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Artículo # 19-2006

La Cobardía en su Máxima Expresión

Por: Fernando Granados

En toda profesión u oficio de la vida, nos encontramos con altos y bajos, con aplausos o rechazos, con desprecio o con apoyo, con gente que sabe valorar el trabajo y con individuos que tratan de manchar ese esfuerzo.

A raíz de un comentario hecho por Joaquín Chávez "El Chero" en su última edición del 2005, he recibido una gran cantidad de mensajes que buscan saber de qué se trata cuando "El Chero" habla de mi Artículo # 06-2004 “Seguridad Insegura”, el cuál estuvo a punto de ser pretexto para una demanda judicial y de que yo escribo con temor…

A finales de marzo 2005, el agente de la Policia Nacional Civil (PNC), Javier Cruz Larín me pidió que conversara con él por un momento. Acepté con mucho gusto su petición y empezó a expresarme su malestar a causa de dicho artículo. Los argumentos del agente parecían no convercerlo ni a él mismo:

En primer lugar, me dijo, "usted no es Fiscal para investigar rumores de la población". Segundo, continuó, "su intención en esa noticia es desprestigiar la policía de Intipucá". Tercero, "en Intipucá sólo me conocen como Larín; en cambio usted ha escrito mi nombre completo". Y por último, "usted menciona el lugar donde vivía mi compañero difunto, el agente Beltrán Garay, además dice que él dejó una esposa viuda y a un niño huérfano…esas cosas no las debe de saber el público".

Además de su argumentación, Cruz Larín ofreció demandarme por medio de su "abogado", quién lo había orientado en la lectura del artículo, mostrándole uno a uno todos los supuestos "delitos" en que yo me había metido.

Llegó mi turno para responder a cada uno de sus argumentos: En primer lugar, le dije, investigar no es exclusividad de fiscales, sino también de periodistas y no eran simples rumores, sino declaraciones de testigos que por miedo a represalias me pidieron omitir sus nombres. Segundo, continué, no escribo para desprestigiar, más bien lo hago para informar a los intipuqueños radicados en el extranjero. Tercero, es ilógico tomar como delito que un periodista llame por su nombre completo a un agente de la PNC. Y por último, no creo que mencionar el lugar de residencia de un difunto, ofenda su honor, tampoco se puede considerar insulto expresar que el asesinato de este agente dejó como resultado una esposa viuda y un niño en la horfandad.

El policía insistió en la discusión. Le propuse una reunión en la que ambos analizáramos detenidamente el tan citado artículo; él aceptó y programamos el encuentro para el fin de semana próximo.

La idea de una demanda me atemorizaba; no porque yo resultaria culpable, sino por el tiempo que duraría el proceso. Para esa época me había trasladado a vivir a San Miguel: De la Universidad salía hacia alguna de las radios en donde yo trabajaba (Radio Chaparrastique y Radio Pantera). La rutina se repetía de lunes a viernes, permitiéndome visitar Intipucá únicamente el sábado o el domingo. Una demanda me hubiera perjudicado en el estudio o en el trabajo; incluso en ambas cosas.

Los días anteriores a la reunión los pasé preguntándome: ¿Por qué si este artículo se publicó hace 7 meses, este policía me reclama hasta hoy? ¿Quién se había dado la tarea de mostrarle esta noticia y se tomó la molestia de explicarle los supuestos delitos que yo cometia en este reporte? ¿Quién era el abogado que lo estaba asesorando tan mal?

Mis maestros de Ciencias de la Comunicación no encontraron ninguna falta de ética periodística en mi escrito. Me informé con amigos periodistas a cerca del contenido de mi reporte, y ellos no se explicaban por qué podría alguien demandarme. Finalmente visité al licenciado Maclin Gilberto Portillo Gámez (Juez del Tribunal de Sentencia), quién después de leér todo el artículo me dijo: "En esta noticia no hay delito. Lo que sí hay es un Periodísmo Investigativo".

Dos días antes de ir a Intipucá, llamé al agente Larín para confirmar nuestra reunión... y mi sorpresa fue que me pidió disculpas por los reclamos de la vez anterior. Dijo que no necesitaba de reuniones ni mucho menos de demandas; porque al igual que él, yo simplemente hacía mi trabajo de comunicador. Me confesó que en ese momento había actuado presionado porque en la jefatura policial estaba la persona que lo empujaba a demandarme. No podía creer quién estaba detrás de todo esto: nada más y nada menos que el candidato a la alcaldía de Intipucá por el PCN, Hugo Salinas.

Recordé de inmediato que Hugo se encontraba junto a Larín, antes de que este me hiciera los reclamos, pero en aquel momento no sospeché nada debido a que ya es una tradición ver al señor Salinas en la casa ocupada como base policial, pero nunca imaginé que hiciera visitas en calidad de abogado.

Dos días después que el agente policial Javier Cruz Larín se disculpara y me lo confesara todo por teléfono, justamente el sábado que nos reuniríamos, fue atropellado por un automóvil, mientras hacía la señal de Alto en un retén sobre la carretera del Litoral a la altura del cantón La Leona, frente al desvío que conduce a la playa El Icacal, fue arrastrado por el vehículo unos 20 metros de donde estaba parado. Murió como los grandes oficiales que luchan por el orden y la seguridad ciudadana. Murió cumpliendo su deber (Que Descanse en Paz).

En noviembre pasado aún persistía en mí la curiosidad por saber más de cómo sucedió el intento de enjuiciarme del prestigioso abogado Salinas. Dos policias destacados en Intipucá, cuyos nombres no mencionaré por el momento, me proporcionaron información clave; parte de sus declaraciones son las siguientes: "Hugo viene a nuestra jefatura casi todos los días, se pasa horas y horas aquí…creo que esta casa es propiedad de su padre o de él, a lo mejor es por eso viene a la hora que le da la gana…incluso nos regala muchas cosas, pero después se lo dice a todo mundo para ganar votos en su campaña… en cierta ocasión trajo su computadora portátil (Laptops), la conectó a la línea de teléfono y entró a Internet (www.intipucacity.com) para mostrar una noticia o artículo y dijo que lo escrito daba una mala imagen de nosotros allá en Washington…convenció a Larín de que usted lo ofendía en ese reporte, y al parecer nuestro compañero difunto le prestó atención, pero nosotros no le dimos importancia porque sólo nos quería utilizar para demandarlo a usted y esa es una gran culerada…después de traer su computadora, trajo el artículo impreso en hojas de papel insistiendo en que la noticia contenía delitos y todos los días le pasaba preguntándo a Larín que cuándo iba a poner la demanda en contra del periodista de cuarta, Fernando Granados…finalmente para quitarle el joder, Larín te atacó verbalmente mientras Hugo escuchaba".

Estas declaraciones acabaron de convercerme que Hugo Salinas juega al abogado; hace unos 3 años, previo a una entrevista que me concedió en la radio de Intipucá, me confesó poseer una licenciatura en Trabajo Social y por último leí por la internet que se declaraba Agrónomo. Ahora no sé con qué título de profesión referirme a este ilustre personaje. Pero de lo que sí estoy seguro es de que Hugo Salinas es mi fiel lector, no se pierde ninguno de mis artículos, los leé de principio a fin; los analiza, les dedica tiempo y hasta les encuentra delitos para soñar que él es un abogado. Gracias por ser mi fanático número uno, Hugo.

Pero ¿acaso Hugo no debería apoyar el talento de jóvenes intipuqueños o impulsar a la gente que trata de ganarse la vida de alguna manera; en vez de ponerse a demandar? Y ¿no tendrá la suficiente valentía para demandarme directamente él, sin utilizar a terceras personas? ¿Por qué se metió con un artículo que ni siquiera mencionaba su nombre? ¿No debería mejor dedicar su tiempo a enseñarles a usar la computadora a los polícias y no meterles sizañas? ¿No es Hugo el que se jacta de tener "Normas de Urbanidad": respetar para que lo respeten, no meterse en lo que no le importa? ¿No pensó que utilizando la línea telefónica para meter veneno se dejaría de constestar una llamada de emergencia? ¿Por qué tenía que ser yo la víctina de los problemas personales entre Hugo Salinas y Carlos A. Velásquez? Que ¿no era Hugo la persona que hace lo que dice y dice lo que hace?

Perfectamente sé que no contestará a estas preguntas porque su apretada agenda no se lo permitirá, pero es muy probable que ahora sí tenga los "huevos", como dice él, para demandarme. Sin embargo le recuerdo al "abogado" Salinas que toda demanda tiene su contra-demanda que puede perder y que demandar no necesariamente significa encarcelar.

Si Hugo Salinas quiere pruebas de lo que he dicho, con mucho gusto se las daré, y si desea testigos, los tendrá.


Si posée alguna sugerencia, por favor dejenos saber. fernandogranados@intipucacity.com

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