre ellos),
de acompañamiento; y para integrar estos grupos son presas
fáciles aquellos que vienen de familias desintegradas.
La función del juez es interpretar las leyes y aplicarlas
como él crea conveniente (siempre apegado a la constitución).
Y allí surgió el conflicto porque los jueces mostramos
resistencia en aplicar la ley de la forma que el ejecutivo (Francisco
Flores) quería. El Estado de Derecho es donde se respeta
la independencia de los poderes. Al final esta ley fue calificada
de Inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia, lo cual
vino a reforzar la tesis que siempre habíamos tenido, una
ley así no podía ser aplicable; y así terminamos
denunciándola en la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos, con sede en Washington.
Volvamos
al tema de Intipucá: ¿Cuáles son los vínculos
que todavía lo unen a ese municipio?
En
primer lugar, "La Laguna" es la finca o hacienda que
heredamos de nuestro padre y cada 15 días voy con mi familia.
En segundo lugar, la gente: Me gusta visitarlos y platicar con
ellos, por las costumbres y su propia idiosincrasia; mucha gente
sigue conservando las costumbres de antaño: Salir a la
calle, sentarse en las aceras, la forma de hablar, la manera de
ver las cosas, etc. Eso es lo que me acerca al pueblo.
¿En
qué ha colaborado usted, como persona y como profesional,
en el desarrollo de nuestra ciudad?
Intipucá
ha tenido un desarrollo extraordinario desde el punto de vista
de infraestructura, es inigualable; pero también hay que
decir que la gente no está interesada en estudiar, sino
más bien en emigrar. Cuando en la mente de los niños
se les mete que la emigración es la meta, creo que se pierden
todas las ilusiones. Intipucá tiene un estancamiento cultural,
no tiene progreso; no hay comercio, no hay turismo, no hay cultura...no
tiene ningún atractivo de ciudad. Me duele hablar así
de mi pueblo, pero no ofrece atractivos para los turistas porque
no se ha promovido esa parte; sin embargo Intipucá sigue
siendo para mí, mi ciudad, por todo el cariño que
le tengo, tengo un gran cariño por esas personas, me gusta
visitarlas, platicar con ellas y ver como se desenvuelve el pueblo.
¿Por
qué cree que los profesionales intipuqueños no se
involucran de cerca en la solución de estos problemas?
Creo
que aquí estamos esperando que "el otro" rompa
el hielo. Por ejemplo a mí me encantaría que un
día el alcalde, alguien de la escuela o de CONCULTURA me
llame para dar una conferencia y poder explicarles la Constitución;
me encantaría hacerlo porque son los temas que yo manejo.
Y es probable que ellos (alcaldía, escuela y CONCULTURA),
estén esperando mi propuesta. Es decir, hay un gran distanciamiento.
Pero
en su caso particular, ¿cómo ha participado para
que Intipucá sea un atractivo turístico y sobresalga
intelectual y culturalmente?
La
verdad es que no he participado en nada. Porque los primeros llamados
a mejorar los municipios son sus alcaldías. Yo en realidad
por el aprecio que le tengo al pueblo, a Intipucá voy nada
más horas: Usualmente llego a dormir y regreso a mi casa.
En verdad tengo que reconocer la parte que me corresponde, eso
de no contribuir al desarrollo de mi pueblo en los aspectos que
yo mismo he dicho que está estancado. La infraestructura
está: El correo, casa de la cultura y mucho más.
Existen pueblos que tienen festivales gastronómicos, tienen
concurso de baile, llevan teatro, hay hoteles con piscinas...pero
Intipucá no lo posée. La vida de Intipucá
los sábados y domingos, es como la vida de los lunes y
martes; no hay promoción de ninguna actividad, los fines
de semana no tienen nada diferente. La playa está cerca,
el entorno se presta para que a alguien se le ocurra la promoción
del turismo y la cultura; tenemos una casa de la cultura muy bonita
para tener proyección de películas, música,
teatro, conferencias y más. En Intipucá hay muchos
jóvenes sin rumbo, eso es una amenaza; son preocupantes
los altos niveles de jóvenes alcohólicos que deambulan
por las calles, son gente que nunca han escuchado una conferencia,
nunca han tenido una entrevista con un psicólogo o nunca
se les ha proyectado una película de los efectos del alcoholismo.
Estamos hablando de un municipio que no sólo está
estancado en turismo y cultura; sino que hay mucha vagancia y
eso conlleva a lo que tú y yo sabemos ¿no? A la
delincuencia, violencia e inseguridad.
Si
usted fuera alcalde de Intipucá, ¿qué cambios
haría para darle otra imagen al municipio?
Promover
la cultura, hacer que Intipucá se identifique por algún
evento todos los domingos, también promover el turismo,
eliminar todo aquello que causa mal aspecto (basura, desorden,
etc.), poner una ordenanza para controlar el consumo de bebidas
alcohólicas. Trataría de hacer más atractivo
el municipio; porque los pueblos no son grandes por sus casas
(que valen mucho: Con aire acondicionado y azulejos); la grandeza
de los pueblos reside en la proyección que tienen hacia
afuera. Intipucá necesita lugares de esparcimiento. Yo
estaría encantado de participar en talleres de enseñanza
de oficios, pero eso le corresponde a los gobiernos locales.
¿Cree
usted que el pueblo intipuqueño hizo la mejor elección
(el pasado 12 de marzo), entre los cuatro candidatos a la alcaldía?
El
actual alcalde tiene sus bondades: Es una persona que se ha preocupado
por la limpieza del pueblo, por llevar agua a lugares donde no
existía y algo más; pero todavía sigue pendiente
proyectar hacia afuera el pueblo, que cuando se diga "Intipucá"
deje de tener como única referencia "La Ciudad del
Dólar".
En
mi opinión, la gente desde su propia sencillez no se arriesgó
a lo desconocido; sino que siguió confiando en el alcalde,
esperando que haga mejores obras. Suceden cosas inexplicables
a veces, porque los otros participantes han tenido mucha participación
en su ciudad, han dejado muchas huellas en el pueblo (algunos
más que otros, pero todos ellos lo han hecho), pero la
gente quizás no logró confiar en que habría
un mejor desarrollo y bienestar. A eso podría llamarle:
"Miedo a lo Desconocido".
¿Está
interesado en ser alcalde de Intipucá (algún día)?
No;
por ahora no. El servicio que presto desde mi posición
es muy importante y a nivel nacional; a lo mejor más adelante
sí: Cuando me jubile.
Actualmente
Edward Sidney Blanco Reyes vive en San Salvador con su esposa
y sus cuatro hijos a quienes les brinda su amor y protección;
además encara sus obligaciones como profesional con carácter
y complementa su existir con el fútbol que es una gran
pasión para él "juego en un equipo compuesto
sólo por abogados aunque me estoy recuperando desde noviembre
de una operación en la rodilla". Cada 15 días
Edward hace su viaje desde la capital para recorrer esos cuatro
kilómetros de Intipucá hasta "La Laguna",
desviarse por una "callecita" a la derecha (cinco minutos
antes de llegar al Esterón) y por fin arribar a lo que
él llama: "Nuestro Paraíso" la finca,
la hacienda, "La Laguna" ¡Hogar dulce hogar!
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