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Artículo # 18-2005

“Los tiempos de campaña me hacen temblar”

Bajo el cielo gris del último domingo de octubre, en medio de un clima vacilante entre un invierno que agoniza y un verano que despierta de su sueño, me aproximo a la iglesia católica de Intipucá para concretar la cita que nos hemos propuesto después de la misa con el máximo líder de la parroquia conformada por los municipios de Chirilagua e Intipucá. Se trata del presbítero William Leodán Hernández Argueta, mejor conocido por “Padre Leo” (como muestra de cariño de la población cristiana).

Logré llegar temprano para escuchar su homilía, la cuál me llamó mucho la atención cuando habló en estos términos:

“No debemos ocupar nuestra práctica religiosa para una visión exterior. Tenemos la mentalidad de que entre más religiosa es una persona, más buena es ella, pero puede ser lo contrario: que entre más religiosa, más conflictiva es la persona.

El aspecto religioso siempre luce como una garantía de confianza, prestigio y de bondad, pero muchos se aprovechan e instrumentalizan la religión para su propio bien”.

Palabras que los fieles católicos escuchaban atentamente. El sacerdote continuaba explicando paulatinamente la lectura del evangelio. De repente entró nuevamente en uno de los temas que me apasionan, las críticas sociales:

“Muchas veces los desenfrenos de esta sociedad se deben a la incoherencia de los que conducen o los que conducimos este pueblo. Vemos que el cuerpo legal de nuestro país es uno de los más completos de América Latina, tenemos leyes que ni países desarrollados poseen pero el problema es que no las cumplen. ¿Quiénes no las cumplen? Los mismos que las crean, un sistema jurisdiccional bastante corrupto. ¿Para quiénes están las leyes? Para aquellos que no pueden ponerle trampas a la ley. Y la trampa es el poder ejecutivo. La ley es para los pobres, veamos la gran evasión de impuestos: la viejita que vende churros y galletas paga impuestos, pero los dueños de grandes almacenes no pagan. Eso se llama incoherencia; aquel que se robó una gallina está en el penal de condena, pero Perla y los otros ladrones que se robaron millones están en otros países, esa es otra incoherencia. Y eso es lo que no deja prosperar a este país”.

A lo mejor el padre Leo quiso aprovechar al máximo la mañana de ese domingo y continuó orientando a la comunidad cristiana católica para transformarse en agentes de cambio social:

“También quisiera aprovechar esta oportunidad para hacerles el llamado para que nos convirtamos en agentes de una sociedad de paz. La violencia está marcando nuestro país, nos estamos matando unos con otros y todo porque los padres de familia no quieren educar a sus hijos con la palabra, paciencia y ternura, sino que con el grito y el golpe. Los esposos siguen gritándose cosas feas”.

Poco a poco el clérigo fue acercándose donde quería llegar:

“La violencia se da en todos los aspectos y ahora ya nos encontramos en la antesala de la campaña electoral, quiero hacerles un llamado para que no se dejen fanatizar, para que no ejerzan violencia en las campañas electorales. Quiero llamarles a todos aquellos que participan en los distintos partidos políticos que mantengan la paciencia, que no utilicen la campaña para engendrar terror, para desahogarse y decir insultos.

Las campañas políticas son para dar propuestas de solución a los problemas que tiene la comunidad, para eso es la campaña. Yo no creo que ustedes voten por aquel que insulta más o el que grite más; al menos yo voto por aquel que presenta soluciones a los problemas”.

Su mensaje concluyó con estas expresiones:

“Como cristianos todos tenemos derecho a participar de los partidos políticos con que simpaticen y todos tenemos el deber de respetar la decisión de cada quien. Vivimos en un país altamente democrático aunque la democracia es frágil. Democracia significa pluralidad. Una de las características de la democracia es la tolerancia”.

La celebración eucarística siguió su curso con los tradicionales actos solemnes hasta que al término de éstos el párroco se dirigió al convento en donde me recibió con una amabilidad elevada al cubo para dar comienzo a la entrevista que hoy presento:

¿Qué lo motivó a tomar la carrera del sacerdocio?

Me motivó en primer lugar mi familia que es bastante religiosa; nosotros siempre hemos asistido a la iglesia. Me motivó también la familiaridad con algunos sacerdotes de mi lugar ellos siempre nos preguntaban si queríamos ser sacerdotes, nos explicaban la importancia de este ministerio y la necesidad que tiene el pueblo de ello.

¿Dónde inició su labor como sacerdote?

La inicié en San Alejo (municipio de La Unión), en donde estuve seis meses: tres meses como diácono, es decir el grado previo para llegar a sacerdote y después me ordenaron (sacerdote) y estuve tres meses más.

¿Cuándo llega a Intipucá y cómo es que luego pasa a trabajar en Chirilagua?

Llegué a Intipucá el cinco de mazo del 2000. El señor obispo me envió aquí para ayudar y trabajar con el padre José. Antes habíamos platicado, habíamos dialogado ampliamente la posibilidad con el padre José de trabajar en equipo, de formar y consolidar un trabajo pastoral en conjunto y pues eso fue en primer lugar la mayor motivación: querer trabajar. El sistema ya estaba: un sacerdote en Intipucá y un sacerdote en Chirilagua el padre José tenía casi toda su labor allá (en Chirilagua), y yo vine prácticamente a sustituir de alguna manera al padre Ricardo Antall, quien estaba ejerciendo su trabajo en Intipucá.

Por el momento, ¿cómo se dividen el trabajo de la parroquia con el padre David?

Mira al hablar de parroquia estamos hablando de Chirilagua e Intipucá los dos municipios conforman una sola parroquia. Como párroco soy encargado de los dos municipios, claro, poniendo el énfasis en Chirilagua por ser más grande, más extensa y haber más trabajo incluso. Y el padre David que se desempeña acá en Intipucá.

Cuando usted llegó a Intipucá ¿Cómo estaba el trabajo de la parroquia en aspectos de organización y resultados de evangelización?

Podríamos decir que había organización, había cierto trabajo y yo lo que hice fue proponer mis iniciativas, mis inquietudes; tú eres testigo, recuerdo que estuviste en la primera misa en la que yo vine, fue un domingo de ramos, y yo lo que les dije fue: “Vengo con la disponibilidad de trabajar con ustedes, solo no puedo. Les pido la ayuda a ustedes”. Después nos reuníamos con un grupo a quienes yo consideraba y sigo considerando muy clave dentro de la vida pastoral; les daba formación, les presentaba mis inquietudes, ellos las apoyaban y las ejercían y veo que ha dado ciertos frutos, talvez no los deseados pero sí hay frutos.

¿Qué cambios ha implementado en la parroquia desde su llegada?

Talvez poner el énfasis en el trabajo de evangelización, evangelizar y organizar como también las catequesis aprovechando el material y el plan de catequesis que tenía la misma parroquia; yo me he aprovechado de todo esta experiencia que poseía la parroquia en todas las comunidades y he visto cambios en esto. También una de las prioridades que nos propusimos con el padre José fue apoyar el trabajo con los jóvenes, la pastoral juvenil y allí sí se han visto bastantes cambios a nivel de toda la parroquia.

Algo que ha llamado mucho la atención es la construcción del salón pastoral que está al costado derecho de la iglesia ¿Cómo nace la idea de implementar esta obra?

Recuerdo que nos reuníamos como hice mención con este grupo (clave) de personas, hicimos un retiro. Si tú recuerdas eras parte de la organización de ese retiro y se veía que no cabíamos ya que era insuficiente el espacio y una estructura que no respondía a las necesidades de toda la comunidad de Intipucá. Entonces empecé a soñar, a querer construir algo y lo propuse a la comunidad, la comunidad me apoyó y ahí lo tenemos.

¿Cómo está dividido el salón y con que áreas cuenta?

El salón pastoral cuenta con un espacio de usos múltiples que es bastante amplio, para 400 personas, cuenta con tres aulas en el nivel de arriba para la catequesis, adherido a esas tres aulas está el cuarto del sacristán (que aún no se ha habilitado) y al frente, para mantener la estructura original del diseño, está una sala para pequeñas reuniones, los dos jardines, la cocina, unos pasillos y los baños. Creo que es lo necesario para una comunidad.

¿Quiénes han colaborado en esta construcción?

Creo que todos los intipuqueños; todititos. Creo que aquel que no ha podido dar debido a su pobreza lo ha hecho con las oraciones, pero en el apoyo que han dado a las actividades de carácter económico nos queda decir que todos.

¿Cómo fue el recibimiento que le dieron los intipuqueños radicados en Estados Unidos cuando fue a solicitar ayuda para el salón pastoral?

Fue un recibimiento bastante cálido en donde me sentí realmente como pastor de la diáspora, junto a esa gente que se encuentra desterrada de su tierra por la misma necesidad ya que nadie se va porque está a gusto aquí.

Fue un recibimiento fraterno, afectuoso y muestras de apoyo muy concretas y claras para la obra de la construcción del salón. Allá existe gente que se comprometió y ha estado ayudando a través de sus familiares, quienes han comprado materiales o han participado en la construcción.

¿Podemos decir que el Salón Pastoral está construido en su totalidad?

Todavía no. Falta encielarlo, falta iluminar el segundo nivel (donde están las aulas de catequesis), falta también la pintura. Estamos ahí un poco…estancados.

Actualmente ¿Cuáles son las necesidades que tiene la iglesia de Intipucá?

Actualmente la iglesia de Intipucá siento que necesita consolidar más la organización, necesita un sacerdote para que esté como párroco, la casa pastoral, arreglar la parte izquierda del templo, y también la propuesta de tener una iglesia para el barrio El Calvario.

Con lo del sacerdote como párroco, ¿se solucionaría al terminar de construir el salón?

No depende de eso. Que haya un sacerdote en Intipucá y que Intipucá se convierta en una parroquia depende de la cantidad de sacerdotes que hay en la diócesis lamentablemente somos un clero muy mínimo, pues son 50 parroquias y habemos 42 sacerdotes nada más.

¿Cómo ha visto la participación de los intipuqueños en la iglesia?

Veo que es una participación bastante consciente, comprometida, a veces vacilante pero que de alguna manera el trabajo pastoral ha animado la asistencia y el compromiso de los bautizados acá en la comunidad de Intipucá.

Talvez es una pregunta bastante meticulosa pero ¿cuál es el mayor problema que usted le ve a un católico intipuqueño?

Talvez sea la falta de un compromiso serio y consolidado dentro de los ministerios, porque si observas el grupo de personas cristianas comprometidas es poco, comparado con lo que es la comunidad de Intipucá y cuesta hallar líderes, cuesta hallar personas que quieran decir: “Yo me comprometo”.

¿Su impresión de la juventud de Intipucá, algo que usted haya observado en los mozos de esta comunidad?

Bueno Intipucá tiene una juventud bastante poca, no es numerosa. Sabemos que es una ciudad golpeada terriblemente por el fenómeno de la emigración y que la mayoría de jóvenes tienen sus planes, sus miradas puestas a un viaje a Estados Unidos. Cuesta conocer la juventud, ver consolidarse un grupo de jóvenes. Un ejemplo que te pongo: El joven que yo conozco desde hace cinco años que vine, se llama Fernando, que no ha emigrado. Pero otros que yo conocí ya no están aquí, entonces siento que la juventud necesita algunas soluciones, algunos incentivos, algunas oportunidades para poder animarse a estudiar y desarrollar sus aptitudes aquí en El Salvador y hacer de Intipucá una ciudad próspera a todo nivel: Tanto comercial, intelectual, como profesionalmente.

¿Cuáles cree que son los principales motivos por los que un joven toma la decisión de emigrar a los Estados Unidos?

Falta de oportunidades e incentivos, sabemos que la misma pobreza que viven los jóvenes dentro de sus hogares les decepciona y les hace no tener planes fundamentales para realizar su vida aquí y si la realizan pues ya conocemos muchos casos que han estudiado pero al salir de la universidad o del bachillerato no encuentran trabajo, entonces tienen que irse.

¿Cree que en Intipucá hay suficientes fuentes de trabajo?

No, yo creo que no. Si existen no las conozco.

¿Quién tendrá la responsabilidad de impedir la masiva emigración que existe en este momento?

Esta es una responsabilidad del gobierno, pues la misma constitución de la república lo dice: “Que la importancia debe estar en potenciar a la persona humana”, el artículo uno de la constitución, entonces el gobierno, las políticas que tiene este gobierno, que es neoliberal, debería de poner el acento en cómo incentivar a su gente para que se quede aquí y darle oportunidades a través del aumento del salario mínimo, que es un grito de todos los salvadoreños.

Ya que entramos a política ¿cuál es el análisis que usted tiene de la campaña electoral que se avecina, específicamente en el municipio de Intipucá?

Siempre he dicho que los tiempos de campaña me hacen temblar porque yo soy un hombre muy pasivo, trato de ser un sacerdote, un pastor que ilumina a su pueblo desde la palabra de Dios y de la doctrina de la iglesia; con estos principios yo me enfrento a un período tan terrible donde la gente se vuelve muy fanática y a veces hasta violenta, como ya mencioné en la homilía.

¿Qué opinión tiene acerca de los cuatro candidatos que van buscando la alcaldía de Intipucá? empecemos con…

Eduardo Larios:

A decir verdad no conozco demasiado a Eduardo Larios pero veo que es una persona que trata de insertarse en la comunidad y servir desde su sencillez.

Luis Mondragón:

Lamentablemente no lo conozco.

Hugo Salinas:

No lo conozco tampoco. Sé que es una persona muy activista sobre todo en Estados Unidos que es donde él ha desarrollado su vida. Pero casi no lo conozco.

Enrique Méndez:

Lo conozco como una persona que sí se mete en la comunidad, que trata de responder a las situaciones de las comunidades rurales, pero nada más.

¿Cuál es la postura que la iglesia católica ante el hecho de que muchos candidatos toman el trabajo que han desempeñado en la iglesia o las ayudas que han dado a la parroquia como un tema de campaña?

Es algo totalmente censurado porque así lo escuchamos en la homilía que el mismo evangelio nos regalaba, pues la práctica religiosa no debe ser tomada como una proyección exterior de la imagen de la persona ni mucho menos instrumentalizarla. Yo particularmente como pastor de este municipio censuro eso y llamo a todos aquellos militantes de los distintos partidos a tratar de mantener la diferencia: Una cosa es la militancia política afuera, y otra cosa es la vida interior que ofrece la iglesia.

Mezclando política e iglesia aparte de ser sacerdote recordemos que usted es un ciudadano que va a emitir su derecho a elegir en las próximas elecciones. ¿Dónde le corresponde votar?

En Uluazapa, San Miguel.

¿Qué enseñanza le han dado estos cinco años en Intipucá?

He aprendido mucho. Es una gente sencilla, una gente bastante humilde, una gente que se entrega cuando tiene sus proyectos y apoya a sus líderes. Además he aprendido que Intipucá ha sido terriblemente golpeada por el fenómeno migratorio, esto ha traído sus ventajas pero también creo que muchas desventajas y que en medio de esas desventajas los intipuqueños han sabido abrirse un camino y sacar lo bueno de la experiencia de la emigración. Vemos la prosperidad de muchos, pero también vemos tantas mujeres solas, tantos hijos solos que tratan de luchar para mantener los principios de su estado de vida y sobre todo la fidelidad dentro de sus hogares. Entonces para mí Intipucá es una zona especial que lucha contra un pasado, lucha con un presente y trata de construir un futuro.

El hecho de que recibimos remesas familiares, ¿contribuirá al ocio y al conformismo nuestro?

Evidentemente sí. Sabemos que no hemos sido formados para hacer producir las remesas, y quienes talvez las hacen producir son los que han emigrado, han regresado, han traído su dinero y han puesto sus negocios; y algunas cuantas personas que las hacen producir a través del negocio o una pequeña empresa. Pero en su mayoría, digamos un 98% de las personas no sabe aprovechar las remesas y eso les posibilita caer en el ocio.

Para cerrar quiero que envíe un mensaje a la comunidad intipuqueña que radica en el extranjero, ya que www.intipucacity.com es leído mayormente por la gente que se ha marchado de este municipio.

Primeramente felicitarles a todos los intipuqueños por tener una página Web en la Internet. Se ve que hacen un esfuerzo por mantener mayor comunicación y fomentar los lazos de amistad y fraternidad entre ellos, incluso a través de la tecnología. Te felicito a ti mismo por el esfuerzo que haces desde acá, yo admiro este esfuerzo y lo felicito a la vez.

Deseo decirles también a los que están en el exterior que es importante que mantengan sus valores culturales, mantengan el aprecio por su gente, pero también que cuando se comuniquen con ellos traten de ayudarles para poder aprovechar las remesas, decirles que la vida no es tan fácil como pudiera parecer: aquí en El Salvador como en Estados Unidos hay vicisitudes económicas, políticas y sociales que tenemos que sobrepasar y que esos 200, 300, 500 o qué sé yo, dólares mensuales cuestan el sudor y el dolor de muchas humillaciones en tierra extranjera. Hacerles conciencia de esto a los familiares sería como un toque formativo que ayudaría al esfuerzo que hacemos como iglesia en este aspecto a través de las homilías o temas de formación.

William Leodán Hernández Argueta, nació en Barrio San Juan de Uluazapa, Departamento de San Miguel el 31 de mayo de 1973.

Además de haber estudiado Educación Básica, Bachillerato y posteriormente tomar la decisión de ingresar al Seminario para estudiar Filosofía y Teología; actualmente estudia ciencias jurídicas en una Universidad de San Miguel.

Manifiesta ser un acérrimo lector de este sitio Web: “Todos los lunes, al salir de clases, ingreso a intipucacity.com para conocer el trabajo periodístico de ustedes” señala el padre Leo, eclesiástico muy moderno entregado al trabajo con el grupo juvenil de la iglesia; precisamente fue él quien tomó la iniciativa de organizar lo que hoy se conoce como el “Certamen Artístico-Cultural Juvenil” desarrollado una vez al año desde el 2000, en donde jóvenes de los municipios de Chirilagua e Intipucá se reúnen para poner a prueba sus destrezas y habilidades en canto, baile, poesía, oratoria, pintura, manualidades, entre otros talentos. De dicho certamen resultan premiados los jóvenes más sobresalientes de cada expresión artística.

El padre Leo rompe con el habitual, ostentoso y rígido formato de homilía, haciendo de su mensaje orientaciones apegadas a la realidad, alejándose de la aislada interpretación abstracta, propia de las doctrinas tradicionales del oscurantismo. Es una buena señal en la formación del católico del siglo XXI.

Si posée alguna sugerencia, por favor dejenos saber. fernandogranados@intipucacity.com

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