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-Licenciado,
no quiero quitarle mucho tiempo sólo deseo saber si en
su apretada agenda existe un pequeño espacio para una entrevista
–Indagué tímidamente-.
-¿Para
cuándo la desea? –Me cuestionó-.
-Para
hoy a la 1:30 PM o al finalizar con su reunión.
-Permítame
un segundo, venga acompáñeme, pase
–Expresó dirigiéndose
hasta la puerta donde minutos antes yo había saludado-.
Aún
no había llegado a él cuando me preguntó
sin ambages y a quemarropa
-¿Es
para intipucacity.com, la entrevista?
-Sí
–Contesté sin vacilar-.
-Entonces
no puedo dársela. No quiero seguir ese juego, no quiero
ser parte de una farsa. Yo le agradezco mucho, a usted Fernando,
por tomarme en cuenta, pero no estoy dispuesto a dar declaraciones
a un medio que lo único que hace es denigrar a la persona.
Carlos
(Velásquez) cree que soy pendejo, a él ya lo conozco
y sé muy bien que esos “supuestos” mensajes
que le llegan, se los envía él mismo con otros nombres
y direcciones inventadas. ¿Por qué no saca las cosas
buenas que tiene Intipucá?, ¿por qué no habla
de su familia y dice quién es él en verdad?
-La
gente estará esperando su entrevista, y es lamentable que
desaproveche esta oportunidad.
-En
ese medio no hay ética, carecen de profesionalismo. No
deben de creerse “el cuarto poder”, más bien
yo diría que son un “periodismo de cuarta”.
Esto está creando una mala imagen de nuestra ciudad y es
una vergüenza para Intipucá. Y no estoy hablando de
sus artículos, ni de usted, ni de Carlos. A ustedes y los
que hacen esa página los respeto, pero no estoy de acuerdo
con el trabajo que están haciendo, y esa es mi opinión.
-Exacto,
es su opinión y en esta entrevista no aparecerá
nuestro “periodismo de cuarta” sino que sus declaraciones,
son sus respuestas y opiniones las que darán forma al próximo
artículo.
-No
Fernando, de nuevo se lo agradezco, pero no estoy interesado en
ninguna entrevista para intipucacity.com y si algo tengo que admirarle
a usted son los “guevos” que tiene de trabajar para
esa página. Ya usted le hizo la entrevista a (Enrique)
Méndez, ahora vaya donde (Luis) Mondragón y Eduardo
(Larios), que ellos tienen mucho que decir y yo tengo mucho que
hacer. Por ejemplo en este momento estoy creando un grupo Boy
Scouts, reunión en que nos encontramos. Un grupo que nada
tendrá que ver con política, porque este año,
antes de ser alcalde, voy hacer muchas cosas productivas para
el municipio. Ya es un hecho que seré el próximo
alcalde de Intipucá. Me he preparado para ser alcalde,
vine para ser alcalde y seré alcalde.
-Pero
la comunidad internacional seguramente necesita y tiene derecho
a conocer su opinión, su sentir, su pensar –Traté
de persuadirlo con la esperanza de obtener la entrevista-.
-Mi
opinión es que no estoy de acuerdo con el trabajo de esta
página. Y la gente cuando la visite y haga clic en el logotipo
del PCN y no encuentre nada, se dará cuenta de mi sentir
y de mi pensar. Además no tiene sentido dar declaraciones
para un medio que ya tiene su candidato favorito y lo está
apoyando públicamente -Acotó el pecenista-.
-Todo
medio tiene su línea editorial, sus inclinaciones políticas.
Es un derecho democrático de todos. Indudablemente que
en determinado momento se tomará partido –le dije-.
-Hasta
el momento a mí me han ofendido (en www.intipucacity.com)
y se los he permitido porque aún no es tiempo de tomar
medidas; si yo no respondo a su entrevista o a los insultos, no
es que esté aceptando lo que dicen de mí, sino que
los estoy ignorando. Pero llegará el tiempo en que me voy
a pronunciar, pero todo a su momento. Carlos (Velásquez)
lo que está haciendo es “echarse” encima a
todo mundo, y según él, lo que hace es divertido,
sólo él no sabe el daño que está causando
a los demás y causándose a él mismo.
En
ese momento el teléfono de su residencia timbró
a lo cuál el señor Salinas pidió a una de
las personas de su equipo Boy Scouts que contestara, ésta
en seguida lo hizo y alzó la voz:
-Es
para usted, don Hugo.
Era
momento de que yo no siguiera insistiendo más, le dejara
atender la llamada y continuar su reunión.
-Respeto
sus opiniones y la decisión de no concedernos la entrevista.
Una pregunta, ¿puedo usar sus declaraciones para preparar
una pequeña nota informativa? –Pregunté más
por respeto a su persona que por ignorancia periodística,
ya que para una figura pública como él, esta pregunta
está demás -.
Lo
pensó por un instante y respondió:
-Yo
le agradecería que no. Prefiero no figurar en este sitio,
por favor –Expresó sin ningún asomo de recato;
petición que no pude concederle, porque más tarde
me daría cuenta de que vale más el derecho a la
información de nuestros lectores, que la clandestinidad
política-.
-Bien,
entonces me voy y lamento haberle robado parte de su valioso tiempo;
hasta luego –Le dije bajando de la acera de su casa y empezando
a caminar-.
-Hasta
luego – Respondió
tranquilamente dirigiéndose de nuevo justamente al mismo
lugar en donde lo encontré al llegar-.
12:45
del mediodía, me fui del lugar con una serie de preguntas
sin respuestas, con una entrevista estéril que al final
se transformó en discusión, con un infructífero
diálogo que se convirtió en debate, en fin…me
fui dejando atrás esa imponente arquitectura que enarbola
dos banderas: La de El Salvador y la de Estados Unidos de Norte
América, ondeando juntas, jugando con el viento hasta confundirse
al unísono. Allí quedaba el prominente, ilustre,
destacado emigrante, artista, humanista, servidor y ahora político.
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