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Para
la década de los sesentas sólo existía una
escuela de periodismo que funcionaba en la estatal Universidad
de El Salvador, con pocos estudiantes y en proceso de consolidar
sus planes de estudio. Para los años ochenta, la guerra
civil se había desatado en el país y llegaban muchos
corresponsales de prensa, cadenas norteamericanas y europeas.
La cobertura de la guerra provocó mucho interés
entre los estudiantes universitarios de periodismo, muchos de
los cuales se incorporaron a los medios nacionales y extranjeros
a temprana edad. Ya para 1985, la Universidad de El Salvador recibió
a 186 estudiantes de periodismo y muchos periodistas jóvenes
ya ocupaban puestos importantes en algunos medios, principalmente
en la radio y la televisión. Se había creado la
“generación de periodistas de la guerra”.
Actualmente
son varias las Universidades a nivel nacional las que ofrecen
la carrera de periodismo, llamada hoy Licenciatura en Comunicaciones,
sin embargo, al Oriente del país llegó hasta el
año 2005, impartida únicamente en la Universidad
Doctor Andrés Bello, Sede Regional San Miguel.
En
la ciudad de Intipucá, ante la inexistencia de verdaderos
y efectivos medios de comunicación comprometidos con la
libertad de expresión y el derecho de información
inherentes de todo ser humano, en la red cibernética se
publicó el 17 de diciembre del 2001 el dominio de Internet
llamado: www.intipucacity.com, convirtiéndose así
en el precursor de la información de nuestro municipio
y diferentes lugares de El Salvador, siendo el canal pionero en
Libertad de Expresión.
Muy
pocos son los municipios salvadoreños que cuentan con una
página en Internet, no por la dificultad de crearla, sino
por la complicada y responsable tarea de mantenerla actualizada
con noticias recientes, exponiendo las diferentes opiniones de
sus lectores entre otros aspectos relevantes que hacen de un medio
de comunicación un punto de encuentro con la realidad.
Relativamente
es mínima la cantidad de personas interesadas en abrir
un espacio de información para una comunidad expandida
en muchos lugares del mundo; Carlos Amilcar Velásquez lo
ha hecho, otorgando la herramienta principal: El Medio. No cabe
duda que es él quien está tomando la iniciativa
y coraje necesarios para posibilitar el periodismo intipuqueño,
desde el extranjero, además él mismo se ha involucrado
con medios de comunicación nacionales, de manera tal que,
la ciudad de Intipucá está bajo la mirada de muchos
salvadoreños y extranjeros. Lo que nació exclusivamente
para un municipio, ahora es visto a nivel mundial, con esta página
se ha construido una ventana para que nuestra ciudad pueda ser
vista desde cualquier rincón del planeta.
Como miembro
del equipo de prensa de este medio, considero que a diferencia
de otros canales de información en www.intipucacity.com
no se tiene un filtro de censura, no impedimos el paso de comentarios
aun cuando éstos vayan en contra de nuestras creencias
o pensamientos. Creemos que obstaculizar opiniones es retroceder
lo que tanto nos ha constado conseguir: Libertad de Expresión,
un derecho que está garantizado en la constitución
de El Salvador, respaldado por la Asociación de Periodistas
de El Salvador (APES), enarbolado por la Organización de
Periodistas Profesionales de América Latina (OPPAL), del
cuál se hace mención en la Primera Enmienda de la
Constitución estadounidense, derecho que tanto estima la
Organización de Estados Americanos (OEA) y el que tanto
ha defendido la misma ONU. En este sentido nos sentimos un ente
insignificante, sin ningún derecho a recurrir a la censura.
Hacemos verdadera comunicación al permitir que las personas
molestas por algún comentario se defiendan libremente,
sin seleccionar las palabras o frases que nos “convengan”.
Según el Artículo 33 del Código de Ética
Periodística de El Salvador, es deber del periodista proporcionar
oportunidades para ejercer el derecho de respuesta o hacer los
máximos esfuerzos por que el medio para el que trabaja
lo haga.
A pesar de
vivir en una época de tecnología avanzada en las
comunicaciones, todavía hay personas que usan la violencia
como forma de rechazo al trabajo de medios de comunicación.
Persiste la tendencia a convertir lo público en privado.
Las presiones contra periodistas para que revelen su fuente de
información, son algunos de los enemigos del periodismo.
En el Artículo 18 del Código de Ética Periodística
salvadoreña se hace referencia en que el periodista deberá
guardar el secreto profesional y respetar la confianza que le
otorgan al poner en su conocimiento asuntos reservados. La Asamblea
Legislativa reformó el artículo 187 A, del Código
Penal por el cual concede el derecho de abstinencia a periodistas
de declarar sobre sus fuentes de información. El año
pasado en nuestro país hubo reformas a la ley, para que
los periodistas no sean procesados por delitos como calumnia y
difamación. Las reformas a leyes que evitan sanciones a
periodistas por delitos como calumnia y difamación, así
como el derecho de abstención, son pasos positivos que
sin embargo, comprometen un alto nivel de responsabilidad por
parte de los periodistas.
Sólo
las personas que nunca en su vida han investigado a fondo un hecho
oculto y enmascarado para darlo a conocer al público, no
sabe cuán arriesgado y peligroso puede resultar el trabajo
periodístico. Como ciudadanos comunes nada nos costaría
quedarnos de brazos cruzados ante las constantes transformaciones
que está teniendo Intipucá y así evitarnos
de cualquier problema, pero la responsabilidad y el compromiso
con la verdad, nos mueve a buscar la noticia, abordar a sus protagonistas
y aventurarnos a realizar periodismo investigativo.
Estamos
concientes de que cada día estamos más desinformados
porque el tiempo no se detiene, las noticias no esperan al periodista
y los hechos ocurren en momentos y lugares impredecibles. Pero
es allí cuando se impone el derecho ciudadano de estar
informados y es entonces cuando pesa muchísimo el apoyo
de los pocos pero sólidos patrocinadores que poseemos.
En www.intipucacity.com
iniciamos ejerciendo un periodismo empírico, el cual a
través de la práctica se va profesionalizando cada
día más. Los comentarios enviados por nuestros lectores
juegan también un papel importante en nuestra evolución
de comunicadores; en lo personal he aprendido más de las
sugerencias que de las felicitaciones, aunque recibo a ambas con
la misma alegría de saber que el mensaje llegó donde
debía de llegar…considero entonces que la crítica
es saludable, y no existe crítica destructiva ni constructiva,
todo depende de cómo la tomemos.
En
los tiempos actuales es casi impensable que se pueda hacer política,
gobernar efectivamente o llevar adelante las tareas estatales,
sin órganos de difusión que cuenten lo que ocurre,
analicen sucesos, critiquen posturas y reflejen lo que la gente
quiere y piensa. Más que un “cuarto poder”,
los periodistas somos el anti-poder, la instancia abierta a los
ciudadanos para protestar o criticar actuaciones de funcionarios
o entidades.
Los cambios
operados en los últimos años en El Salvador demandan
un periodismo cada vez más comprometido con los intereses
de la población a la que sirve la prensa.
A nadie le
gusta la crítica y todos quisieran escapar de la censura
pública. Lo más cómodo es actuar protegido
por el silencio y la oscuridad. Y precisamente, para citar un
ejemplo tan sencillo y cercano, nos encontramos en los albores
de una elección de alcalde para Intipucá. Veo venir
una campaña agresiva en todos los aspectos, un momento
crucial para la historia de nuestro querido terruño. Y
no es que tenga una “Bolita Mágica” como con
la que dice contar Joaquín Chávez; es simplemente
que nunca antes los candidatos a ediles habían mostrado
tanto interés en el poder, se aproxima más que una
competencia política, una competencia económica.
Por ello es
momento propicio para que no sean sólo los aspirantes a
la alcaldía quienes expongan sus ideas, las palabras de
la gente pobre y trabajadora también serán bienvenidas
en este sitio de Internet, logrando así un verdadero consenso
en la población que es tomada en cuanta nada más
al momento de la campaña política, cada tres años.
En
el mundo contemporáneo se reconoce que es imposible la
existencia de democracias sin libertad de expresión, realidad
que condujo a Thomas Jefferson a señalar que era “preferible
una nación sin gobierno pero con periódicos, a una
con gobierno pero sin estos”.
Ahora yo me
atrevo a decir que: “Es preferible una ciudad sin políticos
pero bien informada, a una con políticos y muy desinformada”.
En
nuestro Municipio aún hay mucho por hacer en periodismo;
pues la mayoría de sus habitantes no están acostumbrados
a brindar declaraciones, no tenemos una cultura de comunicación
profesional, reflejamos un desmedido rechazo a formar parte de
una noticia. Se debe recordar que la libertad de expresión
no es un privilegio que se nos ha concedido a los salvadoreños,
sino un derecho ganado a costa de muchos riesgos y amenazas. Hay
que reconocer las luchas para romper el cerco de aislamiento e
intolerancia en que se nos quiso encerrar durante la “Década
Perdida”. Pero perseveramos y ahora es posible hablar de
todo.
Los
periodistas no actuamos aislados, sino que en gran medida somos
profesionales cuya tarea primordial es recoger los testimonios,
las actitudes y las críticas del público, para difundirlas.
El periodista es el procurador del pobre, el vocero de grupos
y asociaciones, el que da fe de sucesos y posturas, el defensor
del pueblo. Cuando a las personas se les cierran todas las puertas,
casi invariablemente recurren a los medios de comunicación
para exponer disgustos o reclamar justicia.
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