Logré
llegar temprano para escuchar su homilía, la cuál
me llamó mucho la atención cuando habló en
estos términos:
“No
debemos ocupar nuestra práctica religiosa para una visión
exterior. Tenemos la mentalidad de que entre más religiosa
es una persona, más buena es ella, pero puede ser lo contrario:
que entre más religiosa, más conflictiva es la persona.
El
aspecto religioso siempre luce como una garantía de confianza,
prestigio y de bondad, pero muchos se aprovechan e instrumentalizan
la religión para su propio bien”.
Palabras
que los fieles católicos escuchaban atentamente. El sacerdote
continuaba explicando paulatinamente la lectura del evangelio.
De repente entró nuevamente en uno de los temas que me
apasionan, las críticas sociales:
“Muchas
veces los desenfrenos de esta sociedad se deben a la incoherencia
de los que conducen o los que conducimos este pueblo. Vemos que
el cuerpo legal de nuestro país es uno de los más
completos de América Latina, tenemos leyes que ni países
desarrollados poseen pero el problema es que no las cumplen. ¿Quiénes
no las cumplen? Los mismos que las crean, un sistema jurisdiccional
bastante corrupto. ¿Para quiénes están las
leyes? Para aquellos que no pueden ponerle trampas a la ley. Y
la trampa es el poder ejecutivo. La ley es para los pobres, veamos
la gran evasión de impuestos: la viejita que vende churros
y galletas paga impuestos, pero los dueños de grandes almacenes
no pagan. Eso se llama incoherencia; aquel que se robó
una gallina está en el penal de condena, pero Perla y los
otros ladrones que se robaron millones están en otros países,
esa es otra incoherencia. Y eso es lo que no deja prosperar a
este país”.
A
lo mejor el padre Leo quiso aprovechar al máximo la mañana
de ese domingo y continuó orientando a la comunidad cristiana
católica para transformarse en agentes de cambio social:
“También
quisiera aprovechar esta oportunidad para hacerles el llamado
para que nos convirtamos en agentes de una sociedad de paz. La
violencia está marcando nuestro país, nos estamos
matando unos con otros y todo porque los padres de familia no
quieren educar a sus hijos con la palabra, paciencia y ternura,
sino que con el grito y el golpe. Los esposos siguen gritándose
cosas feas”.
Poco
a poco el clérigo fue acercándose donde quería
llegar:
“La
violencia se da en todos los aspectos y ahora ya nos encontramos
en la antesala de la campaña electoral, quiero hacerles
un llamado para que no se dejen fanatizar, para que no ejerzan
violencia en las campañas electorales. Quiero llamarles
a todos aquellos que participan en los distintos partidos políticos
que mantengan la paciencia, que no utilicen la campaña
para engendrar terror, para desahogarse y decir insultos.
Las
campañas políticas son para dar propuestas de solución
a los problemas que tiene la comunidad, para eso es la campaña.
Yo no creo que ustedes voten por aquel que insulta más
o el que grite más; al menos yo voto por aquel que presenta
soluciones a los problemas”.
Su
mensaje concluyó con estas expresiones:
“Como
cristianos todos tenemos derecho a participar de los partidos
políticos con que simpaticen y todos tenemos el deber de
respetar la decisión de cada quien. Vivimos en un país
altamente democrático aunque la democracia es frágil.
Democracia significa pluralidad. Una de las características
de la democracia es la tolerancia”.
La
celebración eucarística siguió su curso con
los tradicionales actos solemnes hasta que al término de
éstos el párroco se dirigió al convento en
donde me recibió con una amabilidad elevada al cubo para
dar comienzo a la entrevista que hoy presento:
¿Qué
lo motivó a tomar la carrera del sacerdocio?
Me
motivó en primer lugar mi familia que es bastante religiosa;
nosotros siempre hemos asistido a la iglesia. Me motivó
también la familiaridad con algunos sacerdotes de mi lugar
ellos siempre nos preguntaban si queríamos ser sacerdotes,
nos explicaban la importancia de este ministerio y la necesidad
que tiene el pueblo de ello.
¿Dónde
inició su labor como sacerdote?
La
inicié en San Alejo (municipio de La Unión), en
donde estuve seis meses: tres meses como diácono, es decir
el grado previo para llegar a sacerdote y después me ordenaron
(sacerdote) y estuve tres meses más.
¿Cuándo
llega a Intipucá y cómo es que luego pasa a trabajar
en Chirilagua?
Llegué
a Intipucá el cinco de mazo del 2000. El señor obispo
me envió aquí para ayudar y trabajar con el padre
José. Antes habíamos platicado, habíamos
dialogado ampliamente la posibilidad con el padre José
de trabajar en equipo, de formar y consolidar un trabajo pastoral
en conjunto y pues eso fue en primer lugar la mayor motivación:
querer trabajar. El sistema ya estaba: un sacerdote en Intipucá
y un sacerdote en Chirilagua el padre José tenía
casi toda su labor allá (en Chirilagua), y yo vine prácticamente
a sustituir de alguna manera al padre Ricardo Antall, quien estaba
ejerciendo su trabajo en Intipucá.
Por
el momento, ¿cómo se dividen el trabajo de la parroquia
con el padre David?
Mira
al hablar de parroquia estamos hablando de Chirilagua e Intipucá
los dos municipios conforman una sola parroquia. Como párroco
soy encargado de los dos municipios, claro, poniendo el énfasis
en Chirilagua por ser más grande, más extensa y
haber más trabajo incluso. Y el padre David que se desempeña
acá en Intipucá.
Cuando
usted llegó a Intipucá ¿Cómo estaba
el trabajo de la parroquia en aspectos de organización
y resultados de evangelización?
Podríamos
decir que había organización, había cierto
trabajo y yo lo que hice fue proponer mis iniciativas, mis inquietudes;
tú eres testigo, recuerdo que estuviste en la primera misa
en la que yo vine, fue un domingo de ramos, y yo lo que les dije
fue: “Vengo con la disponibilidad de trabajar con ustedes,
solo no puedo. Les pido la ayuda a ustedes”. Después
nos reuníamos con un grupo a quienes yo consideraba y sigo
considerando muy clave dentro de la vida pastoral; les daba formación,
les presentaba mis inquietudes, ellos las apoyaban y las ejercían
y veo que ha dado ciertos frutos, talvez no los deseados pero
sí hay frutos.
¿Qué
cambios ha implementado en la parroquia desde su llegada?
Talvez
poner el énfasis en el trabajo de evangelización,
evangelizar y organizar como también las catequesis aprovechando
el material y el plan de catequesis que tenía la misma
parroquia; yo me he aprovechado de todo esta experiencia que poseía
la parroquia en todas las comunidades y he visto cambios en esto.
También una de las prioridades que nos propusimos con el
padre José fue apoyar el trabajo con los jóvenes,
la pastoral juvenil y allí sí se han visto bastantes
cambios a nivel de toda la parroquia.
Algo
que ha llamado mucho la atención es la construcción
del salón pastoral que está al costado derecho de
la iglesia ¿Cómo nace la idea de implementar esta
obra?
Recuerdo
que nos reuníamos como hice mención con este grupo
(clave) de personas, hicimos un retiro. Si tú recuerdas
eras parte de la organización de ese retiro y se veía
que no cabíamos ya que era insuficiente el espacio y una
estructura que no respondía a las necesidades de toda la
comunidad de Intipucá. Entonces empecé a soñar,
a querer construir algo y lo propuse a la comunidad, la comunidad
me apoyó y ahí lo tenemos.
¿Cómo
está dividido el salón y con que áreas cuenta?
El
salón pastoral cuenta con un espacio de usos múltiples
que es bastante amplio, para 400 personas, cuenta con tres aulas
en el nivel de arriba para la catequesis, adherido a esas tres
aulas está el cuarto del sacristán (que aún
no se ha habilitado) y al frente, para mantener la estructura
original del diseño, está una sala para pequeñas
reuniones, los dos jardines, la cocina, unos pasillos y los baños.
Creo que es lo necesario para una comunidad.
¿Quiénes
han colaborado en esta construcción?
Creo
que todos los intipuqueños; todititos. Creo que aquel que
no ha podido dar debido a su pobreza lo ha hecho con las oraciones,
pero en el apoyo que han dado a las actividades de carácter
económico nos queda decir que todos.
¿Cómo
fue el recibimiento que le dieron los intipuqueños radicados
en Estados Unidos cuando fue a solicitar ayuda para el salón
pastoral?
Fue
un recibimiento bastante cálido en donde me sentí
realmente como pastor de la diáspora, junto a esa gente
que se encuentra desterrada de su tierra por la misma necesidad
ya que nadie se va porque está a gusto aquí.
Fue
un recibimiento fraterno, afectuoso y muestras de apoyo muy concretas
y claras para la obra de la construcción del salón.
Allá existe gente que se comprometió y ha estado
ayudando a través de sus familiares, quienes han comprado
materiales o han participado en la construcción.
¿Podemos
decir que el Salón Pastoral está construido en su
totalidad?
Todavía
no. Falta encielarlo, falta iluminar el segundo nivel (donde están
las aulas de catequesis), falta también la pintura. Estamos
ahí un poco…estancados.
Actualmente
¿Cuáles son las necesidades que tiene la iglesia
de Intipucá?
Actualmente
la iglesia de Intipucá siento que necesita consolidar más
la organización, necesita un sacerdote para que esté
como párroco, la casa pastoral, arreglar la parte izquierda
del templo, y también la propuesta de tener una iglesia
para el barrio El Calvario.
Con
lo del sacerdote como párroco, ¿se solucionaría
al terminar de construir el salón?
No
depende de eso. Que haya un sacerdote en Intipucá y que
Intipucá se convierta en una parroquia depende de la cantidad
de sacerdotes que hay en la diócesis lamentablemente somos
un clero muy mínimo, pues son 50 parroquias y habemos 42
sacerdotes nada más.
¿Cómo
ha visto la participación de los intipuqueños en
la iglesia?
Veo
que es una participación bastante consciente, comprometida,
a veces vacilante pero que de alguna manera el trabajo pastoral
ha animado la asistencia y el compromiso de los bautizados acá
en la comunidad de Intipucá.
Talvez
es una pregunta bastante meticulosa pero ¿cuál es
el mayor problema que usted le ve a un católico intipuqueño?
Talvez
sea la falta de un compromiso serio y consolidado dentro de los
ministerios, porque si observas el grupo de personas cristianas
comprometidas es poco, comparado con lo que es la comunidad de
Intipucá y cuesta hallar líderes, cuesta hallar
personas que quieran decir: “Yo me comprometo”.
¿Su
impresión de la juventud de Intipucá, algo que usted
haya observado en los mozos de esta comunidad?
Bueno
Intipucá tiene una juventud bastante poca, no es numerosa.
Sabemos que es una ciudad golpeada terriblemente por el fenómeno
de la emigración y que la mayoría de jóvenes
tienen sus planes, sus miradas puestas a un viaje a Estados Unidos.
Cuesta conocer la juventud, ver consolidarse un grupo de jóvenes.
Un ejemplo que te pongo: El joven que yo conozco desde hace cinco
años que vine, se llama Fernando, que no ha emigrado. Pero
otros que yo conocí ya no están aquí, entonces
siento que la juventud necesita algunas soluciones, algunos incentivos,
algunas oportunidades para poder animarse a estudiar y desarrollar
sus aptitudes aquí en El Salvador y hacer de Intipucá
una ciudad próspera a todo nivel: Tanto comercial, intelectual,
como profesionalmente.
¿Cuáles
cree que son los principales motivos por los que un joven toma
la decisión de emigrar a los Estados Unidos?
Falta
de oportunidades e incentivos, sabemos que la misma pobreza que
viven los jóvenes dentro de sus hogares les decepciona
y les hace no tener planes fundamentales para realizar su vida
aquí y si la realizan pues ya conocemos muchos casos que
han estudiado pero al salir de la universidad o del bachillerato
no encuentran trabajo, entonces tienen que irse.
¿Cree
que en Intipucá hay suficientes fuentes de trabajo?
No,
yo creo que no. Si existen no las conozco.
¿Quién
tendrá la responsabilidad de impedir la masiva emigración
que existe en este momento?
Esta
es una responsabilidad del gobierno, pues la misma constitución
de la república lo dice: “Que la importancia debe
estar en potenciar a la persona humana”, el artículo
uno de la constitución, entonces el gobierno, las políticas
que tiene este gobierno, que es neoliberal, debería de
poner el acento en cómo incentivar a su gente para que
se quede aquí y darle oportunidades a través del
aumento del salario mínimo, que es un grito de todos los
salvadoreños.
Ya
que entramos a política ¿cuál es el análisis
que usted tiene de la campaña electoral que se avecina,
específicamente en el municipio de Intipucá?
Siempre
he dicho que los tiempos de campaña me hacen temblar porque
yo soy un hombre muy pasivo, trato de ser un sacerdote, un pastor
que ilumina a su pueblo desde la palabra de Dios y de la doctrina
de la iglesia; con estos principios yo me enfrento a un período
tan terrible donde la gente se vuelve muy fanática y a
veces hasta violenta, como ya mencioné en la homilía.
¿Qué
opinión tiene acerca de los cuatro candidatos que van buscando
la alcaldía de Intipucá? empecemos con…
Eduardo
Larios:
A
decir verdad no conozco demasiado a Eduardo Larios pero veo que
es una persona que trata de insertarse en la comunidad y servir
desde su sencillez.
Luis
Mondragón:
Lamentablemente
no lo conozco.
Hugo
Salinas:
No
lo conozco tampoco. Sé que es una persona muy activista
sobre todo en Estados Unidos que es donde él ha desarrollado
su vida. Pero casi no lo conozco.
Enrique
Méndez:
Lo
conozco como una persona que sí se mete en la comunidad,
que trata de responder a las situaciones de las comunidades rurales,
pero nada más.
¿Cuál
es la postura que la iglesia católica ante el hecho de
que muchos candidatos toman el trabajo que han desempeñado
en la iglesia o las ayudas que han dado a la parroquia como un
tema de campaña?
Es
algo totalmente censurado porque así lo escuchamos en la
homilía que el mismo evangelio nos regalaba, pues la práctica
religiosa no debe ser tomada como una proyección exterior
de la imagen de la persona ni mucho menos instrumentalizarla.
Yo particularmente como pastor de este municipio censuro eso y
llamo a todos aquellos militantes de los distintos partidos a
tratar de mantener la diferencia: Una cosa es la militancia política
afuera, y otra cosa es la vida interior que ofrece la iglesia.
Mezclando
política e iglesia aparte de ser sacerdote recordemos que
usted es un ciudadano que va a emitir su derecho a elegir en las
próximas elecciones. ¿Dónde le corresponde
votar?
En
Uluazapa, San Miguel.
¿Qué
enseñanza le han dado estos cinco años en Intipucá?
He
aprendido mucho. Es una gente sencilla, una gente bastante humilde,
una gente que se entrega cuando tiene sus proyectos y apoya a
sus líderes. Además he aprendido que Intipucá
ha sido terriblemente golpeada por el fenómeno migratorio,
esto ha traído sus ventajas pero también creo que
muchas desventajas y que en medio de esas desventajas los intipuqueños
han sabido abrirse un camino y sacar lo bueno de la experiencia
de la emigración. Vemos la prosperidad de muchos, pero
también vemos tantas mujeres solas, tantos hijos solos
que tratan de luchar para mantener los principios de su estado
de vida y sobre todo la fidelidad dentro de sus hogares. Entonces
para mí Intipucá es una zona especial que lucha
contra un pasado, lucha con un presente y trata de construir un
futuro.
El
hecho de que recibimos remesas familiares, ¿contribuirá
al ocio y al conformismo nuestro?
Evidentemente
sí. Sabemos que no hemos sido formados para hacer producir
las remesas, y quienes talvez las hacen producir son los que han
emigrado, han regresado, han traído su dinero y han puesto
sus negocios; y algunas cuantas personas que las hacen producir
a través del negocio o una pequeña empresa. Pero
en su mayoría, digamos un 98% de las personas no sabe aprovechar
las remesas y eso les posibilita caer en el ocio.
Para
cerrar quiero que envíe un mensaje a la comunidad intipuqueña
que radica en el extranjero, ya que www.intipucacity.com es leído
mayormente por la gente que se ha marchado de este municipio.
Primeramente
felicitarles a todos los intipuqueños por tener una página
Web en la Internet. Se ve que hacen un esfuerzo por mantener mayor
comunicación y fomentar los lazos de amistad y fraternidad
entre ellos, incluso a través de la tecnología.
Te felicito a ti mismo por el esfuerzo que haces desde acá,
yo admiro este esfuerzo y lo felicito a la vez.
Deseo
decirles también a los que están en el exterior
que es importante que mantengan sus valores culturales, mantengan
el aprecio por su gente, pero también que cuando se comuniquen
con ellos traten de ayudarles para poder aprovechar las remesas,
decirles que la vida no es tan fácil como pudiera parecer:
aquí en El Salvador como en Estados Unidos hay vicisitudes
económicas, políticas y sociales que tenemos que
sobrepasar y que esos 200, 300, 500 o qué sé yo,
dólares mensuales cuestan el sudor y el dolor de muchas
humillaciones en tierra extranjera. Hacerles conciencia de esto
a los familiares sería como un toque formativo que ayudaría
al esfuerzo que hacemos como iglesia en este aspecto a través
de las homilías o temas de formación.
William
Leodán Hernández Argueta, nació en Barrio
San Juan de Uluazapa, Departamento de San Miguel el 31 de mayo
de 1973.
Además
de haber estudiado Educación Básica, Bachillerato
y posteriormente tomar la decisión de ingresar al Seminario
para estudiar Filosofía y Teología; actualmente
estudia ciencias jurídicas en una Universidad de San Miguel.
Manifiesta
ser un acérrimo lector de este sitio Web:
“Todos los lunes, al salir de clases, ingreso a intipucacity.com
para conocer el trabajo periodístico de ustedes”
señala el padre Leo, eclesiástico muy moderno entregado
al trabajo con el grupo juvenil de la iglesia; precisamente fue
él quien tomó la iniciativa de organizar lo que
hoy se conoce como el “Certamen Artístico-Cultural
Juvenil” desarrollado una vez al año desde
el 2000, en donde jóvenes de los municipios de Chirilagua
e Intipucá se reúnen para poner a prueba sus destrezas
y habilidades en canto, baile, poesía, oratoria, pintura,
manualidades, entre otros talentos. De dicho certamen resultan
premiados los jóvenes más sobresalientes de cada
expresión artística.
El
padre Leo rompe con el habitual, ostentoso y rígido formato
de homilía, haciendo de su mensaje orientaciones apegadas
a la realidad, alejándose de la aislada interpretación
abstracta, propia de las doctrinas tradicionales del oscurantismo.
Es una buena señal en la formación del católico
del siglo XXI. |