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A
finales de marzo 2005, el agente de la Policia Nacional Civil
(PNC), Javier Cruz Larín me pidió que conversara
con él por un momento. Acepté con mucho gusto su
petición y empezó a expresarme su malestar a causa
de dicho artículo. Los argumentos del agente parecían
no convercerlo ni a él mismo:
En
primer lugar, me dijo, "usted no es Fiscal para investigar
rumores de la población". Segundo, continuó,
"su intención en esa noticia es desprestigiar la policía
de Intipucá". Tercero, "en Intipucá sólo
me conocen como Larín; en cambio usted ha escrito mi nombre
completo". Y por último, "usted menciona el lugar
donde vivía mi compañero difunto, el agente Beltrán
Garay, además dice que él dejó una esposa
viuda y a un niño huérfano…esas cosas no las
debe de saber el público".
Además
de su argumentación, Cruz Larín ofreció demandarme
por medio de su "abogado", quién lo había
orientado en la lectura del artículo, mostrándole
uno a uno todos los supuestos "delitos" en que yo me
había metido.
Llegó
mi turno para responder a cada uno de sus argumentos: En primer
lugar, le dije, investigar no es exclusividad de fiscales, sino
también de periodistas y no eran simples rumores, sino
declaraciones de testigos que por miedo a represalias me pidieron
omitir sus nombres. Segundo, continué, no escribo para
desprestigiar, más bien lo hago para informar a los intipuqueños
radicados en el extranjero. Tercero, es ilógico tomar como
delito que un periodista llame por su nombre completo a un agente
de la PNC. Y por último, no creo que mencionar el lugar
de residencia de un difunto, ofenda su honor, tampoco se puede
considerar insulto expresar que el asesinato de este agente dejó
como resultado una esposa viuda y un niño en la horfandad.
El
policía insistió en la discusión. Le propuse
una reunión en la que ambos analizáramos detenidamente
el tan citado artículo; él aceptó y programamos
el encuentro para el fin de semana próximo.
La
idea de una demanda me atemorizaba; no porque yo resultaria culpable,
sino por el tiempo que duraría el proceso. Para esa época
me había trasladado a vivir a San Miguel: De la Universidad
salía hacia alguna de las radios en donde yo trabajaba
(Radio Chaparrastique y Radio Pantera). La rutina se repetía
de lunes a viernes, permitiéndome visitar Intipucá
únicamente el sábado o el domingo. Una demanda me
hubiera perjudicado en el estudio o en el trabajo; incluso en
ambas cosas.
Los
días anteriores a la reunión los pasé preguntándome:
¿Por qué si este artículo se publicó
hace 7 meses, este policía me reclama hasta hoy? ¿Quién
se había dado la tarea de mostrarle esta noticia y se tomó
la molestia de explicarle los supuestos delitos que yo cometia
en este reporte? ¿Quién era el abogado que lo estaba
asesorando tan mal?
Mis
maestros de Ciencias de la Comunicación no encontraron
ninguna falta de ética periodística en mi escrito.
Me informé con amigos periodistas a cerca del contenido
de mi reporte, y ellos no se explicaban por qué podría
alguien demandarme. Finalmente visité al licenciado Maclin
Gilberto Portillo Gámez (Juez del Tribunal de Sentencia),
quién después de leér todo el artículo
me dijo: "En esta noticia no hay delito. Lo que sí
hay es un Periodísmo Investigativo".
Dos
días antes de ir a Intipucá, llamé al agente
Larín para confirmar nuestra reunión... y mi sorpresa
fue que me pidió disculpas por los reclamos de la vez anterior.
Dijo que no necesitaba de reuniones ni mucho menos de demandas;
porque al igual que él, yo simplemente hacía mi
trabajo de comunicador. Me confesó que en ese momento había
actuado presionado porque en la jefatura policial estaba la persona
que lo empujaba a demandarme. No podía creer quién
estaba detrás de todo esto: nada más y nada menos
que el candidato a la alcaldía de Intipucá por el
PCN, Hugo Salinas.
Recordé
de inmediato que Hugo se encontraba junto a Larín, antes
de que este me hiciera los reclamos, pero en aquel momento no
sospeché nada debido a que ya es una tradición ver
al señor Salinas en la casa ocupada como base policial,
pero nunca imaginé que hiciera visitas en calidad de abogado.
Dos
días después que el agente policial Javier Cruz
Larín se disculpara y me lo confesara todo por teléfono,
justamente el sábado que nos reuniríamos, fue atropellado
por un automóvil, mientras hacía la señal
de Alto en un retén sobre la carretera del Litoral a la
altura del cantón La Leona, frente al desvío que
conduce a la playa El Icacal, fue arrastrado por el vehículo
unos 20 metros de donde estaba parado. Murió como los grandes
oficiales que luchan por el orden y la seguridad ciudadana. Murió
cumpliendo su deber (Que Descanse en Paz).
En
noviembre pasado aún persistía en mí la curiosidad
por saber más de cómo sucedió el intento
de enjuiciarme del prestigioso abogado Salinas. Dos policias destacados
en Intipucá, cuyos nombres no mencionaré por el
momento, me proporcionaron información clave; parte de
sus declaraciones son las siguientes: "Hugo viene a nuestra
jefatura casi todos los días, se pasa horas y horas aquí…creo
que esta casa es propiedad de su padre o de él, a lo mejor
es por eso viene a la hora que le da la gana…incluso nos
regala muchas cosas, pero después se lo dice a todo mundo
para ganar votos en su campaña… en cierta ocasión
trajo su computadora portátil (Laptops), la conectó
a la línea de teléfono y entró a Internet
(www.intipucacity.com)
para mostrar una noticia o artículo y dijo que lo escrito
daba una mala imagen de nosotros allá en Washington…convenció
a Larín de que usted lo ofendía en ese reporte,
y al parecer nuestro compañero difunto le prestó
atención, pero nosotros no le dimos importancia porque
sólo nos quería utilizar para demandarlo a usted
y esa es una gran culerada…después de traer su computadora,
trajo el artículo impreso en hojas de papel insistiendo
en que la noticia contenía delitos y todos los días
le pasaba preguntándo a Larín que cuándo
iba a poner la demanda en contra del periodista de cuarta, Fernando
Granados…finalmente para quitarle el joder, Larín
te atacó verbalmente mientras Hugo escuchaba".
Estas
declaraciones acabaron de convercerme que Hugo Salinas juega al
abogado; hace unos 3 años, previo a una entrevista que
me concedió en la radio de Intipucá, me confesó
poseer una licenciatura en Trabajo Social y por último
leí por la internet que se declaraba Agrónomo. Ahora
no sé con qué título de profesión
referirme a este ilustre personaje. Pero de lo que sí estoy
seguro es de que Hugo Salinas es mi fiel lector, no se pierde
ninguno de mis artículos, los leé de principio a
fin; los analiza, les dedica tiempo y hasta les encuentra delitos
para soñar que él es un abogado. Gracias por ser
mi fanático número uno, Hugo.
Pero
¿acaso Hugo no debería apoyar el talento de jóvenes
intipuqueños o impulsar a la gente que trata de ganarse
la vida de alguna manera; en vez de ponerse a demandar? Y ¿no
tendrá la suficiente valentía para demandarme directamente
él, sin utilizar a terceras personas? ¿Por qué
se metió con un artículo que ni siquiera mencionaba
su nombre? ¿No debería mejor dedicar su tiempo a
enseñarles a usar la computadora a los polícias
y no meterles sizañas? ¿No es Hugo el que se jacta
de tener "Normas de Urbanidad": respetar para que lo
respeten, no meterse en lo que no le importa? ¿No pensó
que utilizando la línea telefónica para meter veneno
se dejaría de constestar una llamada de emergencia? ¿Por
qué tenía que ser yo la víctina de los problemas
personales entre Hugo Salinas y Carlos A. Velásquez? Que
¿no era Hugo la persona que hace lo que dice y dice lo
que hace?
Perfectamente
sé que no contestará a estas preguntas porque su
apretada agenda no se lo permitirá, pero es muy probable
que ahora sí tenga los "huevos", como dice él,
para demandarme. Sin embargo le recuerdo al "abogado"
Salinas que toda demanda tiene su contra-demanda que puede perder
y que demandar no necesariamente significa encarcelar.
Si
Hugo Salinas quiere pruebas de lo que he dicho, con mucho gusto
se las daré, y si desea testigos, los tendrá.
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